El 'déjà vu' que persigue al Barça de Laporta
Aunque el club pueda llegar a la regla 1:1, necesitará ventas importantes para poder fichar con garantías en verano
BarcelonaEl fair play financiero del Barça saltó por los aires en 2020. Con la pandemia y los estadios cerrados, cayeron los ingresos y el club se quedó sin capacidad para pagar los salarios de los jugadores. En 2021, con Joan Laporta en el palco, la decisión de retocar los números y cargar hasta 555 millones de pérdidas al ejercicio que había comenzado con Bartomeu de presidente, no hizo más que agravar el problema hasta el extremo. Un lustro después, y a pesar de haber activado palancas, haber afinado la masa salarial y haber cerrado contrataciones low cost, el club se encamina hacia un nuevo verano con problemas para afrontar el mercado de fichajes con normalidad.
Un mercado que comenzará oficialmente el 1 de julio, justo el día que Joan Laporta volverá a ser presidente del Barça a todos los efectos. La regla 1:1, la que permite operar sin restricciones, fue uno de los temas de la campaña electoral. Pero a pesar de las buenas palabras que salían de la candidatura ganadora, no está garantizado que se pueda llegar a ella. Según fuentes del club, a principios de año quedaban unos 14 millones para equilibrar la balanza. A nivel contable, la eliminación de la Champions no ha tenido afectación porque los presupuestos contemplaban llegar a los cuartos de final. La entrada de nuevos patrocinadores y renovaciones estratégicas como la de Frenkie de Jong –cambia el cuadro de amortizaciones y eso permite ganar límite salarial– han dado oxígeno extra al club. En cambio, haber alargado forzosamente la estancia en Montjuïc, los tres partidos disputados en el Johan Cruyff y el hecho de que no se pudiera reabrir el gol norte hasta marzo, son factores que han condicionado a la baja los ingresos. Y un último punto importante, conseguir cobrar los 30 millones que quedan pendientes de la venta de los asientos vip.
Ahora bien, aunque cuadren los números a final de temporada, llegar a la regla 1:1 no implica solucionar los problemas de manera automática. Hacen falta más cosas. Fuera de esta norma, estando excedido –lo que había pasado los últimos años–, el Barça solo podía fichar aprovechando un pequeño porcentaje de la venta de jugadores. Llegando al 1:1, puede gastarse todo lo que entre en caja. Pero, igualmente, necesita vender futbolistas para conseguir esos ingresos imprescindibles para fichar a otros jugadores. Por lo tanto, hacen falta salidas, y tanto Marc Casadó como Ferran Torres son dos de los futbolistas que están en la rampa de salida. En líneas generales, y exceptuando nombres propios como Lamine, Pedri, Cubarsí o Joan, el Barça está dispuesto a escuchar cualquier oferta que pueda recibir. A partir de aquí, las condiciones determinarán si acepta vender o no. El club también ha ofrecido una renovación –con un salario muy a la baja– a Robert Lewandowski y que se extendería solo por una temporada más. La sensación en la cúpula azulgrana, a estas alturas, es que el polaco –que quiere seguir compitiendo– no seguirá de azulgrana.
Fichajes de bajo coste y oportunidades de mercado
El otro jugador es Andreas Christensen. El central danés, de 30 años, tardará unos meses en volver porque está lesionado en la rodilla. En condiciones normales, acabaría contrato y se marcharía libre, pero en el Barça meditan la opción de ofrecerle una renovación pensando en una venta a medio plazo. Es un futbolista que tiene cartel y si, una vez recuperado, puede tener minutos, se revalorizaría y el Barça podría hacer caja. Actualmente, tiene un valor de mercado de 9 millones, pero hace solo un año la cifra era de 40, según datos del portal especializado Transfermarkt.
Habrá que liberar espacio salarial y hacer caja si se quiere dotar a Hansi Flick de refuerzos. Como no se prevé una lluvia de millones inminente, el Barça se encamina hacia otro verano con incorporaciones de bajo coste u oportunidades de mercado, marco que permitió, por ejemplo, la incorporación de Joan Garcia. La posición del delantero centro –con Julián Álvarez como pieza más cotizada por Joan Laporta, pero económicamente muy complicada porque el Atlético de Madrid no lo quiere vender y, menos, barato– es una de las tres posiciones que quiere reforzar el Barça este verano. Las otras son en defensa. Para el central, el elegido es Bastoni (Inter), y para el lateral, Cambiaso (Juve), por quien Deco tendrá que negociar a la baja los 70 y 50 millones que piden los clubes respectivos. Las épocas gloriosas en las que podía fichar a golpe de talonario son agua pasada.