Si nos fijamos en el número de veces que los utilizó, la especie más representada en la obra de Domènech i Montaner es el dragón, seguido del león y el ave fénix, tres animales que servirían para representar la victoria, la nobleza y el renacimiento. El ave fénix, especialmente, es el símbolo del espíritu de construcción nacional, del catalanismo, y lo utilizó como elemento propagandístico en muchas fachadas. El león lo encontramos, normalmente, custodiando escudos, formando parte de la señal heráldica de la institución. Y el dragón, animal fantástico por excelencia que simboliza la fuerza y el poder, lo utiliza como protector de los espacios. En cuarta posición encontramos el grifo, que Domènech utiliza principalmente en lugares elevados, como la veleta del Ateneo de Canet de Mar o en la Torre del Homenaje del Café Restaurante de la Exposición Universal, como símbolo de protección. Destacan también otros animales como el águila, el perro, el mono y el pez, todos con connotaciones positivas, exceptuando el mono, que casi siempre representa la arrogancia. En cuanto a los edificios con mayor representación zoomórfica encabeza la lista el Seminario Pontificio de Comillas, seguido del Castillo de Santa Florentina y el Hospital de la Santa Cruz y San Pablo.
Aves fénix, ninfas o leones: los mensajes ocultos de Domenech y Muntaner
Un libro analiza el simbolismo del bestiario, real y fantástico, que el arquitecto referente del modernismo utilizó de forma recurrente en toda su obra
BarcelonaInfluida por sus amplios estudios de la arquitectura clásica y medieval, así como por su pasión por la heráldica, la obra del arquitecto Lluís Domènech i Montaner destaca por el uso de la ornamentación, a menudo muy exuberante, especialmente en su época floral, donde cerámica, vidrio, hierro o madera se convierten en obras de '. Una riqueza ornamental donde destacan elementos del bestiario real o fantástico que el arquitecto dotó de una simbología concreta en cada uno de sus proyectos y que, por tanto, se pueden interpretar de forma diferente en función del contexto. Para conocer a fondo esta parte de su obra, el Centro de Estudios Lluís Domènech i Montaner (CEDIM) ha publicado recientemente el libro El bestiario de Domènech i Montaner. Figuración y simbolismo, de Gemma Martí, un amplio y detallado estudio donde se identifican las representaciones zoomórficas en la obra del arquitecto y se realiza una aproximación simbólica.
Gemma Martí, coordinadora del CEDIM, explica que han querido analizar a fondo este aspecto justo debido a que habían detectado que en el estudio que han realizado a lo largo de los años de sus obras y proyectos no realizados faltaba un análisis con más detalle de esta parte ornamental que llevaron a cabo artesanos bajo su dirección. Como explica, "la voluntad era estudiar toda la obra para tener una visión más amplia que nos permitiera interpretar lo que él quería contar". Él nunca dejó por escrito qué intencionalidad perseguía eligiendo un tipo de ornamentación u otra, sea floral o animal, pero sí es cierto que este estudio les ha permitido "ir viendo la evolución de su obra y comprobar qué animales son más recurrentes en una etapa u otra o por qué utilizaba unos u otros en relación con la función del". En este sentido, por ejemplo, Martí destaca cómo para cada edificio elige la mejor representación para el mensaje que se quiere transmitir y apunta que si bien es cierto que "en algunas obras puede coincidir la simbología, por ejemplo si quiere representar el estatus social del propietario, el destino de sus diseños –casas particulares, edificios públicos o para instituciones– cambia mucho la simbología". Así, en un edificio como el Seminario Pontificio de Comillas el uso de determinados animales estaría relacionado con una intencionalidad moral, mientras que en el Hospital de Sant Pau los animales estarían relacionados con cuestiones relativas a la enfermedad o la curación. Si nos fijamos en casas particulares como la Casa Fuster o la Casa del Ardiaca, puede utilizar animales como las golondrinas como símbolo de la familia y hogar, como también ocurre en el mismo Palau de la Música, que quiere representar la casa de la música.
De este exhaustivo estudio de la simbología animal en la obra de Domènech i Montaner se extraen diversas consideraciones, como el hecho de que "hay algunos animales que son más frecuentes que otros en su obra, como el dragón, tan propio del Modernismo y que Domènech utiliza muy a menudo, un animal fantástico, como un animal fantástico fénix, que lleva implícito el símbolo del renacimiento de Catalunya y que encontramos en muchos coronamientos de edificios como símbolo de resurgimiento del país o de los propios propietarios de la casa en concreto, como ocurre en la que fue la sede de la Editorial Montaner y Simon, por ejemplo", dice Gemma Martí. En total, han contabilizado 91 representaciones diferentes de animales, 68 de ellas animales reales y 23 fantásticos, donde tiene campo libre para idear animales híbridos, como los que se encuentran de forma abundante en la galería del Palau Montaner o en el castillo de Santa Florentina. En cualquier caso, elementos ornamentales que siempre tienen una intencionalidad, "que nos quieren explicar cosas, por eso siempre referimos a la arquitectura hablando de Domènech i Montaner", remarca la autora del libro. Una simbología que mantendrá a lo largo de toda su obra, aunque en algunas épocas ganará preeminencia la ornamentación floral, con ejemplos espectaculares como Casa León y Morera de Barcelona o Casa Navàs de Reus.
