La extraordinaria historia de las hermanas Terré: "A veces me gustaría haber tenido su vida"
Martina y Mariona son las porteras de la selección española femenina de waterpolo
Barcelona"Es un superorgullo que sean mis hermanas", reconoce Natàlia Terré (Barcelona, 2001), poco después de salir del quirófano por una operación de ligamentos cruzados. Sus hermanas, Martina (2002) y Mariona (2004), son las dos porteras de la selección española femenina de waterpolo, la vigente campeona olímpica, que el lunes se estrenaba en el Europeo de Portugal con derrota ante Hungría (9-7). Catorce de las quince jugadoras son catalanas.
Martina, una de las mejores porteras del mundo, quería jugar al hockey, "pero no pude porque no había equipos de niñas". También había probado la gimnasia artística. Llegó a la natación y después al waterpolo: "Durgué un día como jugadora porque hay mucho contacto. He sido siempre portera gracias a algún niño o niña que me pegó mucho y pensé «aquí no vuelvo yo». Yo pensaba que no era mi deporte, eh". Y así ocurrió en la portería. "Apoyaba los pies junto a la piscina para no cansarme durante los entrenamientos", revela riendo. A sus 23 años ya atesora un oro y una plata europeos, una plata y dos bronces mundiales y el oro olímpico.
Mariona empezó haciendo baloncesto, siguiendo los pasos de Natalia. "Llegamos a jugar juntas. A mí en su momento no me hacía ilusión porque era más pequeña y encima era más alta", admite la hermana mayor. Los fines de semana vivían entre pabellones y piscinas. Sigue Mariona: "Un día el entrenador de Martina me dijo si quería probar el waterpolo. Me encantó y empecé a jugar como jugadora". Hasta que en 2016 Martina se rompió un dedo pocos días antes de un torneo en Lloret de Mar y le dijeron si quería sustituirla. Así descubrió la portería. Se estrenó con la selección española con el bronce en el Mundial del pasado verano.
Los Juegos de París, desde la grada
Participó en la preparación de los Juegos Olímpicos de París, pero no entró en la lista final. Vivió la final desde la grada, junto a Natalia: "Éramos como dos niñas pequeñas disfrutando de nuestra hermana. Fue increíble. También tuve un punto de: «Buah, me encantaría poder vivir todo esto algún día. Y si puedo hacerlo junto a Martina aún mejor»". "Nos separamos de los papas porque mi madre se pone muy nerviosa y nos agobiaba mucho", ríe. Los padres se llaman Lali y Xavi. Martina, gran artífice del oro olímpico, no paraba de buscarlos entre las gradas cuando atacaba a la selección española, pero atacaba a la selección española, pero atacaba a la selección española.
Martina acentúa que es "un orgullo poder defender la portería de la selección las dos hermanas", un sueño hecho realidad multiplicado por dos, pero admite que hay un trabajo para intentar que afecte lo mínimo posible y para separar las dos realidades porque "si no, llevas el deporte a un nivel personal" y puede ser una mochila.
Admite que la figura de Natalia, la hermana mayor, "nos hace salir un poco de la burbuja". "El waterpolo es nuestra vida y llevamos muchos años dedicándonos día y noche a ser deportistas. Vivimos en un mundo donde todo el mundo es deportista y donde todo el mundo entiende que tengamos que entrenar ocho horas. Y en este sentido nos transmite lo que es la vida real. Todas las cosas que te puedes encontrar, todos los inconvenientes que te puedes presentar a la vida. de los 15 años tenemos un contrato laboral. Pudimos entrar en la carrera sin tener que sacar una nota porque para mí han sido internacionales, pero para la otra gente no es así. Dos realidades antagónicas: "A veces ella se va de vacaciones mes y medio y pienso: «Hostia, qué vidorra»".
La "libertad" de "poder hacer cosas" de Natalia, la tercera hermana
Natalia habla de la "libertad" de "poder hacer cosas": "Yo no cambiaría mi vida por aquello por nada". Admite que en algún momento ha sido complicado tener dos hermanas como Martina y Mariona, hacer siempre de recadera de felicitaciones. "Uno siempre se compara con lo que tiene al lado y tener dos hermanas así y que tú no seas tan así te hace sentir algo inferior. Ahora no tanto, pero cuando era pequeña me comparaba más", explica. Ir sintiendo en todo momento como todo el mundo le decía a ella oa sus padres que sus hermanas eran tan buenas le hacía pensar que ella no lo debió sentir tanto. A veces también se sentía algo "apartada" por el camino tan, tan común de sus hermanas. "Ahora ya no me afecta tanto, pero porque también me lo he trabajado". A veces debe plantarse en casa y pedirles que dejen de hablar de waterpolo unos segundos. Tenía previsto estar en Madeira, como en tantos otros lugares antes, pero no podrá ser por la lesión de crucigramas. Trabaja de dependienta en una tienda de ropa y disfruta del baloncesto amateur.
Retoma el hilo Mariona, la pequeña: "Natalia siempre nos ha dado el punto de que hay más vida aparte del waterpolo". "Él tiene amigas de la uni, amigas del cole, de tal. A veces me da envidia: ha podido vivir todo esto y ha podido aguantar y mantener a toda esa gente. Yo he aguantado una o dos amistades de hace tiempo, pero no tienes ese tiempo para cuidar de las amistades", admite. Coge aire y sigue: "A veces pienso: «Me gustaría tanto haber tenido la vida que ha tenido ella». En el sentido de ver la realidad. De ver que hay mucho más mundo aparte del waterpolo. Ahora se va a tomar un café con las amigas, ahora se va a no sé dónde y piensas: «Qué guay» . durmiendo". Cada vida tiene sus peajes, pero las tres sonríen orgullosas. Juntas como siempre.