Barça

El próximo Barça es una caja de sorpresas

Decenas de retos e interrogantes en clave azulgrana se acumulan para los próximos meses

BarcelonaLa posibilidad de ver cómo Dani Olmo se marchaba gratis del Barça a media temporada marcó las uvas de entrada en 2025. Éste fue el tema de conversación entre gambas y canapés y provocó que no pocos periodistas que siguen la actualidad azulgrana se llevaran el ordenador a la cena y la fiesta del cambio de año. Sin embargo, la tormenta no se resolvió antes de las campanadas, ya que el club no reunió a tiempo a los millones y toda la documentación de la operación de venta de asientos vip que debía ligar la continuidad del egarense –y de Pau Víctor– hasta finales de curso. La Liga y la Federación fueron inflexibles con las normativas de inscripción y sólo el Consejo Superior de Deportes (CSD), gracias a un empujón clave de Florentino Pérez, concedió una cautelarísima para ahorrar el ridículo a Joan Laporta, que celebró su victoria contra Javier Tebas con gritos y butifarras.

12 meses después, no hay ningún terremoto a la vista. Pero en los despachos, las cosas son distintas. La relación del mandatario del Barça con su homólogo liguero ha cambiado hasta el punto de defenderlo públicamente cada vez que puede. Ahora es amigo de Tebas y también del presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin, que ha colaborado perdonándole 45 millones de euros de una multa por incumplimiento del fair play financiero y haciendo una excepción para reabrir el Camp Nou a media fase liga de la Champions. A cambio de estos grandes favores, Laporta ha plantado el proyecto de la Superliga y ha dejado solo a Florentino, que ha pasado de buscar palancas para mantener al Barça con vida a activar el ventilador de basura con el caso Negreira, un tema tan incómodo para el barcelonismo –los pagos al exvicepresidente de los árbitros existieron y no están justificados– como no están justificados– instituciones españolas.

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17 años de presidencia

A punto de cumplir 64 años, Laporta se presentará a la reelección con varios poderes a favor, excepto el de Florentino, que pese a rondar los 80 sigue siendo una amenaza gracias a su capacidad para influir en determinados despachos. Sin embargo, el actual presidente culé, un animal comunicativo con tratamiento de celebridad (va con escolta, chófer y comitiva), lo tiene todo de cara para continuar en el cargo, pero aún no ha decidido cuándo abrirá el proceso electoral. Si bien los comicios deben estar entre el 15 de marzo y el 15 de junio, elegirá el momento adecuado cuando le convenga en función de la situación del primer equipo de fútbol, ​​que si llega con opciones a todos los títulos será un argumento difícilmente batible en las urnas. Lo que sí sabe es que Víctor Font, Marc Ciria y Xavier Vilajoana ya han formalizado sus precandidaturas. El primero, al que ya derrotó en las elecciones del 2021, se presenta como la alternativa más conocida por los socios: unos 16.000 le votaron hace cinco años.

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Si Laporta se gana el derecho de seguir gobernando el Barça este 2026, puede llegar a acumular en dos etapas (2003-2010 y 2021-2031) 17 años de presidencia. Se quedaría a sólo cinco de Josep Lluís Núñez, a quien confrontó a finales de los 90 (y de quien cada día hereda más tics comunicativos).

Salvar al Barça de la ruina

La precampaña ya ha comenzado, irá en aumento en las próximas semanas, en las que Laporta se beneficiará del foco mediático que le proporciona la presidencia para defender su obra de gobierno. De hecho, está previsto que el dirigente presente un libro titulado Así hemos salvado al Barça, con él en la portada con un casco de obra, en clara referencia a uno de los grandes puntos fuertes de su legado: haber puesto en marcha la necesaria reforma integral del Camp Nou. El titular es muy contundente, más allá de la dudosa selección de la constructora Limak, de los retrasos reiterados y mal comunicados, de la pesada mochila del crédito con Goldman Sachs para financiar las obras y de la ausencia de proyecto y calendario para levantar un nuevo Palau Blaugrana.

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El barcelonismo votará habiendo regresado a casa después de más de dos años de exilio en Montjuïc. Y esto es un éxito de Laporta, que en los últimos cinco años también ha rebajado el gasto salarial del club, ha podido reforzar a la plantilla con jugadores de primer nivel y ha "devolvido la alegría al barcelonismo", como a él le gusta constatar. La cara B en los despachos –con decenas de dimisiones de trabajadores y ejecutivos hartos de una gestión personalista, un agujero de más de 200 millones en la cuenta de resultados o el fracaso de operaciones financieras que han acabado impactando en el balance– es simplemente eso: una cara B que no interesa a una gran masa de culés.

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Consolidar un equipo ganador

Y es que a falta de verdades menos interpretables –y menos enrevesadas– sobre la gestión de la actual junta directiva, gran parte de la legitimidad para seguir gobernando la repartirá el balón. Así fue con Josep Maria Bartomeu, confirmado como presidente en el 2015 tras un triplete, y será así también con Laporta, que ha conformado un equipo ilusionante en medio de la estrechez económica. Lamine Yamal, Pedri González y Hansi Flick son los tres faros imprescindibles de un proyecto llamado a continuar en el 2026 con la secuencia de éxitos iniciada en el 2025.

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Líderes de la Liga, los azulgranas compiten contra un Real Madrid poco fiable pese a los millones que se ha alcanzado. En los próximos meses dirán si consolidan la racha triunfal en el estado y si pueden dar guerra a la exigente Champions. También servirán para valorar si el veteranísimo Robert Lewandowski merece renovar un año más, si vale la pena pagar 30 millones por retener a Marcus Rashford o si Marc-André ter Stegen acepta que será suplente de Joan Garcia. Lo que sí parece imposible es que Leo Messi tenga la suya last dance, sobre todo si Laporta renueva su mandato.

En los próximos meses, el Barça femenino, que ha convertido la Liga F en una rutina por falta de rivales serias, espera igualmente recuperar la gloria continental ya con Aitana Bonmatí, que empezará en el 2026 lesionada, y con Alexia Putellas, que renovará de forma automática un año más si no hay. Más dudas existen con la continuidad de Mapi León, Salma Paralluelo, Marta Torrejón, Caroline Graham y Ona Batlle, que finalizan contrato en junio al igual que el entrenador, Pere Romeu. Y hablando de entrenadores, capítulo aparte para Xavi Pascual, repescado hace unas semanas para resucitar a un Barça de baloncesto muerto bajo la batuta de Joan Peñarroya. Otro golpe de timón acertado de Laporta, que ha silenciado las voces críticas del Palau con un técnico que es una apuesta segura.

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