El devoto de la Semana Santa que quiere hacer grande al Español
Monchi, uno de los directores deportivos más prestigiosos del fútbol mundial, ya ejerce como director general deportivo del club periquito
Cornellá de LlobregatA Ramon Rodríguez Verdejo (San Fernando, 1968) todos lo conocen como Monchi y lo identifican por ser el arquitecto del mejor Sevilla de la historia y uno de los mejores directores deportivos del mundo. Le avalan más de una decena de títulos, entre los que se encuentran siete Europa Leagues, y muchos millones en plusvalías. Con este currículum no es extraño que su fichaje por el Espanyol haya desatado la euforia entre muchos periquitos. Seduido por Alan Pace, con quien hace más de dos meses que empezó a encontrarse, intentará reproducir su fórmula de éxito como director general deportivo de la entidad, que el martes lo presentó en sociedad.
Un director deportivo autodidacta
Pero antes de convertirse en uno de los ejecutivos más prestigiosos del mundo del fútbol, Monchi fue portero del Sevilla. Habitualmente suplente –“Era bueno en los entrenamientos, pero más normalito en los partidos”, suele decir–, fue más famoso por las imitaciones que hacía de él Sergi Mas en el programa televisivo de Alfons Arús que no por sus paradas. En el club andaluz compartió vestuario con Diego Armando Maradona, que le regaló un reloj Cartier porque lo vio con un Rolex falso.
Mientras estaba en activo se formó como abogado y soñaba con dedicarse a la política, pero acabó fichando y vendiendo jugadores por casualidad. Sevillista de pura cepa y hombre de club –después de colgar los guantes hizo funciones de delegado y jefe de prensa y organizaba los viajes del primer equipo–, no se lo pensó dos veces cuando en mayo del año 2000 le ofrecieron ser secretario técnico de un equipo en quiebra técnica que acababa de descender a Segunda. Era la opción más barata.
Sin formación ni vocación, Monchi jamás se había planteado ser director deportivo. No sabía nada de ello, pero se compró una libreta, se apuntó los teléfonos de algunos representantes y empezó a recorrer campos para ver jugadores que pudiera fichar a coste cero. Así edificó el imperio de un Sevilla que entonces no tenía ningún tipo de estructura. En su despacho no había informes de futbolistas ni cajones para guardarlos, una evidencia de la infraprofesionalización del cargo en aquella época. “Cuando empecé, WyScout quizás era un pueblo de Minnesota”, dijo en su presentación como blanquiazul, con sentido del humor: “De vez en cuando hago alguna broma, que soy de Cádiz, de la isla de León. De San Fernando”. Por eso se hace llamar el León de San Fernando. Como buen gaditano, también es gran amante del Carnaval y las chirigotas, lo único que se oye en su coche, y ha llegado a debutar en el Teatro Falla de Cádiz. Está muy orgulloso de ello.
La pasión cofrade de Monchi
Si aceptó la propuesta de Pace fue porque le permitía compaginar su cargo en el Espanyol con la presidencia del modesto CD San Fernando 1940, el club que fundó hace unos meses de las cenizas del equipo de su ciudad natal, en el que se formó como jugador. El vínculo de Monchi con su tierra es muy grande y, como la gran mayoría de sus vecinos, es profundamente religioso y vive con devoción la Semana Santa. El olor a incienso y cera forma parte de su infancia, en el barrio del Cristo. Miembro de diferentes cofradías en San Fernando y Sevilla, cuando era jugador también salía de nazareno. Hasta tal punto llega su pasión cofrade que en la Semana Santa de este año ha cargado a la Virgen de la Salud y la de la Paz.
El fútbol también lo vive con mucha emoción. “Busca «Monchi locuras» en YouTube y lo verás”, dijo cuando le preguntaron por la celebración desenfrenada de Manolo con la Curva de sábado pasado. Ambos son viscerales y sufridores –al gaditano su médico le recomendó que no viviera los partidos con tanta pasión–, y harán tándem la temporada que viene, porque la primera gran decisión del andaluz ha sido confirmar al entrenador: “Es la persona idónea para continuar construyendo el Espanyol”.
al diccionario'. En el resto de la vida la única manera de tener éxito es trabajar”.
Este miércoles ambos se reunieron para empezar a planificar el mercado de verano. Monchi, que lee las noticias de la sección de Internacional porque cree que para hacer bien su trabajo necesita estar al día de geopolítica, no promete títulos, grandes fichajes ni una inversión mareando al Espanyol: “El dinero no te asegura nada. Yo creo más en crear la estructura necesaria", dice, y suele añadir que su gran legado es la organización que creó en Sevilla.
Pero tiene claro que con él el club periquito será ambicioso, y se le escapó que “Europa no tiene que ser una utopía”. A partir de ahora el futuro del Espanyol está en las manos de Monchi, que resumió lo que viene a hacer al club blanquiazul con una frase de Jorge Valdano: “'La palabra éxito solo antes de trabajo en el diccionario'. Al resto de la vida la única manera de tener éxito es trabajar”.