El Barça tropieza contra todo en Anoeta
Los azulgranas, desesperados con el arbitraje de Gil Manzano, envían cinco balones al palo y pierden a Anoeta (2-1)
San SebastiánContra una Real Sociedad renacida desde la llegada de Pellegrino Matarazzo en el banquillo. Contra Gil Manzano y Del Cerro Grande. Contra el desacierto y la mala suerte: hasta cinco remates al palo. El Barça batalló el triunfo en Anoeta contra todas las adversidades, pero su rival estuvo más acertado en las áreas (2-1). Haciendo mucho menos, el conjunto vasco sacó mucha más recompensa gracias a las dianas de Oyzarbal y Guedes, que neutralizaron el gol de Rashford que solo valió un breve empate. Derrota de un equipo azulgrana desesperado con la actuación arbitral y que cierra la jornada con sólo un punto de margen respecto al Real Madrid. Los de Hansi Flick lucharon contra las diez plagas de Egipto en su visita a Anoeta y nada les acompañó.
Los azulgranas lo intentaron todo, pero no salieron adelante. Fueron mejores que su rival, pero no culminaron en las áreas donde se deciden los partidos. El duelo empezó animado, con un primer gol anulado por fuera de juego en Oyazarbal y otro en Fermín por una falta previa de Olmo. El capitán vasco había cabeceado al fondo de la red un centro de Guedes y el centrocampista azulgrana había conectado un buen cacao desde la frontal, pero la revisión del VAR - la dupla Gil Manzano, con Del Cerro Grande en la sala de videoarbitraje hacía temblar al Barça- invalidó la jugada porque Olmo. Antes, Pedri había topado con un buen parón de Remiro. Todo esto ocurrió en menos de 10 minutos, bajo la lluvia que no cesaba en el cielo de San Sebastián.
Todavía no se había llegado a la media hora que hubo hasta otros dos goles anulados en el Barça. El primero se resolvió deprisa: De Jong vio portería en un claro fuera de juego. El siguiente trajo más cola. En una acción larga, una combinación entre Koundé y Lamine acabó con el francés asistiendo al catalán, que estaba en un fuera de juego de aquellos que demuestran que el fútbol moderno también está cargado de absurdidades. Si es que de verdad lo estaba, el 10 azulgrana sólo estaba más adelante que su marcador por algo de bigote de gamba. Como la temporada pasada, aquella vez la víctima fue Lewandowski, del Cerro Grande volvía a negar un gol a los catalanes por un fuera de juego de aquellos que ni frotándose los ojos una y otra vez puede acabar nunca de confirmarse.
Lamine Yamal, quien más lo intenta
Casi toda la producción ofensiva de un buen Barça pasaba por los pies de Lamine Yamal. El extremo de Rocafonda, poco sacrificado en las ayudas en defensa, estaba muy enchufado en ataque, firmando pases peligrosos y protagonizando un par de acciones en las que superaba a rivales uno tras otro. Seva fue un pase clave en el corazón del área que Olmo remató desastrosamente. Los locales, animados en todo momento por una afición que hacía pachoca y que estaba envuelta en un clima festivo -este martes se celebra la Tamborrada en Donosti-, serían los primeros en encontrar una recompensa que los azulgranas merecen más.
La defensa rechazó un desplazamiento de Joan, el balón cayó en el centro del campo a los pies de Guedes, que ante una tímida presión de Kounde y Pedri pudo girarse para enviar un desplazamiento a Kubo. El japonés contemporizó bien el ataque, devolviendo el balón a Guedes para que el portugués enviara un centro tenso y preciso al segundo palo que Oyzabal embocó a gol. Nada pudo hacer Juan. El gol fue una bofetada, pero los azulgranas no se encogieron y siguieron atacando. Lamine sería objeto de penalti, pero sería la enésima acción invalidada por el VAR antes del descanso. La falta de Zubeldia era meridiana y Gil Manzano señaló la pena máxima pero quedó anulada porque el extremo estaba en fuera de juego.
Remiro y los palos dan la coz
En la reanudación, no serían las correcciones arbitrales sólo las que negarían el empate a los azulgranas, sino la madera, primero, y Remiro, a continuación. El Barça empezó enchufado. Olmo fue quien golpeó con el palo, después de un pase largo de Fermín al que Ferran no llegó por poco y el terrassense no supo ajustar lo suficiente cuando el portero local ya estaba vendido. Acto seguido volvería a chocar con la madera, confirmando que el desgarro acompañaría al Barça toda la noche. Aunque los de Flick generaban peligro, faltaba rematar su trabajo. Y aquí los azulgranas echaron de menos el punch de Raphinha. Olmo, el encargado para sustituirle, no estuvo acertado y, en la última acción antes de ser relevado, se equivocó en una contra que había activado bien Ferran.
Sería también de las últimas acciones de Ferran, porque Flick dio entrada a Lewandowski, Rashford e hizo (re)debutar a Cancelo en el lateral izquierdo. Caras nuevas, pero Remiro y el larguero continuarían dando la coz. Un centro de Lamine, que estaba en todas, lo remató Lewandowski, pero el portero sacó una mano brutal para desviar un balón que acabaría golpeando en el larguero. Los azulgranas no sabían porvenir. A base de insistencia, Rashorfd firmaría el empate después de un caramelo de Lamine. Ni un minuto duraría la alegría porque la Real contestó a continuación, dejando a los de Flick con un palmo de nariz. Centro desde la izquierda que Carlos Soler remata durísimo entre Cubarsí y Eric, Joan logra detenerla, pero el propio Soler recoge el rebote para servir el empate en bandeja en Guedes.
Con el Barça desconcertado, la Real pudo hacer sangre, pero Oyarzabal remató fuera y Cubarsí sacó un balón bajo palos. Mantener el marcador de 2-1 y la expulsión en las postrimerías de Soler permitía a los azulgranas tener fe hasta el final, pero el larguero negaría el empate a Kounde y Rashford. No fue la noche de los de Flick, a los que no se les puede recriminar intentarlo hasta el último minuto.