El viaje del 'chico de oro' de Kuwait en el Camp Nou
Tras ganarse el dorsal del primer equipo en el Barça, Roony Bardghji se enfrenta al Copenhague, su ex equipo
Barcelona"Recuerdo cuando se intentaba sacar el carnet. Condujemos un poco por Portugal, durante una estancia de pretemporada. Quizás no fue legal todo el rato, pero fue muy divertido", admite riendo Viktor Claesson (Värnamo, Suecia, 1992), capitán del Copenhague, a las puertas. Será el reencuentro con su compatriota Roony Bardghji, promesa y realidad del principal club de Dinamarca en las últimas cinco temporadas y protagonista de una historia extraordinaria de precocidad y de amor azulgrana. En verano el joven extremo hizo realidad su gran sueño desde la cuna: llegar al Barça.
Bardghji nació en el 2005, hijo de dos sirios que se habían conocido en Alepo y que decidieron emigrar a Kuwait para perseguir el futuro. "No era una vida fácil. De hecho, era una vida difícil", explicó la madre, Rola, en una entrevista. Cada tarde el padre, Samir, y el hijo bajaban delante de su pequeño apartamento con varios balones para "entrenar". Roony tenía tres, cuatro, cinco años. El estallido de la guerra civil siria, en el 2011, borró el camino a casa. La familia decidió emigrar a Suecia. Primero se marchó la madre con Roony y Rayan (2009), extremo del Nordsjaelland danés y también internacional en categorías inferiores. "Fue un período muy duro", dijo la madre.
Fueron a parar a Kallinge, un pueblo de 5.000 habitantes a seis horas de Estocolmo. Un día salieron a dar una vuelta y Roony, siempre con un balón bajo el brazo o en los pies, salió corriendo cuando vio el campo de fútbol. "Un amigo mío lo vio y me llamó para pedir si podía jugar con nuestro equipo. Me dijo que acababa de ver a Messi. Yo reí, pero cuando vino vi que sí, que tenía mucho talento. Era diferente a los demás", asegura Per Gardell, su entrenador en el Kallinge SK desde que Bardghji llegó, con seis años. Era tan bueno que jugaba con tres equipos: el de un año más, el habitual, el de otros dos años ya veces el de su edad.
Rola ayudaba vendiendo snacks, golosinas, hot dogs y cafés en el bar del club. Más tarde llegó Samir. "Estaban casi todos los días en el campo, haciendo entrenamientos extras. Tenían un programa de entrenamiento muy duro. Recuerdo verlos siempre allí, entrenando, y preguntar «¿quién es ese niño?». Se pasaban horas y horas, y se notaba que tenían un plan a largo plazo: no solo chutaban a portería, también driblaban entre conos, trabajaban la parte física. Trabajaban la parte física". El padre soñaba con que sus hijos fueran futbolistas y los entrenaba con este propósito. Ser futbolista ha sido siempre la prioridad de Bardghji por encima de cualquier otra cosa.
"Roony Bardghji siempre soñó con jugar en el Barça"
Gustav Gardell, hijo del primer entrenador y excompañero de vestuario, ahora jugador del primer equipo, ahora electricista, recuerda que muchos, muchos días Bardghji llevaba una camiseta del Barça. "Durante los entrenamientos también. Siempre soñó con jugar en el Barça". "Desde la calle podían verse las cortinas con el escudo del Barça de su habitación", afirma. Bardghji miraba vídeos de goles y trucos de Messi siempre, una y otra vez, enamorado del argentino. Las familias Bardghji y Gardell miraban todos los años juntas la final de la Champions. "Cuando Roony se rompió la rodilla en el Copenhague [2024] me asusté, pero demostró una fuerza mental impresionante. Aquí hicimos un buen trabajo, y ahora es el turno de Hansi Flick", dice riendo Per.
Después fichó por el Rödeby y el Malmö, y el 15 de noviembre del 2020, el día de su decimoquinto aniversario, firmó por el Copenhague como una "estrella emergente" y "un jugador único", según el propio club danés. Debutó con el primer equipo seis días después de cumplir 16 años, el mínimo legal para jugar en la Superliga. Como titular, frente a más de 25.000 personas que llamaban su nombre. Ese día tuvieron que ayudarle para llegar a los vestuarios. Fue el man of the match y acabó firmando autógrafos y explicando a la prensa cómo se pronunciaba Bardghji. Tenía dieciséis años y dos partidos en el primer equipo, pero el Copenhague hizo ya un documental de cuatro capítulos sobre su camino.
Claesson habla de una "muy buena persona" y un futbolista con un pie izquierdo absolutamente diferencial, muy técnico y "muy disciplinado": "Nunca se cogía un día libre". Se pasaba el día en el césped. En el Parken Stadion nadie olvidará nunca el gol de Bardghji en el minuto 88 de la histórica victoria ante el Manchester United el 8 de noviembre del 2023, cuando le faltaba una semana para cumplir dieciocho años. Se convirtió en el 22º nombre del ranking de goleadores más jóvenes de la Champions, liderado por Ansu Fati y Lamine Yamal. Algunas voces apuntan a que se llama Roony por Wayne Rooney, porque el padre era un gran aficionado de los red devils. En ese partido fue expulsado Marcus Rashford, vecino de habitación de hotel en los primeros días en Can Barça. Bardghji tenía muchas propuestas pese a venir de un año parado por la lesión, pero eligió al Barça para cumplir su sueño y porque no quería salir gratis del Copenhague por lealtad, y el club culé aceptaba pagar traspaso, unos 2,5 millones. Ya lleva dos goles y cuatro asistencias en 500 minutos. Luce el 19 de Messi y Lamine Yamal.
Desde el Copenhague admiten que le echan de menos y que deseaban contar con él uno o dos años más, "pero era bastante obvio para todo el mundo que no podría ser así". Claesson, 74 golpes internacional con Suecia, está feliz de ver que Bardghji "ya no sólo es el chico de oro", sino también una realidad del Barça y de la selección. "A veces, si jugábamos mal, decía algo como «¡Fíjese en cómo juega el Barça!»", dice Claesson riendo.