El nuevo método de trabajo del Español que da la espalda al Mundial
El nuevo director general deportivo blanquiazul hizo del Sevilla un equipo ganador con una metodología mundialmente famosa
BarcelonaCuando, de casualidad, Monchi se convirtió en el director deportivo del Sevilla en su despacho no había informes de futbolistas ni cajones para guardarlos; solo un puñado de cintas con partidos grabados. Corría mayo del año 2000 y el exjugador de San Fernando, sin estructura, recursos –el club estaba en quiebra técnica– ni experiencia, tenía que montar un equipo para competir en Segunda. En una libreta se apuntó los teléfonos de algunos representantes y recorrió campos para ver jugadores que pudiera fichar a coste cero. Con un esclavo y una alpargata, así empezó a edificar el éxito de un Sevilla que al cabo de un tiempo levantó siete Europa Leagues y obtuvo una fortuna en plusvalías de jugadores.
Hecho a sí mismo e inspirado por el Oporto y el Olympique de Lyon, clubes vendedores, creó un modelo de negocio basado en comprar barato, alcanzar éxitos deportivos y traspasar caro. El caso más emblemático es el de Dani Alves, fichado por menos de un millón del Bahía brasileño y vendido al Barça por 35. “Ahora esto es prácticamente imposible. Los grandes clubes tienen controlados a todos los jugadores jóvenes y descubrir talentos desconocidos es una quimera”, dice Daniel Pinilla, periodista y autor de El Método Monchi.
Un manual sobre el método Monchi
Tan afamada es su metodología que hasta se ha escrito un libro, una especie de manual sobre las claves del sistema de trabajo de Monchi, que hace dos años fichó a Morgan Rogers para el Aston Villa. Venía de la Segunda inglesa y pagó por él 10 millones. Es su última gran operación: ahora Rogers tiene un valor de mercado de 90 y es una de las estrellas de Inglaterra. “Tiene mucho ojo para detectar cuál es el mejor ecosistema para hacer brillar a un jugador y sacar rendimiento a futbolistas a los que no les va bien en su club”, dice Pinilla. Pero como todo el mundo, también se equivoca. Monchi suele decir que “acertar el 50% de los fichajes es un éxito absoluto”.
La primera incorporación del Español seguramente será la del catalán Álex Calatrava, del Castellón. Se esperan muchas más, porque Monchi se caracteriza por fichar y vender mucho. Y por ser muy agresivo en la confección de plantilla. Al Sevilla el dinero lo quería en el campo y jugaba fuerte. Al Español dependerá de la inversión de Pace. La negociación sí que será cosa de Monchi, que tiene una agenda de contactos inacabable. El cara a cara es uno de sus fuertes. “Desprende autoridad, pero no es de los que pisan cabezas. Siempre te marchas con la sensación de que todas las partes han salido ganando”, dice un agente que ha compartido mesa con él. Su prestigio le ha permitido hacer plantillas por encima de sus posibilidades y aspirar a fichajes fuera de su alcance. Como el de Van Persie, que cuando estaba a punto de firmar el contrato con el Sevilla en un hotel de Londres recibió una llamada de Arsène Wenger que le hizo cambiar de opinión.
Que nadie espere que fiche para el Español futbolistas que sobresalgan en el Mundial. Un club como el Sevilla, comparable con el Español, “no puede competir por jugadores que se han colocado en el escaparate internacional”, decía Monchi en el libro, que dedica un capítulo al tema. Monchi considera que aspectos como la motivación, la época del año y el estado físico pueden hacer que el rendimiento del jugador sea engañoso. Y que todos los clubes ya tienen monitorizados los internacionales al detalle.
“Su mejor virtud no es fichar”
“Por extraño que suene, su mejor virtud no es fichar. Marca la diferencia en el vestuario. En el Sevilla era omnipresente, estaba pendiente de todo, incluso de detalles personales menores, que hacen que un jugador pueda rendir bien. Anticipando problemas y gestionando el día a día es muy bueno”, expone Pinilla. Cuando aún no se valoraban tanto aspectos de este tipo, en el Sevilla creó un departamento de atención al jugador. Cree que la dirección deportiva de un club también debe facilitar el desarrollo de las personas y que su responsabilidad sobre ellas no se acaba hasta que se marchan de la entidad. Desde una vertiente empresarial, se trata de cuidar la inversión y de generar un contexto que aumente su valor.
De hecho, Monchi se define a sí mismo como un “director deportivo de vestuario” y está muy cerca del entrenador, sin restarle poder, tal como se demostró al final de temporada con el Espanyol. Los 20 días al lado de Manolo le permitieron tomar la temperatura del equipo y confirmar que el técnico tiene las ideas claras y que, a pesar de la mala dinámica, su mensaje llegaba a los futbolistas. Por eso lo ha renovado y está planificando los fichajes con él. Tiene claro que el director deportivo es una herramienta al servicio del entrenador. Manolo define las características de las incorporaciones y él les pone nombre y apellidos. En el libro se ejemplifica con Kanouté: “Juande Ramos me pidió un delantero alto, que fuera bueno de cabeza, que cayera a las bandas... y Kanouté era uno de los nombres que teníamos en la base de datos”.
Trabajo en equipo
Habla en plural porque Monchi trabaja en equipo. Cree que su gran legado en el Sevilla es haber dotado de estructura a la dirección deportiva, donde trabajan más de 15 personas. Al Espanyol ha aterrizado con dos de sus soldados: Fernando Navarro y Miguel Ángel Gómez. Al primero, exjugador del Barça, lo fichó como jugador. Monchi hablaba mucho de fútbol con él y poco después de colgar las botas lo incorporó a su equipo. Suele decir que es uno de sus grandes descubrimientos.
Gómez era responsable del departamento de psicología, el hombre clave en el tratamiento del trastorno de ansiedad de Jesús Navas, que no le permitía alejarse de casa y que casi pone fin a su carrera. Monchi lo reubicó como analista de rivales hace 20 años y desde entonces ha hecho de todo a su lado. Es su mano derecha. Ambos, con Monchi al frente, son los encargados de instaurar en el club blanquiazul el famoso método que llevó al Sevilla de Segunda a la cima de Europa.