El genio de la lengua versus los errores ortográficos y gramaticales

Contenedores destinados a las importaciones y exportaciones al puerto de Barcelona.
31/01/2026
Periodista, Doctor en Ciencias de la Comunicación y Músico.
5 min

El suscriptor Andreu Suriol me remitió el pasado 8 de diciembre un correo irónico breve: "¿Corea retoma «las exportaciones» (y nos alimentaremos de cerdos coreanos) o «las importaciones» (y ellos se comerán los nuestros)?" La doctora Carola Duran Tort, filóloga, miembro de la Sociedad Verdaguer y con una interesante bibliografía sobre literatura catalana y catalanismo del siglo XIX, me escribe el mismo día sobre el tema y lo razona:

"Suscriptora desde el primer número, una de las primeras cosas que hago por la mañana es leer el diario, que he visualizado mínimamente la noche anterior mediante el móvil. Por eso me duele que, a veces, el lenguaje parece que haya perdido el genio de la lengua. He esperado esta mañana para asegurarme de que el titular de ayer por la noche en Cristo era papá Marina en la noche era el mismo de la edición. lleva el título «Corea reanuda las exportaciones de porcino».

"Una lectura atenta --sigue-- me ha confirmado que Corea no nos invadirá con carne de cerdo, como con los coches, sino que Catalunya vuelve a vender de ellos en el país asiático. Tan fácil como habría sido poner titulares como: «Catalunya retoma las exportaciones…» o «Corea importa de nuevo…», dejando claro quién es el vendedor y.

"Algo parecido me ocurre cuando, en las crónicas deportivas, se escribe que «el equipo X ha ganado a domicilio», haciendo referencia a que el equipo X ha ganado en campo contrario. Un mal uso del lenguaje que pervierte su significado".

En otro correo, me traslada una bellísima reflexión sobre lo que llama "el genio de la lengua", concepto que ha desarrollado en su trayectoria de investigación académica y ensayística, la lengua como expresión del alma del pueblo y de la identidad colectiva. También ha trabajado sobre el periodismo: en uno de sus correos me plantea "cómo desaparecen de los medios informativos hechos que han ocupado páginas y comentarios y que, sobrepasados ​​por otros más recientes, no queda ni rastro", como los jabalíes que nos convocan.

Escribe Carola Duran: "Más que mis conocimientos filológicos, que están ahí, es el sonido de la lengua lo que me muestra si las construcciones fluyen o son forzadas. En tiempos de censura, yo no había oído otra lengua que la catalana porque por parte materna y paterna todo el mundo era de aquí. Y en tiempo que los antibióticos no se conocían pasé dos inviernos catalán libros que no debió de entender muy bien, pero que me debían de dar ese sentimiento interno del genio".

El jefe de Lengua y responsable del equipo de corrección, Pau Domènech, considera "interesantes y pertinentes" los comentarios de Carola Duran, y argumenta:

"En cuanto al primer comentario, nada que decir: tiene más razón que un santo. Errores como éste, no estrictamente de lengua sino que también afectan al contenido, que a veces llegan y no sabemos detectar por el motivo que sea, acaban siendo espinitas clavadas. En este caso, por el hecho de no detectarlo a tiempo acabamos diciendo prácticamente lo contrario debía ser he encontrado. subsanó enseguida, al día siguiente de publicar la pieza, pero ya era demasiado tarde para el papel.

"Sobre el segundo comentario, toca discrepar (¡es sano!). Es cierto que en el periodismo deportivo se recurre muy a menudo a fraseología muy localista, podríamos decirlo; expresiones que se consolidan en el lenguaje deportivo y que no salen de allí, o que incluso salen del mundo de los deportes y entran en fuera del mundo común que en el mundo se trata de expresiones tan expresivas ribot (como decía aquél) para hacer que el texto sea comprensible para cualquier lector y en cualquier momento.

"Aquí, sin embargo, tenemos una expresión que también encontramos fuera del ámbito del deporte, y con el mismo significado:

"2[LC]a domicilio loc. adv.En el domicilio de la persona interesada.Servicio a domicilio. Un médico que realiza visitas a domicilio. Servir, vender, mercancías a domicilio.

