"Cuando ven un barco solo con mujeres nos preguntan dónde están los hombres"
Una tripulación formada solo por mujeres recupera un barco de los años 70 para competir en la Ruta de la Sal
BarcelonaHace años que por Semana Santa, una multitud de velas blancas llena el Mediterráneo rumbo a Ibiza. La Ruta de la Sal, la regata de altura con más marineros del Mediterráneo, lleva más de treinta años moviendo miles de embarcaciones de vela que se apuntan a una competición nacida para recordar un hecho histórico olvidado. En 1846, cuando los carlistas lograron bloquear Barcelona durante la primera guerra carlista, un hombre de negocios barcelonés ofreció dinero a todos los marineros que se ofrecieran para ir hasta Ibiza a buscar sal y llevarla a Barcelona, ya que se estaba acabando. Se explica que una goleta llamada Halcón Maltés, capitaneada por el griego Andrea Potrus, fue la más rápida en romper el bloqueo.
Aquel velero de 1846 estaba hecho en un astillero norteamericano, como el Charisma, un precioso velero que este año se ha apuntado a la regata con una tripulación especial: todas mujeres, muchas de las cuales marineras que han aprendido a navegar cuando ya eran adultas. El barco fue donado a la Fundació Barcelona Capital Nàutica, que lo cede a este equipo formado solo por mujeres a quienes la Fundació apoya para demostrar que las mujeres tienen "tanto que decir en el mar como los hombres", tal como defiende Natàlia Via-Dufresne, dos veces campeona olímpica de vela. El equipo competirá a bordo del Charisma en la categoría Salina con una tripulación de siete mujeres. La patrona será la experimentada Pilar Pasanau, que acaba de regresar de Antigua y Barbuda, donde hace pocos días finalizó en la cuarta posición en la Mini Globe Race, una vuelta al mundo en solitario con barcos de menos de seis metros.
La tripulación está formada por un grupo de mujeres que ha hecho del mar su vida, como Gráinne Costigan, una irlandesa que ya hace años que vive en Barcelona trabajando como científica de datos. "Mi padre navega en Dublín, tenía la casa enfrente del mar. Poder navegar me daba sensación de confianza, era una chica tímida y navegando me sentía fuerte. Y piensa que en Irlanda tenemos mal mar siempre. Así que navegar me hizo fuerte, especialmente cuando di el salto a navegar sola. Fue un reto", dice una mujer que ha cruzado el Atlántico en solitario.
"Tenía referentes como Djemila Tassin. Mujeres que han navegado solas y me parecían astronautas por lo que hacían. Y después las conocí y eran mujeres normales", añade en referencia a esta canaria hija de belgas que estudió ciencias del mar y ha participado en algunas de las mejores regatas mundiales, algunas individuales como la Mini Transat. Tassin ahora será compañera de equipo de Gráinne a bordo del Charisma. "Será especial, creo que a bordo seremos un grupo de mujeres interesante que ha luchado fuerte. Cuando ves todos los equipos profesionales o competitivos, siempre ves hombres. Si eres mujer sabes que te tocará luchar más para llegar a su nivel", añade la dublinesa.
A bordo también estará Cecilia Zorzi, una italiana que ha estudiado patrimonio cultural y es de todas las tripulantes, la que más experiencia tiene en vela de competición, sumando títulos mundiales. Pero en muchos equipos de vela en los que Cecilia ha estado es frustrante cuando presentan a los marineros. A todos los presentan por su función y de ella dicen que es la mujer a bordo. Una cuota femenina. "Siempre tienes que estar demostrando tu valía, si cometes un error te perjudica mucho más", dice Costigan. "¿Qué podemos hacer? ¡Pues cosas como esta regata! Poder hacer equipos tal como lo hacen ellas. Es importante hacer comunidad, nos da más energía, nos permite ayudarnos. Solo queremos ser navegantes. No queremos ser las mujeres navegantes. Pero ahora todavía nos hace falta crear referentes y reivindicarlo, aún no hemos llegado aquí", añade.
Mientras Gráinne habla, Martina Bernabai la escucha. Italiana de origen que hace años que reside en Cataluña, es una de esas mujeres que se atrevió a navegar cuando ya era adulta. "¡He empezado hace cuatro años! Fui de vacaciones con un amigo que tenía un barco, no había navegado nunca. Y viviendo en Barcelona, pensé que podía hacerlo y aprendí a navegar en la escuela... que ahora dirijo, la MásNavega", explica. De no saber navegar, en pocos años ha pasado a competir en el circuito catalán de altura, siendo patrona de un pequeño barco, la Rateta, con dos tripulantes. "Tener tu propio barco te permite aprender más. Y me estoy animando a navegar en solitario, para ver cómo lo puedo hacer. Me estoy atreviendo. Faltan referentes femeninos para animar a las mujeres a navegar. Cuando nosotras navegamos con una tripulación de dos mujeres... ¿sabes qué nos dicen los hombres con los que nos encontramos? Nos preguntan si estamos solas. Nos ven a las dos y les sale decir «¿estáis solas?». Lo dicen porque esperan ver a un hombre a bordo", comenta.
La tripulación la culminan la bretona Marie Gillier, una marinera experimentada, y Auxi Roselló, que también ha cruzado el Atlántico en solitario con su barco Gintònic, otra mujer que no venía del mundo de la vela y es autodidacta y reivindica que se puede hacer navegación de altura formándote de mayor. Junto con Cecilia Zorzi, Djemila Tassin, Martina Bernabai, Gráinne Costigan y Pilar Pasanau, se pondrán al timón del precioso Charisma, este barco que ha dado la vuelta al mundo y ahora vivirá una nueva aventura.