RCD Español

De trabajar de madrugada en un Primark a ser la primera apuesta del nuevo Español

Hace siete años Àlex Calatrava, el primer fichaje del Espanyol de Monchi, jugaba en Primera Catalana con el Parets

06/07/2026

BarcelonaEl verano de 2019, los entrenadores osonenses Miguel Muñoz y Samuel Mora asumieron el banquillo del Parets, que acababa de ascender de Segunda a Primera Catalana. Por los alrededores de Sant Joan ya tenían toda la plantilla atada; solo les faltaba un zurdo que pudiera jugar de extremo o mediapunta. “De todos los nombres que teníamos, el que más nos gustaba era el de Àlex Calatrava, que se había quedado sin equipo después de acabar su etapa juvenil en la UE Sant Andreu”, dice el Samu.

“Nos reunimos con él y su padre. El problema es que ya habíamos liquidado el presupuesto y no le podíamos pagar nada; solo una prima por partido ganado de unos 50 euros. Nos dijo que sí, que éramos el único equipo que de verdad se había fijado en él y que el dinero no era una prioridad. Y, mira, así comenzó su historia en el fútbol amateur”, añade Mora con una sonrisa. Siete años después, Àlex Calatrava (Barcelona, 2000) ha firmado por el Espanyol, en una operación que ronda los cinco millones de euros, y se ha convertido en el primer fichaje de la era Monchi, uno de los mejores directores deportivos del mundo. Lo anunciaron con un vídeo paseando por las calles de su barrio: Horta. Él creció entre la plaza Eivissa, el bar Quimet d’Horta y el Feliu i Codina, el campo del Horta, donde de adolescente se hartó de marcar goles. Con solo 17 años debutó con el primer equipo contra el Europa.

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Estudiar y trabajar de madrugada

“En la pretemporada ya le vemos cositas. Era hábil, tenía buen disparo y mucho desborde. Recuerdo que en uno de sus primeros partidos, en la Copa Catalunya amateur, en el campo del Empuriabrava, ganamos 0-1 con gol suyo”, explica Óscar Reche, compañero en el Parets y con quien solía hablar de los estudios porque ambos habían empezado una ingeniería. Cala –así se le conoce– compaginaba los libros con el trabajo en una tienda de Primark. Su turno comenzaba a las cuatro de la madrugada. Como no tenía carnet de conducir, lo llevaba su padre, uno de sus grandes pilares. Cuando salía, iba a la universidad y por la tarde entrenaba con el equipo del Vallès, que ganó la final de aquella Copa Catalunya contra el Cubelles, con otro gol suyo.

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“A pesar de ser muy joven y menudito, era el jugador que marcaba más la diferencia. Y eso que también teníamos a Alexis García, que ahora lo está petando en el Sant Andreu. Cala tiene mucho talento, pero muchos otros jugadores lo tienen. Lo que le hacía destacar era la disciplina y la mentalidad. En las charlas previas a los partidos siempre lo poníamos como ejemplo de compromiso, trabajo, lectura de partido... ¡y tenía 19 años, eh! Mira que lo hacíamos currar, y se llevaba golpes, pero nunca ponía mala cara ni tenía un mal gesto”, explica el Samu, que solo lo disfrutó una temporada: “Siempre ha medido mucho sus pasos. Ha ido eligiendo contextos en los que pudiera jugar y destacar. Aquel verano tuvo ofertas de muchos equipos de Tercera y eligió la del Sants, que estaba en la parte baja de la clasificación”.

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Del Sants a Primera División

En Sants todavía recuerdan sus dos goles en el campo de l'Energia contra el Horta de Víctor Valdés, claves para la permanencia del conjunto barcelonés. “Aquí también era el mejor”, declara Montse Dot, que entonces era la presidenta del club santsenc, donde Calatrava tampoco se ganaba la vida: “Diría que cobraba 100 o 150 euros al mes”. Lo que sí recuerda Montse es que ya entonces “su sueño era llegar a Primera División”. Cuando debute oficialmente con el primer equipo del Espanyol, se convertirá en el primer jugador con pasado en el Sants en debutar en la Liga en el siglo XXI. El último fue el maresmenc David Belenguer.

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“A mitad de temporada nos pidió la baja porque quería ficharle el Llagostera, pero después de hablar con él y su padre decidió que era mejor acabar el curso en el Sants siendo protagonista”, recuerda Montse. En julio de 2021, firmó por el conjunto del Gironès, y pasó de Tercera a Primera RFEF. “Sorprendía que un jugador que venía de tan abajo tuviera tanta calidad y personalidad. Fuera del campo era un muy buen chaval, más bien reservado e introvertido, pero en el césped se transformaba. Las pedía todas, siempre estaba bien colocado... Era un líder silencioso, de aquellos a quienes no hay que hablarles mucho para hacerse respetar”, dice su excompañero del Llagostera Marc Manchón, con quien compartió miles de kilómetros en coche.

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“Íbamos de Barcelona a Llagostera con Marcos Pérez, Boris Garrós y Bruno Perone. Cada semana ponía el coche uno de nosotros. Bueno, todos menos Cala, que no tenía carnet”, comenta entre risas el ex del Manchón, muy contento por su incorporación al Espanyol: “Es un fichaje de la hostia”. Entonces estuvo a punto de ir al Barça, que no quiso pagar los 200.000 euros de cláusula que pedía el club de la Costa Brava. En el mercado de invierno, el Atlético de Madrid le fichó para incorporarlo a su filial, con el que jugó en Tercera y Segunda RFEF y donde compartió ataque con el hijo de Simeone. Suele decir que hizo un paso atrás para dar dos hacia adelante. No llegó a debutar con el primer equipo colchonero, pero formó parte de la lista de la Champions League y era habitual que entrenara con Griezmann, Luis Suárez y compañía.

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Un picapedrero como Manolo González

Cala no tocó el fútbol profesional hasta hace dos años, cuando fichó por el Castellón, donde se ha convertido en el mejor futbolista del equipo revelación de Segunda División. Con 14 goles y 8 asistencias, la temporada pasada se quedó a las puertas del ascenso a La Liga. Pese al interés del Celta, ha elegido al Español de Manolo González, que ya lo quería el verano de 2025 y que, como él, ha llegado a Primera desde abajo, desde el barro.

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Y ha llegado por el camino más largo, pasando por todas las categorías regionales y estatales desde Primera Catalana. “Sin hacer mucho ruido ha ido picando piedra hasta que ha llegado a lo más alto. Se le veían cosas, pero era imposible imaginar que un jugador del Parets acabara en Primera División”, concluye con orgullo Samu Mora, que hace siete años incorporó el nuevo fichaje del Español cuando todavía trabajaba de madrugada y jugaba sin cobrar.