RCD Espanyol

Las palabrotas de Manolo González avisan al Espanyol

Los blanquiazules reciben al Celta de Vigo en plena crisis de resultados

12/02/2026

BarcelonaEl Espanyol tocó fondo en el Estadio de la Cerámica. La goleada infligida por el Villarreal, que marcó cuatro goles en 20 minutos, puso a los de Manolo González ante el espejo. El funesto episodio vivido el pasado lunes en la Plana Baixa es la síntesis de un 2026 trágico para los pericos, que desde las campanadas de Nochevieja sólo han sumado un punto de 18 y acumulan cuatro derrotas consecutivas.

Estaban muy confiados los pericos mientras se comían las uvas, con el recuerdo del triunfo en San Mamés días antes de Navidad; era la quinta victoria consecutiva en la Liga y dejaba al Espanyol, después de un primer tramo de curso sorprendentemente histórico, muy cerca de la zona Champions. Como era de esperar, Europa fue un tema de conversación recurrente en los hogares blanquiazules durante las fiestas e, incluso, el nuevo propietario del club, Alan Pace, habló abiertamente de ello –“Quizás podemos ir a Europa”, dijo hace unos días en una entrevista en DAZN.

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Una palabra maldita

En un entorno tan visceral y ciclotímico como el del Espanyol, de gatillo fácil, el vocablo Europa aparece y desaparece con mucha asiduidad. Y en cierto modo, es una palabra maldita. Que le pregunten a Ernesto Valverde, que a principios del 2008 tenía al equipo tercero en la clasificación y jugando como los ángeles, como acabó la temporada. O en Chen Yansheng, que a su llegada prometió la Champions en tres años y acabó vendiendo el club con dos ascensos a la espalda.

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O a Rubi, que hace siete años pasó de ser segundo en acumular nueve derrotas en diez partidos y tener un pie y medio en la calle –eso sí, de milagro los blanquiazules acabaron clasificándose para la Europa League con él en el banquillo–. O al propio Manolo González, a quien el pasado abril pidieron por las opciones continentales –"¿Europa? En el Nou Sardenya", respondió– de un Espanyol que se salvó a media hora del final de la competición.

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No le gusta ni un ápice hablar de ello, a Manolo, y esta temporada no ha sido tan ingenioso. "Tanta polla de Europa y tanta puta mierda... Veamos si nos estamos equivocando", explotó hace dos semanas, tras la derrota ante el Alavés, harto de cargar con una presión innecesaria para un equipo hecho para salvarse y que en invierno solo se reforzó con Cyril Ngonge, cedido. El entrenador gallego lo tiene claro: "No se puede hablar de Europa si no tenemos los 42 puntos".

Razones del bajón

Más allá de la gestión de las expectativas y del dolor de altura que sufre el Espanyol, es evidente que el equipo blanquiazul está en crisis de resultados y de juego. No es el de hace dos meses; los futbolistas han perdido confianza, y el blog, desordenado y desconcentrado, ya no es tan fiable ni competitivo, señas de identidad al inicio de curso. Ahora es frágil y con poco, como se vio en Villarreal, se desmorona.

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Esto, sumado a los errores individuales que se repiten semana tras semana y que tanto enfadan a Manolo González, explica que Marko Dmitrovic haya encajado goles cada jornada desde mediados de diciembre; todo lo contrario de lo que ocurría al inicio de temporada. "Toca hacer un reset ya y cerrar la portería. Si no, no nos dará...", dijo el lunes el gallego, que quiere reconstruir la casa desde los cimientos.

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Hay que añadir la frustración por ciertas decisiones arbitrales injustas que han decidido partidos y que han desestabilizado aún más a un Espanyol emocionalmente tocado que, con todo, aún es sexto, y que este sábado en el Celta de Vigo, su inmediato perseguidor. Si pierde, dormirá fuera de posiciones europeas por primera vez desde el 20 de octubre. Y si gana, sumará 37 puntos y se quedará a las puertas de tener 42. Entonces, se volverá a hablar de Europa.