El milagro económico del Barça femenino
La entidad azulgrana ha cuadruplicado los beneficios a partir del control de la masa salarial
BarcelonaEl Barça femenino continúa en línea ascendente en el campo –donde es el equipo a batir–, pero también fuera del terreno de juego. La entidad azulgrana ha cerrado el ejercicio económico 2025-26 con un beneficio positivo de 8,525 millones de euros. Unos números excepcionales que hacen que el fútbol femenino y masculino sean las únicas dos ramas del club con un resultado positivo. Los datos también muestran una clara tendencia al alza en el Barça femenino, que ha pasado de tener unas pérdidas de 2,8 millones de euros en 2021 a un beneficio de 8,5 millones en 2026. Además, en el último año el resultado del ejercicio se ha cuadruplicado, y ha pasado de 2 millones de euros a 8,5 millones.
“Los ingresos se basan, principalmente, en tres partidas: comercialización y publicidad [la que obtiene más dinero, 19,7 millones], competición [6,1 M] y retransmisiones y derechos televisivos [2,9 M]. Todo ello ha subido alrededor del 30%”, apunta al ARA Oscar Elvira, director del máster universitario en gestión deportiva de la UPF. Además, el hecho de haber abierto dos veces el Camp Nou –Real Madrid y Bayern de Múnich– ha ayudado a incrementar los ingresos. Por poner un ejemplo, en el clásico femenino se recaudaron dos millones de euros solo en la venta de entradas.
La otra gran partida que ayuda a obtener un beneficio positivo es la contención de los gastos de personal. La veintena de jugadoras (y algunos miembros del cuerpo técnico encabezado por Pere Romeu) que formaron parte de la plantilla del primer equipo del Barça 2025-26 tenían un salario total de 13 millones de euros, una cifra superior a la del curso anterior –11,4 M–, pero viable económicamente hablando. “El Barça no se ha vuelto loco a la hora de renovar y hacer sueldos demasiado elevados. Lo ha controlado muy bien y tiene la suerte de sacar buenas jugadoras de la cantera”, añade Elvira en referencia al hecho de que se ahorra tener que hacer grandes traspasos de jugadoras. Estas cifras incluyen a Alexia Putellas, Ona Batlle, Mapi León y Salma Paralluelo, jugadoras que se han marchado este verano y que tenían salarios elevados dentro de la plantilla.
Sin embargo, el fair play del masculino condiciona a todo el club. “Si el Barça solo tuviera fútbol profesional masculino y femenino, seguramente el femenino podría ser deficitario y asumir sueldos más altos, tal como ha pasado con el baloncesto, el balonmano, el fútbol sala y el hockey, que son secciones exitosas, pero que representan una pérdida para el club. El Barça no ha permitido que el femenino sea deficitario”, describe Elvira que alerta que, al tener beneficios, los representantes pueden exigir más dinero en futuras negociaciones.
Un modelo sostenible que lo continuará siendo siempre que no se caiga en la tentación de hacer grandes fichajes con grandes sueldos, como explica el economista. “La comercialización parece que cada vez va a más. Las niñas quieren camisetas de las jugadoras y el aficionado del fútbol femenino que siempre compraba la camiseta del masculino, ahora ya quiere la del femenino”, indica el doctor en economía.
Inglaterra y los Estados Unidos, los grandes mercados
A pesar de las buenas cifras, el Barça continúa sin poder competir económicamente con las grandes ligas, especialmente con Inglaterra y los Estados Unidos. La diferencia entre ambas competiciones y España es evidente desde un inicio. El convenio colectivo vigente en la Liga F –prorrogado después de acabarse el 30 de junio de 2026– establecía un salario mínimo interprofesional de 23.500 € brutos por temporada. “Es como aceptar un sueldo de una persona que sale de un máster y va a su primer trabajo. Los mejores cobran eso”.
En Inglaterra, en cambio, la Women’s Super League (WSL) subió el salario mínimo anual hasta las 42.500 libras británicas (cerca de 50.000 €), más del doble que en España. Esta cifra, sin embargo, es para aquellas jugadoras mayores de 23 años que compitan en la Primera División, según informó The Guardian, que también añadió que las futbolistas de la Segunda División tendrán un salario superior al mínimo establecido en el Reino Unido, hecho que las convierte en profesionales (más de 31.000 €). En España solo se considera profesional la Liga F.
En Estados Unidos el salario mínimo está fijado en 50.500 dólares (unos 43.500 €) anuales, a pesar de que existe la voluntad de incrementarlo hasta los 82.500 dólares (poco más de 71.000 €) de aquí a 2030. A pesar de esto, la National Women’s Soccer League (NWSL) tiene un límite salarial estricto situado alrededor de los tres millones de euros para toda la plantilla. Una cifra, sin embargo, que se puede romper gracias a una nueva normativa para las jugadoras de alto impacto (High Impact Player Rule), la cual permite a los clubes norteamericanos gastarse un millón de dólares adicionales para atraer o retener a las futbolistas con más cartel.
La diferencia en las cifras también es gracias al alud inversor que hay en los Estados Unidos o en Inglaterra. The Athletic avanzó que la NWSL incluirá una nueva franquicia, la decimoséptima, después de venderla al empresario Arthur Blank –propietario de los Atlanta Falcons de la NFL y de los Atlanta United de la MLS– por 165 millones de dólares (unos 142 millones de euros). En España, Mercury 13, propietario del Badalona Women, es el único inversor presente en la Liga F.