Un Messi incombustible conduce a Argentina a los dieciseisavos de final

El argentino marca los dos goles de la victoria y ya es el máximo goleador de la historia de los Mundiales

Leo Messi celebra su gol contra Austria que lo convierte en el máximo goleador de la historia de los mundiales
22/06/2026
3 min

BarcelonaHay una jugada que le gusta mucho a Leo Messi. Mientras su equipo ataca por la izquierda y el extremo de turno llega a la línea de fondo, el delantero centro se va al área pequeña para buscar el remate. Los defensas, normalmente, le siguen. Y mientras todo esto pasa, de manera discreta pero totalmente intencionada, Leo Messi aparece en la media luna. El pase va hacia él, claro. Como un rayo, carga la pierna y remata con fuerza y precisión. El tiro, siempre con la pierna izquierda, tiene un poco de rosca, suficiente para acabar de despistar y sorprender a todos, de los defensas al portero. Es un gol que ha hecho unas doscientas veces. O más. Pero que sigue haciendo. Y que seguirá haciendo. Una diana que tenía premio doble. Le servía para abrir el marcador contra Austria y convertirse en el máximo anotador de la historia de los Mundiales. Un gol decisivo en la victoria de Argentina, que rubricaría con una segunda diana en el tiempo de descuento para dejar a su selección como primera del grupo J, ya clasificada para los dieciseisavos de final (2-0).

Messi abrió el marcador en el minuto 38 con un gol marca de la casa y lo cerró cazando un rechace en el área, cuando fue capaz de moverse como un relámpago para hacerse un espacio y acabar rematando por debajo de las piernas de la defensa. Son cinco goles de Argentina en el Mundial. Cinco goles de Leo Messi. Los adjetivos ya se van acabando.

Un doblete. Que podría haber sido un hat trick si hubiera transformado el penalti claro y torpe que hicieron dos defensas de manera conjunta a Lautaro. Incomprensiblemente, el árbitro principal, el egipcio Amin Omar, no lo vio en directo y necesitó la ayuda del VAR para pitar los once metros. Pero Messi falló. El portero Alexander Schlager adivinó la trayectoria y el argentino tuvo que ajustar tanto el balón que salió fuera. Es uno de aquellos misterios que siguen sin tener respuesta: cómo alguien con este nivel técnico sigue atascándose desde el punto de penalti. La colección de improperios que lanzó al aire fueron monumentales. Pero Messi es Messi y, media hora después, se resarcía anotando su 17º gol en una Copa del Mundo, el cuarto en esta edición del torneo, que le permite superar los dieciséis que había conseguido el alemán Miroslav Klose en las ediciones de 2002, 2006, 2010 y 2014. Messi acababa el partido con dieciocho.

A diferencia del debut contra Argelia, esta vez la selección austríaca puso más dificultades al ataque de la albiceleste, que tuvo que bregar con una defensa mucho más rocosa, con jugadores físicos y bien ordenados en el terreno de juego. Fue un partido duro, polémico, con agresividad y la intervención del VAR. Pero un partido que, en el fondo, ganó Argentina de manera merecida. Porque ya se sabe que la vigente campeona del mundo se transforma en años de Mundial, aunque haría bien el entrenador Lionel Scaloni de tomar nota porque, para revalidar el título, con el concurso de Messi y el coraje del resto quizás no baste.

Argentina es Messi y diez más

Austria no se encogió ni se cerró atrás. Le disputó la posesión y tuvo algunas llegadas interesantes, sobre todo en el segundo tiempo. Eso sí, al conjunto austriaco le faltaron más jugadores que marcaran las diferencias. En el tramo final, con un Messi más cansado y Argentina defendiendo el marcador, el monólogo del conjunto centroeuropeo fue casi total, como también la ausencia de oportunidades claras, más allá de un cabezazo desviado de Sabitzer en el tiempo de descuento. En general, la proyección ofensiva austriaca fue muy deficiente, más allá de los remates del mismo Sabitzer y Gregoritsch.

El triunfo argentino, redondeado con el doblete de Messi al descuento, no pudo ser completo por la lesión del Cuti Romero al principio del segundo tiempo. También entró de refresco Nico, que tuvo un remate doble para ampliar la ventaja albiceleste. Julián Álvarez, ausente en el debut contra Argelia, y que llegaba con algunas molestias musculares, pudo jugar algo más de un cuarto de hora, pero evidenció ritmo de competición. No fue necesario. Messi, él solo, con 39 años, se encargó de todo.

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