Fútbol

Más allá de las bofetadas: la difícil reconstrucción del juguete de Florentino Pérez

Contratos altos, futbolistas en declive y mal ambiente sin precedentes en el vestuario del Real Madrid

08/05/2026

BarcelonaEliminados de la Copa del Rey por el Albacete, subcampeones de la Supercopa de España, derrotados por el Bayern en la Champions y a once puntos del Barça en la Liga cuando solo quedan doce por jugarse. A falta del clásico del domingo en el Camp Nou (21 h), el Real Madrid consumará una nueva temporada en blanco. Lo que debía ser un año ilusionante para los madridistas ha acabado convirtiéndose en una pesadilla. Xabi Alonso debía volver a traer títulos al Bernabéu, pero sus ideas no se las llegaron a creer nunca en el vestuario, y mucho menos Florentino Pérez, que en enero decidió prescindir de él y poner a Álvaro Arbeloa al frente. Cuatro meses después los resultados no han llegado y el vestuario ha sido atrapado por un clima hostil. El todopoderoso mandatario blanco deberá remangarse en verano para recuperar la estabilidad.

En un ambiente irrespirable patente por las bofetadas entre Fede Valverde y Aurélien Tchouaméni, el Madrid prepara la reconstrucción del equipo. Todo apunta que será sin Arbeloa, si bien es una opción que el exlateral mantenga el trabajo en la entidad por su gran afinidad con Florentino. En paralelo a la elección del próximo entrenador (José Mourinho tiene muchos números de volver al Bernabéu), la plantilla también pasará por un proceso profundo de limpieza. Aun así, las dos únicas elecciones seguras son las de David Alaba y Dani Carvajal. Ambos acaban contrato en junio y no hay intención de renovarlos. El austriaco ha participado en catorce partidos esta temporada, mientras que el madrileño acaba ciclo después de un año marcado por las lesiones, el bajo rendimiento y una escasa sintonía con Arbeloa.

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En la plantilla hay muchos jugadores prescindibles que podrán ampararse en su contrato si no encuentran otra solución para su futuro. En este grupo están Raúl Asencio (con contrato hasta 2031), Eduardo Camavinga (2029), Dani Ceballos (2027) y Fran García (2027). Asencio ha pasado de ser casi indiscutible a acabar relegado al ostracismo. Camavinga ha cuajado una temporada muy irregular y ha jugado más de suplente que de titular. Ceballos hace años que no cuenta para los entrenadores y esta será la definitiva. Y Fran García no ha convencido mucho más que Álvaro Carreras, fichado del Benfica a bombo y platillo el verano pasado, ni que Ferland Mendy, un buen lateral masacrado por las lesiones musculares.

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La plantilla más cara de la Liga

Los contratos altos y duraderos son un gran enemigo para Florentino. Aparte de Alaba y Carvajal, solo un jugador acaba contrato en junio: Antonio Rüdiger, que podría alargar un ejercicio más su periplo blanco. El resto de efectivos tienen compromiso del 2027 en adelante. Según datos estimados proporcionados por el portal especializado Capology, el Madrid es el equipo de la Liga con los salarios más altos. En total, solo en sueldos fijos, tiene obligaciones anuales por valor de 434 millones de euros. Con estas cifras es normal que la mayoría de futbolistas tengan reticencias a marcharse a clubes que les pagarían peor. Sin embargo, sin salidas relevantes, el club no tendrá músculo para fichar las piezas que tanto necesita, comenzando por un constructor de juego que nos haga olvidarnos de Toni Kroos.

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Hay dos jugadores más que tampoco se les cuenta, pero en este caso sería para cederlos a algún equipo para que ganaran rodaje, como ha pasado con el brasileño Endrick, que ha hecho de momento ocho goles en veinte partidos con el Olympique de Lyon. Son Franco Mastantuono y Gonzalo García. En su primera temporada en Madrid, el argentino no ha justificado los más de 45 millones que costó. Se le buscará una cesión. Gonzalo es un caso diferente. Se destapó en el pasado Mundial de Clubs con cuatro goles y una asistencia en seis partidos. A él se le querría vender por una buena suma de dinero, pero manteniendo una opción de recompra.

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Ya han pasado cuatro meses desde que Arbeloa es técnico del Madrid y el mal ambiente en el vestuario no ha parado de ir a peor. La gestión de los egos es una tarea muy complicada. Miraditas, sonrisas irónicas, malas caras y quejas reiteradas han sido los protagonistas durante todo el curso. Desde la negativa de Valverde a jugar de lateral cuando Alonso aún dirigía el equipo y el numerito de Vinícius en el clásico de la primera vuelta, hasta las cejas levantadas de Carreras en Cornellà-el Prat. La hostilidad ha acabado de estallar con la filtración de una bofetada de Rüdiger al lateral gallego en un entrenamiento y del conflicto con agresiones incluidas de Tchouaméni con Valverde, pero ha estado latente durante todo el curso.

Solo hay que ver los constantes tirones entre Mbappé, Bellingham y Vinícius en el mismo césped. De estos tres, solo el brasileño tiene un futuro incierto. Acaba contrato en 2027 y Florentino lo quiere retener, pero la afición empieza a hartarse de su carácter, y por eso le silba. Sectores del madridismo incluso han recogido firmas para pedir la venta de Mbappé después de que se marchara de escapada romántica a Cerdeña en pleno incendio durante la recuperación de una lesión muscular. Con este panorama, lo peor que les podía pasar a los merengues es visitar un Camp Nou abarrotado y con ganas de juerga. No harán el pasillo, pero si no ganan verán cómo el eterno rival les levanta la Liga en las narices. Son días muy negros para el blanco inmaculado.

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