¿Cuál es el titular? "Titular significa elegir"

El periodista que propone un tema deberá responder a la inexorable pregunta de los jefes de sección o redacción: ¿cuál es el titular? "Si no hay delito no hay autor", dice la jerga jurídica, y si no hay titular no hay noticia, podríamos deflactar en el territorio periodístico. El titular es, en todos los sentidos, incluso en el topográfico y tipográfico, la parte más alta de un artículo. Todo el mundo le leerá, cien por cien de recepción.

Comparto los comentarios de dos lectoras sobre esta cuestión de tanto relieve mediático. Una es la antropóloga Dolors Reguant Fosas, con una destacada trayectoria en el feminismo teórico y práctico, a la que pido que desarrolle un correo inicial. Escribe:

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"Hace días, cuando miraba cualquier artículo del diario ARA, se me filtraba reiteradamente un titular que decía: "Nos jodió que Serrat cantara en castellano y nos dijera que éramos unos encerrados", sobre una entrevista que Albert Om hacía a Lluís Llach. Escuché toda la entrevista donde se anunciaba la celebración de los cincuenta años de un concierto histórico en el Palau de la Música los días 27 y 28 de enero. Se hablaba de la dureza de la represión franquista, incluso una vez fallecido el dictador. También hablaban de cómo el socialismo no supo dar la vuelta al régimen anterior. Estos y otros temas sobre los Setze Jutges y la canción catalana se expresaban a lo largo de la entrevista. Cabe decir que, en un pequeño momento, salieron las palabras del titular, en respuesta a una pregunta de Albert Om, pero, en mi opinión, más bien quedaba patente la bonhomía que existió entre los dos cantantes, a pesar de pensar diferente. Nada extraño dado el gran humanismo inherente a Lluís Llach. De Cataluña, siempre se ha dicho que éramos un pueblo pacífico, algo que valoro mucho. En cambio, nos hemos dejado adoctrinar en la idea patriarcal de la bipolaridad, y así no desharemos ningún lío actual ni conseguiremos el objetivo de la emancipación. Si pretendemos que haya malestar entre unos y otros, entonces ésta es la fórmula ideal: sesgar con titulares las ideas principales de cualquier tesis de cara al espectáculo, como hacen la mayoría deinfluencers en las redes actualmente".

Albert Om me da su versión del procedimiento para poner título a la pieza, y me quedo con su primera frase como ejemplo de buen titular:

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"Titular significa elegir. Destacar alguna de las muchas ideas que aparecen en una conversación generosa, como la que nos regaló Lluís Llach a las 100 personas que vinieron al acto del Palau de la Música ya todos los lectores del ARA que posteriormente vieron o leíron la entrevista. castellano me pareció tener un doble valor periodístico: subrayar la importancia de la lengua catalana en el movimiento de la Nova Cançó y añadir puntos de vista para entender por qué dos figuras claves de la cultura catalana han seguido caminos diferentes".

La doctora Helena Guardiola Ponti, relevante investigadora médica, me escribe a cuento de otro titular: "He leído en el diario ARA del día 1 de febrero del 2026 la noticia sobre la entrevista de Ricard Ustrell en Mañana de Cataluña Radio a Marta Torné, presentadora deEuforia. El titular es el siguiente «Haré radio cuando sea más fea y vieja». Es un titular que, entre otras cosas, favorece el edadismo y etiqueta a los profesionales que hacen radio de feos y, en consecuencia, viejos. Me sabe mal que el diario ARA lo haya elegido, sin contextualización o crítica".

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Àlex Gutiérrez, jefe de la sección de Mèdia, me da su opinión de contraste a la queja de la lectora:

"Elegir un titular para una entrevista –propia o ajena– siempre es materia delicada: aquella frase marca el tono general de la pieza y se sirve en crudo, sin el acompañamiento del contexto que facilita una mejor digestión. Ahora bien, creo que en el contrato implícito con el lector queda claro que una cita entre comillas elevada a titular no comporta adscripción automática del. pimienta del escándalo que anima a la lectura, porque precisamente se salía del guión de la corrección política. Es decir, al margen de los discursos oficiales, ilumina lo vigente que es el edadismo en la televisión... y lo hacía a pesar de Torné. compra sino de comprensible crítica. Por otro lado, si descartamos a los titulares de los entrevistados que personalmente nos sublevan, ¿no estaríamos aplicando censura o tutelando al personaje y privándolo de su voz?"

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He pedido opinión pericial a Antoni Coll Gilabert, que apenas ha publicado ¿Me concede una entrevista?, un ensayo que va de la praxis a la teoría sobre este género tan complejo del vis-a-vis. Coll atesora una dilatada experiencia profesional, como redactor con distintos cargos en varios diarios, entre ellos La Vanguardia, director durante veinte años del Diario de Tarragona y autor de una veintena de libros. Éste es el texto que me remite:

"¿A qué reglas debe obedecer al titular de una entrevista en un diario? Fundamentalmente, en mi opinión, a dos. La primera, no traicionar el pensamiento del entrevistado, no hacerle decir lo que no dijo o exagerarlo. Por eso, el lector agradece una frase entre comillas que da fiabilidad a la manifestación, aunque no siempre sea necesaria.

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La segunda es empujar al lector a entrar en el texto. Si no encuentra atractivo al titular (por su novedad, sinceridad o impacto), ya no buceará en su contenido. No es obligado que se refiera a las ideas principales o pretenda ser su resumen, sino a la declaración más llamativa. Un diario, al tiempo que debe ser serio, debe evitar ser aburrido.

Sin que quiera ser un ejemplo, una vez titulé una entrevista: "Una Coca-Cola con Julio Anguita". El título era sólo la puerta de entrada. Dentro, el lector halló la defensa que hizo de la vigencia del marxismo. Fue durante la celebración de un congreso nacional del PCE. Me citó en el bar y pidió una Coca-Cola, que no fue precisamente un símbolo del marxismo".

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Los titulares de ambas piezas periodísticas se ajustan a los criterios que enuncia a Antoni Coll, como a los clásicos teóricos sobre la titulación de Chillón, Vilchez y Martínez Albertos, a la espera de nuevas líneas de investigación sobre los cambios operados por las sinergias con redes y algoritmos. Vamos a palmos ahora en los casos concretos. El titular de Om, que conoce muy bien el tema de la canción catalana (prueba reciente su "retrato íntimo" de Marina Rossell), tiene sentido en el contexto de la exigencia que tuvo la Nova Cançó con la lengua, militando inicialmente en el monolingüismo y, en algunos casos, con cantantes monolingües evitando compartir escenario con cantantes. El titular sobre la entrevista de Ustrell queda explicado por Àlex Gutiérrez, que sabe el pan que se le da por su cotidiana mirada con lupa del panorama mediático, pero como acaba con una pregunta, doy mi respuesta: en mi opinión, al ser el titular una opción entre varias, descartar un titular no es censura, es la vuelta de la elección, que encontrará a otro sin tocar ni una coma del texto.

El periodismo escrito, para concluir, puede permitirse titular añadiendo sensibilidad a los criterios informativos en cuestiones delicadas, como las que plantean las lectoras Reguant y Guardiola, con trayectorias intelectuales que las avalan, ya las que el Defensor agradece y cómo nos hayan servido este debate.

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