Primera División

Fútbol modesto y decisiones traumáticas: la vida en común de los cerebros del Espanyol y el Girona

Fran Garagarza y ​​Quique Cárcel han construido modelos exitosos en dos clubs que parecían destinados al fracaso

Quique Cárcel y Fran Garagarza
16/01/2026
4 min

GeronaDurante el almuerzo de Navidad que el Girona hace con los periodistas que cubren la información del club, en el 2023, el director deportivo rojiblanco, Quique Cárcel, tuvo buenas palabras hacia su homólogo en el Espanyol, un Fran Garagarza que entonces solo llevaba seis meses en el cargo. El origen de la conversación no fue otro que, en aquellos momentos, los gerundenses estaban en lugares Champions y los blanquiazules, en Segunda, con lo que el interés mediático catalán, más allá del Barça, era monopolizado por el Girona, que como club entendía que debía aprovechar la oportunidad para posicionarse y fortalecer su marca. Todo el mundo estaba de acuerdo, pero Cárcel advirtió a los presentes. "Garagarza está haciendo un trabajo excelente, excelente. Y es una gran persona. Estoy convencido de que le irá bien". Dicho y hecho: el Espanyol no sólo ha dado la vuelta a su situación radicalmente, sino que vive una temporada de ensueño y llega como principal favorito en el derbi de este viernes en Cornellà (21 h, DAZN).

La relación entre Garagarza y ​​Cárcel empezó el curso 2012-13, en un play-off de ascenso a Segunda entre el Eibar y L'Hospitalet, donde estaban los directores deportivos de aquella eliminatoria que se resolvió a favor del Eibar. "Respeto mucho a Quique Cárcel y me solidarizo, pues hemos tenido un camino bastante parecido y hemos crecido profesionalmente en clubes en los que no ha sido fácil llegar hasta lo más alto", decía Garagarza en el 2018, cuando se reencontraron, ya en Primera División, con Cárcel en el Girona, donde llegó en el 2014, y con el de 2014, y con. Durante muchos años el Eibar fue una pesadilla para Quique Cárcel, que ya había sufrido un ascenso frustrado en su época como jugador.

En los últimos años es habitual ver a Garagarza, aún recuperándose del infarto sufrido en noviembre, en el palco de Montilivi, y Cárcel, en el del RCDE Stadium. Ambos se admiran y han logrado construir modelos de éxito con una manera de hacer muy parecida: desde la sencillez, se rodean de gente de su confianza y generan la estabilidad que da el paso del tiempo. Cárcel ha reunido a varias amistades, en su grupo de trabajo: Iván Hammouch en la secretaría técnica, Juan Carlos Moreno en el área de scouting, Ildefonso Fernández en la de rendimiento y Santi Pou, que está en el área deportiva y en el cuerpo técnico del primer equipo. Y Garagarza ha hecho lo propio con Ander Garitano en el área deportiva y Unai Ezkurra, en el apartado de análisis de datos y estructura. Ahora que el guipuzcoano no está, Garitano y Ezkurra han asumido parte del trabajo con Sergio Ortega, que lleva más de diez años en la secretaría técnica del club.

A ciegas con Manolo y Míchel

Para que el Espanyol haya podido volver a Primera y sea quinto, y el Girona encadene su cuarta temporada consecutiva en la élite, algo inaudito en la historia del club, Garagarza y ​​Cárcel han tenido que tomar decisiones traumáticas. Mientras el catalán, en su primera intervención en Montilivi, se vio obligado a bajar el sueldo a los tres capitanes (Jandro Castro, Juanlu Hens y David Garcia) porque el Girona no podía pagarlos, Garagarza detuvo el fichaje de Ferran Costa por el Espanyol B para firmar a Manolo González, al que más adelante le confió.

También tienen en común el valor de la lealtad, una característica cada vez más escasa. Tanto uno como otro se han mantenido firmes en lo que sentían, aunque eso les haya costado algún disgusto, a lo largo de sus vidas: el ejemplo más claro es el descenso del Girona con Eusebio, al que Cárcel no quiso destituir. Pero las malas noticias son una anomalía, porque fiarse de su instinto ha traído consigo más alegrías que tristezas.

El propio Cárcel le confió la renovación a Míchel cuando éste ocupaba puestos de descenso en la Primera RFEF. De hecho, la razón de que hoy el barcelonés aún siga en Montilivi es Míchel, con quien recuperó la pasión después de una etapa muy dura, en la que el Girona nunca subía. Garagarza también ha apostado ciegamente en Manolo González, a quien mantuvo incluso cuando parecía que saltaría por los aires el pasado año, tras una goleada, precisamente, en Girona.

¿Y el trato con la propiedad? Garagarza, tras ascender y mantener al Espanyol sin gastar prácticamente un euro en el fin de etapa de Chen Yansheng, tiene una relación muy fluida con Alan Pace, a quien rinde cuentas, pero con el que ha descubierto una libertad significativa a la hora de moverse en el mercado. Cárcel, en cambio, ha cambiado rutinas desde la clasificación europea, cuya inversión en apuestas no ha funcionado que ha condicionado otros movimientos. Pero la relación personal con el City y Pere Guardiola es fantástica. Incluso se les ha visto juntos en los Pirineos, en un encuentro clave en el que se movieron los primeros hilos para fichar a Míchel. El viernes vivirán un derbi muy disputado.

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