Sísifo y el enigma del redactor de pletinas

A la velocidad tecnológica, las noticias casi nacen ya caducadas, y el error y el error en la apremio son tan inevitables que la homeostasis periodística se ha adaptado. Mi balance del año es dejar constancia de una muestra del dialéctico error/error que me han ido haciendo llegar a los lectores.

El suscriptor Lluís Minoves constataba que, en los comentarios de los lectores en los artículos digitales, "hay muchas faltas de ortografía o, sencillamente, errores por no fijarse ni repasar mínimamente las palabras que se escriben", y sugería una corrección automática antes de la publicación.

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Fèlix Tarrida me explicaba que alertó de errores en tres comentarios digitales, que los errores fueron subsanados pero que, entonces, los comentarios perdían el sentido. El lector se preguntaba: "¿No podrían los periodistas agradecer las correcciones que hacemos los lectores con un microcomentario añadido? Parecería lo más educado. Personalmente, es la tercera vez que me pasa".

Pere Guiu me recuerda que en un artículo se menciona "varias veces la palabra legislatura al hablar de municipalismo", cuando "la palabra correcta sería mandato, ya que los municipios, los consejos comarcales, las entidades municipales y las diputaciones no pueden «legislar», o sea «aprobar leyes», mientras que sí lo pueden hacer los diputados de los gobiernos centrales y autonómicos". Y me sugiere que "lo traslade al equipo de Política para que corrijan este error, ya que muchos lo correcto".

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Josep M. Fontanillas escribe: "Me sabe mal tener que decir que cada día leyendo el ARA detecto alguna incorrección, muchas de ellas más bien parecen fallos para escribir rápido. Diario de hoy [13 de junio]: "Benjamin Netanyahu habla la ofensiva "de ataque a la mal" al enraense. vista y yo no escribo precisamente bien. En otro artículo escriben «ministra» para referirse a Netanyahu... Y así cada día hay alguna errata, y seguro que se me pasan muchas por alto Quizás pongan más atención en cómo se escribe».

Lluís Codina se fija en el crucigrama. Alaba el ingenio del Señor Ventura, pero explica un recorte de la última línea de verticales; concluye: "El buñuelo de hoy no es el primero. Ya ha pasado alguna otra vez. Agradeceré que los responsables de la composición de la página la pasen ENTERA a impresión. Siempre. Y gracias por hacer del ARA el mejor diario en catalán".

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Sin salir de la culta interacción lúdica, la suscriptora Montse Peláez me explica que resuelve el Trobamot cada día, pero que "últimamente para acceder tienes que abrir un anuncio que a veces no se cierra y mientras tanto el tiempo para resolver va pasando. He dejado de jugar... Me gustaría pedirle que se pueda rechazar el anuncio".

Jaume Molsosa me copia este titular: "Precintan (con dos trabajadores dentro) el bar de Barcelona donde se conocieron a Gerard Piqué y Clara Chia". Y comenta: "Me parece innecesario e interesado citar a Piqué y Chia en esta noticia. Puede parecer que estas dos personas tengan algo que ver con el mal uso del local o con su precinto. No es propio de un diario como el ARA poner trampas que induzcan a clicar desde-noticias aprovechando que el Ebro pasa por Tortosa".

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Jordi Salvador hace referencia a un artículo de Sebastià Alzamora donde se dice que el general serbio Radovan Karadzic asediaba a Sarajevo, cuando era Ratko Mladic, que era el militar, mientras que Karadzic era el político, psiquiatra de profesión.

El director adjunto del ARA, Ignasi Aragay, responde a todas estas cuestiones.

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"La calidad de la lengua y la escritura nunca ha dejado de ser una prioridad del diario. Con la versión de papel, los controles y relecturas son exhaustivas. Es probable que la queja y ejemplos del lector Josep M. Fontanillas sean de la versión digital, en la que, en efecto, a veces se realizan controlesa posterioricuando se da prioridad a la publicación de la noticia. Con las informaciones de última hora que piden inmediatez, la edición de contenido y la de lengua se producen una vez publicadas.