Editorial Montaner y Simon (1880-1882)
Domènech i Montaner recibió el encargo de diseñar la nueva sede de la Editorial Montaner y Simon en 1879, en el que fue su primer gran proyecto. Se edificó en la calle Aragó de Barcelona (actual sede de la Fundació Tàpies) y presenta rasgos de eclecticismo y Modernismo. Destaca por la utilización del ladrillo y el hierro vistos en la fachada. Por lo que se refiere a las representaciones zoomórficas, encontramos dragones alados al coronamiento, como protectores de los bustos de Dante Alighieri y John Milton, símbolos de la sabiduría. En el eje central de la fachada hay un ave fénix, que simboliza el resurgimiento de la nueva etapa de la editorial. En las rejas protectoras del sótano aparece de nuevo el ave fénix acompañada de dos serpientes, que también pueden simbolizar el renacimiento en referencia a cuando mudan la piel.
Palacio Montaner (1889-1893)
Un nuevo encargo que el tío del arquitecto, Ramon Muntaner i Vila, uno de los socios de la Editorial Montaner y Simon, hizo a su sobrino Lluís. Se trata de un edificio situado entre las calles Mallorca y Roger de Llúria y es una de las obras del arquitecto con un mayor catálogo de representaciones animales. Se encuentran en las fachadas, en el coronamiento del edificio, en los relieves escultóricos del interior y en el suelo y paramentos. En el coronamiento de la fachada principal hay un ave fénix esculturada con posición rampante, con las alas extendidas y con un escudo en el pecho. Aparte, en la fachada encontramos animales fantásticos, como unos dragones con cola de pescado, y la representación de parejas de grifos de piedra, seres que combinan elementos de un ave rapace y de un león, que ejercen de guardianes de la casa. En el Palau, el dragón se encuentra representado en diferentes lugares y formas, y también aparece de nuevo el grifo, situado en este caso en los casetones del artesonado de madera del techo de la sala de estar, elaborado en relieve cerámico con reflejo metálico. Otros animales representados en el Palau Montaner son, por ejemplo, el jabalí, el águila, la lechuza, el perro, la tórtola y el caballo alado, así como varias bestias híbridas.
Castillo de Santa Florentina (1896-1916)
También fue un encargo de Ramon Montaner a su sobrino, en este caso, para convertir la Casa Fuerte de Canet de Mar en un castillo de inspiración medieval, proyecto que se fue realizando en distintas fases. En cuanto a la presencia de elementos zoomórficos, principalmente se localizan en el coronamiento de las fachadas, en las torres y en los paramentos que rodean el patio interior, a modo de gárgolas de evacuación de aguas pluviales. En este caso, hablamos de la representación de animales fantásticos y figuras antropomórficas como las que esculpían los antiguos canteros. Encontramos animales fantásticos así como otros reales como el cocodrilo, el perro, el mono, la rana o el toro. En el patio, especialmente en los capiteles, hay desde un caballo hasta un pulpo, pasando por un águila y un gato. También encontramos numerosas representaciones de bestiario en el suelo de la galería Domènech, en la sala noble del castillo, donde el arquitecto hizo esculpir varios capiteles con escenas de animales, así como en los dormitorios o en el comedor de invierno.
Fonda España (1899-1903)
El empresario Miquel Salvadó Llorens adquirió en 1895 el Gran Hotel de Espagne, situado en la calle Sant Pau de Barcelona. En 1898 encargó la reforma del establecimiento a Domènech i Montaner que, entre otros cambios, cubrió el patio del hotel para convertirlo en un comedor para los huéspedes dominado por un gran lucernario de cristal. Las paredes de la sala se decoraron con un estucado diseñado por el pintor Ramon Casas, que representaba el fondo marino, con olas, animales acuáticos y cuatro figuras femeninas desnudas que representan a las Nereidas, ninfas marinas. El repertorio faunístico está inspirado en los dibujos del japonés Katsushika Hokusai, y representa diversas especies de peces, cangrejos y pulpos. Toda una inmersión oceánica que se complementa en el techo, en el perímetro del lucernario, donde se esgrafiaron dentro de medallones circulares especies acuáticas del mismo estilo que las del paramento. Aparte, en el vestíbulo de la Fonda encontramos elementos como una gran lámpara de latón de dos brazos, sustentados por dos leones rampantes, mientras que en la escalera de acceso a las habitaciones, el arquitecto decoró las paredes con esgrafiados que incluían leones, el dragón y el ave fénix. En el patio de luces están representados pavos reales y mariposas. Destaca también la espectacular chimenea de la sala de lectura, donde está representado un águila bicéfala, que sostiene el escudo de España, así como varios gatos en la parte inferior, que quieren representar la defensa de la negatividad.