De Curazao a Cabo Verde: el 'efecto no favorito' del Mundial
Cabo Verde, Curazao y la RD del Congo son algunos ejemplos de países que se han ganado el corazón del público mundialista, y tiene una razón psicológica
BarcelonaEl Mundial parte de un grupo de selecciones favoritas que, por probabilidad y estadística, tienen más opciones de llegar a las fases decisivas. Pero la imprevisibilidad de la máxima competición futbolística acostumbra a dar lugar a historias de resiliencia que acaban cautivando al público. Aunque Curazao y la República Democrática del Congo ya han quedado eliminadas en los dieciseisavos de final y Cabo Verde afronta un duelo casi imposible contra la vigente campeona, la Argentina de Leo Messi, aún queda una última oportunidad para que la épica se imponga a los pronósticos. Un último David contra Goliat.
Las tres selecciones han recibido, más allá de sus resultados, el apoyo del público y de las redes sociales. Es lo que se conoce como underdog effect: “la tendencia natural a buscar la justicia o el equilibrio”, según Andrés Díez, psicólogo deportivo y exportero profesional. Díez explica que este apoyo responde a una doble lógica. Por un lado, el FOMO, la necesidad de formar parte de un fenómeno viral, como ocurrió con Tim Payne, jugador de Nueva Zelanda que se popularizó gracias a la campaña impulsada por un influencer argentino. Por otro lado, está la identificación con el más débil. Las personas tendemos a simpatizar con quien compite en inferioridad de condiciones, ya sea por recursos, tradición o calidad de la cantera.
Además, apoyar a una selección pequeña tiene un coste emocional muy bajo. Mientras que la derrota de una potencia genera frustración y debate, la victoria de una selección modesta provoca una recompensa emocional mucho más intensa, porque “lo más normal es que pierda”.
El papel de las redes sociales
A pesar de que este fenómeno existe desde hace décadas, Díez considera que las redes sociales han sido decisivas para amplificarlo. Esto, sin embargo, dificulta distinguir “hasta qué punto es empatía y hasta qué punto es querer estar al día”. Detrás también hay una necesidad humana más profunda: la pertenencia. “Necesitamos sentirnos parte de un grupo”, explica. El underdog effect no es exclusivo del deporte. También se manifiesta en otros ámbitos, como la política y las empresas, cuando una parte de la sociedad apoya a actores percibidos como más débiles, incluso por encima del llamado voto útil.
Un fenómeno con décadas de historia
Xavier Pujadas, catedrático de historia del deporte de la Universitat Ramon Llull, sitúa el origen de este fenómeno a mediados del siglo XX, aunque se consolida con la expansión del deporte de masas y las grandes competiciones internacionales. Según Pujadas, este esquema de favoritos y aspirantes, de Davids y Goliats, es habitual tanto en el fútbol como en otros deportes. La empatía aparece cuando equipos o deportistas que no responden al perfil habitual de los vencedores consiguen grandes resultados a pesar de competir en inferioridad.
De Argelia a Emma Raducanu
Pujadas recuerda diversos casos paradigmáticos. Uno es Argelia en el Mundial de 1982, cuando sorprendió a todos en su primera participación en la fase final solo veinte años después de la independencia. También destaca Grecia en la Eurocopa de 2004, cuando conquistó el título contra todo pronóstico superando a la anfitriona, la Portugal de Figo y Cristiano Ronaldo. Entre los ejemplos más recientes está la Premier League del Leicester City en 2015-16 con Claudio Ranieri y la temporada 2023-24 del Girona, que acabó tercero en la Liga y se clasificó por primera vez para la Champions.
Fuera del fútbol, Pujadas señala el caso de Emma Raducanu. La británica conquistó el Open de EE. UU. de 2021 con solo diecinueve años, siendo la número 150 del ranking mundial y sin ceder ningún set en todo el torneo. Una de las grandes historias de superación que ejemplifica el underdog effect.