En cuanto al problema que menciona Lluís Codina con el crucigrama, era de carácter técnico, se produjo algunos días, lo detectamos y ya no ha vuelto a ocurrir. En cuanto a la suscriptora Montse Peláez –sigue Aragay–, si tiene el login bien activado, no debería salirle publicidad en el Trobamot. A los no suscriptores sí les aparece publicidad.

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Sobre el malestar de Jaume Molsosa en relación a la noticia "Precintan (con dos trabajadores dentro) el bar de Barcelona donde se conocieron a Gerard Piqué y Clara Chia", hay que hacer constar que el polémico local, con licencia de bar pero que hacía de discoteca, saltó a la fama precisamente gracias a Piqué y Chia: por tanto, la referencia se puede entender como una pica. Pero, ciertamente, quizás no hacía falta, entre otras cosas porque el elemento que existe entre paréntesis en el título ya tenía por sí mismo suficiente interés.

Y –concluye el director adjunto– en cuanto a la confusión de Sebastià Alzamora entre los criminales de guerra Radovan Karadzic y Ratko Mladic, es eso: un lapsus que por desgracia nadie del equipo de edición detectó y por el que solo podemos pedir disculpas”.

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Mientras estaba terminando esta crónica, todavía me llegan dos nuevas veces de errores, y otros que trataré en la próxima entrega, que no hacen sino certificar que sí, que no estamos en el Apolo XIII ni comunicamos con Houston, pero tenemos un problema. Jordi Ferré me copia un titular donde, en lugar de decir "documentos", decía "documentas", que fue posteriormente enmendado, y también me había mostrado que en otro titular se decía con alarde gráfico "cáner" en lugar de "cáncer". Josepa Berenguer me reproduce una pregunta del Trivial donde en vez de decir "sacará" dice "sacará".

En los tiempos arqueológicos de las artes gráficas, cuando los textos se confeccionaban con linotipia y el diario en su conjunto era confeccionado con tipografía de plomo, el producto final, la página, había pasado por tres revisiones: la que mantenemos de los correctores ortotipográficos y de estilo, la del periodista de guardia de noche –que miraba la prueba– de los redactores de pletinas, que aún podían realizar cambios en el plomo. Era ciertamente una última visión de mucha responsabilidad y que requería enorme pericia porque estos redactores, altamente especializados, acababan aprendiendo a leer a la inversa o con un espejo y comprobando el último ensayo en papel.

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Me lo ha explicado el doctor Gabriel Jaraba, un gran periodista que debutó en esta función a las órdenes de uno de los mejores maestros de periodismo, Josep Pernau, cuando era jefe de redacción Diario de Barcelona. Jaraba, uno de los primeros y mejores críticos musicales de la Nova Cançó, fue en el equipo fundacional deElPeriódico y profesor de la UAB, entre otras muchas dedicaciones, como la vigente de subdirector de la Cátedra Unesco de Periodismo de Calidad y Alfabetización Informativa.

El enigma del redactor de pletinas será averiguar cómo reinventamos esta función de control de calidad cuando el plomo se ha disuelto para siempre en el crisol de la historia; aunque, sentencia el académico: "Era un trabajo de Sísifo: las quejas que te llegan ya ocurrían entonces y continuarán en el futuro, es cosa de Sísifo". Esperamos, sin embargo, una resolución esperanzadora del mito clásico como la que proponía Salvador Espriu: "Que la roca ominosa no pueda rodar nunca más abajo abajo".

El Defensor del Lector presta atención a las dudas, sugerencias, críticas y quejas sobre los contenidos del diario en sus ediciones digital y en papel, y cuida de que el tratamiento de las informaciones sea conforme a los códigos deontológicos.

Por contactar con el Defensor del Lector puede enviar un correo electrónico a eldefensor@ara.cat o grabar un mensaje de no más de un minuto al número de WhatsApp 653784787. En todos los casos, es necesaria identificación con nombre, apellidos y número de DNI.