"Haciendo una búsqueda –concluye Domènech–, he encontrado debates sobre esta misma expresión en francés, así que no es extraño que genere algún punto de confusión (entiendo el porqué), pero los diccionarios lo dejan claro. La cuestión aquí, a mi juicio, es no abusar de ciertos giros que se pueden convertir fácilmente en tics: se puede optar por « "victoria fuera de casa" y, como propone nuestra suscriptora, "victoria a campo contrario", entre otros. La variedad enriquece el lenguaje".

Unos días después de las idas y venidas porcinas, el suscriptor David Cester Vidal me remitía un comentario general sobre los errores: "Últimamente, estoy encontrando demasiados errores ortográficos y gramaticales en la edición del diario. Creo que este punto no está a la altura de la media de la lengua que se pide a la lengua encuentro que hay que ser ejemplar en su uso. A modo de ejemplo, una muestra de hoy mismo ["La lucha de Nick Reiner con las drogas dejaron a sus padres desesperados", 17 de diciembre] Por suerte, han corregido a tiempo otra que hablaba de la "juez de la mujer" en lugar de la dana. correcta".

Las quejas y sugerencias que recibo de los lectores sobre el idioma son frecuentes, y en consecuencia me trasvisto en Scarlett O'Hara y, en la escala Bauhaus del ARA, "juro por Dios que volveré a hablar de lengua", porque si la lengua hace país, la lengua hace diario. Los catalanes tenemos una sensación permanente de inestabilidad de un idioma que ha vivido ancestralmente presionado, con mención especial del franquismo que reaviva; me remito a los textos canónicos de Josep Benet (El intento franquista de genocidio cultural contra Cataluña), Francesc Ferrer y Gironès (La persecución política de la lengua catalana) y Josep M. Solé i Sabater y Joan Villarroya (Cronología de la represión de la lengua y la cultura catalanas bajo el franquismo).

Antes de que el viento no se lleve el juramento de las escaleras, anoto que la IA del Google-Gemini nos pone muy buena nota: "el diario ARA se caracteriza por tener un nivel de catalán alto, curado y de referencia", con un "equipo de corrección muy potente" y colaboraciones que utilizan un registro culto y literario. Valora el gran papel de Albert Pla Nualart en la configuración lingüística y recoge que "el diario sigue un modelo de catalán estándar formal, pero con una voluntad de ser cercano y moderno. No es un lenguaje arcaico ni excesivamente académico, sino que busca el equilibrio entre la corrección gramatical y la naturalidad del periodismo actual". Resalta la atención al léxico y que "fueron de los primeros medios en adoptar de forma decidida la reforma ortográfica del Institut d'Estudis Catalans (IEC) de 2016 (como la reducción de los acentos diacríticos)". Constata que recibe muchas consultas sobre el ARA y lo recomienda a los estudiantes como ayuda para "ganar vocabulario y en fijar estructuras gramaticales correctas".

La conclusión del Defensor, contrastada con diversas fuentes, es doble: el catalán del ARA se ha convertido en referencial y, para neutralizar los "duendas"/folletos de la imprenta –eufemismo para designar los errores que todavía se deslizan cuando un artículo ha pasado por revisiones de sección y corrección lingüística–, convendría establecer una última lectura con lupa de los textos antes de publicarlos con los errores póstumos, como ya señalé en la crónica "Sísif y el enigma del redactor de pletinas", publicado el día 4 del pasado mes. Termino en da capo agradeciendo el lujo de poder establecer esta crónica a partir de los correos de la doctora Duran Tort.

El Defensor del Lector presta atención a las dudas, sugerencias, críticas y quejas sobre los contenidos del diario en sus ediciones digital y en papel, y cuida de que el tratamiento de las informaciones sea conforme a los códigos deontológicos.

Por contactar con el Defensor del Lector puede enviar un correo electrónico a eldefensor@ara.cat o grabar un mensaje de no más de un minuto al número de WhatsApp 653784787. En todos los casos, es necesaria identificación con nombre, apellidos y número de DNI.

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