Messi no ha sido el primero: los sueldos de los jugadores del Barça filtrados a la prensa hace casi un siglo

Plattkó, Scarone y Samitier cobraban más que Alcántara en 1926

BarcelonaEl Messileaks ha generado un lío considerable, pero no es la primera vez que la prensa consigue acceder a los datos salariales del Barça. Más allá de las cifras que se hacen públicas cuando un jugador ficha por el club azulgrana, que no se pueden considerar una filtración como la que nos ocupa, hay precedentes en los que un diario o varios publican los salarios oficiales de los futbolistas barcelonistas. La primera vez fue en marzo de 1926, cuando todavía faltaban unos meses para que se aprobara el estatus profesional del fútbol. Un grupo de diarios españoles publicaron la lista entera de nóminas que abonaba el club a sus principales jugadores y, tirando del hilo, parece que la filtración procedía de la revista francesa Sporting.

La relación de retribuciones mensuales era la siguiente. En un primer nivel estaban Plattkó, Scarone y Samitier, que percibían 1.500 pesetas mensuales. El primero era un portero húngaro que se había incorporado al club para suplir la baja de Zamora. El segundo era un uruguayo considerado el mejor jugador del mundo, y el tercero, uno de los principales mitos del barcelonismo. Por detrás suyo, Paulino Alcántara, máximo goleador del club hasta que llegó Messi, que percibía 1.300 pesetas. Por debajo de él, otro trío de mitos formado por los extremos Piera y Sagi y el medio centro Sancho, que percibían 1.000 pesetas mensuales. El tándem defensivo Planas-Walter cobraba 800 pesetas cada uno, igual que el delantero Arnau y los centrocampistas Carulla y Torralba. Adicionalmente, algunos medios afirmaban que el uruguayo Scarone había recibido 50.000 pesetas en concepto de prima de fichaje. En esos años, un trabajador podría llegar a cobrar 300 pesetas al mes y un piso de cien metros costaba alrededor de 25.000 pesetas.

Cargando
No hay anuncios

Plattkó y Piera tenían un concesionario de coches

La filtración no solo supuso el escándalo propio de hacer públicos una serie de datos personales, sino que, además, el fútbol en ese momento todavía era amateur: la profesionalización se aprobó unos meses más tarde. Aunque era un secreto del dominio público que las grandes estrellas del fútbol se ganaban muy bien la vida chutando la pelota, la teoría decía que cada uno vivía de otro trabajo, como Plattkó con su concesionario de Studebaker, Piera con el de Buick, Torralba con el negocio del algodón y Sancho como funcionario municipal.