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Ben-hur: Me quito el casco de centurión

Una escena de Ben-Hur, de 1959
2 min

Hay muchas películas que no he visto. Para que os hagáis una idea de la magnitud de la tragedia, hasta el confinamiento no vi Dirty Dancing (qué maravilla) o, por increíble que parezca, Pretty Woman. Para una persona nacida en el año 1990, cumplir treinta y no haber visto nunca Pretty Woman es como decir que no has oído nunca La Bomba, o como haber cruzado la plaza a paso firme en medio de una guerra de agua y tener la ropa totalmente seca. Pues es posible. Pretty Woman! Me gusta el triángulo que traza con el argumento universal de Cenicienta y cómo Las noches de Cabiria (Fellini, 1957) es la versión oscura, fatal, amarga. Y aun así, con un final que ilumina el espíritu con la fuerza de mil soles.

Pero no estoy aquí hoy para hablar ni de Pretty Woman, ni de Las noches de Cabiria ni tampoco de La Bomba (parte de la audiencia se marcha, decepcionada). He querido aprovechar esta serie de artículos para llenar de manera eficaz algunas de mis lagunas cinematográficas. Quiero conocer este paisaje colectivo. En una época de una oferta audiovisual masiva y atomización absoluta de los canales, yo curo mi FOMO en diferido. Y he comenzado mi redención con la descomunal, desproporcionada, catedralicia, anfiteátrica y mastodóntica Ben-Hur. Lo sé: se tenía que ver a) de pequeño b) con tu abuelo y c) durante las vacaciones de Semana Santa, pero logísticamente se me hace complicado.

Richard Gere y Julia Roberts en 'Pretty Woman'.
Anotaciones que escribo mientras veo por primera vez 'Ben-hur' (1959) esta semana:
  • Cosas que ya sabía de antemano: mucha gente, de las novelas, sale Charlton Heston, hay una carrera de cuadrigas, muy larga.
  • Créditos icónicos con La creación de Adán de Miguel Ángel de fondo. Siempre me ha hecho gracia porque claramente ahí Dios todopoderoso está poniendo muchas más ganas que Adán, a quien parece importarle tres pimientos todo el despliegue a su alrededor y el milagro de su creación y tal.
  • Totalmente sorprendida por la natividad del principio: no sabía que había Jesús como estrella invitada. Segunda sorpresa: Charlton Heston no hace de Jesús, sino de judío. Y tiene una línea que dice "I'm against violence. Everyone knows this. I've spoken against it. I shall do so again". Es bonito oír decir eso al presidente de la Asociación del Rifle.
  • Judíos clamando que viven en terreno ocupado, qué oportuno.
  • Ben-Hur y Messala, amigos de pequeños y enemigos de mayores. Ecos de El príncipe de Egipto y de Tod y Toby.
  • Como pasa en Top Gun, han tenido que poner a una mujer en medio porque si no la tensión sexual entre ellos dos es demasiado fuerte. Me hace demasiada gracia el hecho de que se ocultara a Charlton Heston que Messala y Ben-Hur habían sido amantes de juventud, porque homófobo como era se habría enfurecido. Ojalá hubiéramos visto la historia del amor prohibido de ellos dos, como un Titanic pero con dirección de arte de Terenci Moix. La lección de la peli es que si tienes tendencias homoeróticas y te haces masajes en espacios masculinos no mixtos, seguramente tengas un carro no reglamentario como el de Messala. Que no debía ser legal ni en aquella época.
  • La escena de la carrera de cuadrigas se merece toda la fama que tiene, entiendo que fue la inspiración para la carrera de coches de Grease y de tantas otras. Espectacular, qué maravilla, y más aún teniendo en cuenta el año de rodaje. Me quito el casco de centurión.
  • A Jesús siempre se le ve de espaldas pero se le reconoce porque tiene una cabellera perfecta e hidratadísima, con unas ondas celestiales, en un entorno donde los sistemas capilares están más bien en crisis.
  • El rey Baltasar lo hace un actor escocés blanquísimo y el jeque Ilderim lo interpreta un actor galés mal pintado. Entiendo por contexto de la época el brownface, que esté tan mal hecho ya no.
  • Qué bien les quedan a los hombres las túnicas de colores y las faldas. De hecho, Paul Newman rechazó el papel protagonista porque según él “no tenía piernas para llevar túnica”. Seguro que sí, Paul.
  • Cuando muere Messala aún quedan 45 minutos de película, porque antes se iba a otro ritmo. Ciertamente, pero, era esencial asistir a la reunión familiar y el milagro skincare lepra-remover.
  • Me ha gustado saber que la frase de “No water for him!” se convirtió en un running gag durante el rodaje; la decían cuando alguien se equivocaba. “No water for him!”

Veredicto: me ha encantado, fama merecida, no puedo esperar a que sea Semana Santa para volver a verla con un interludio de siesta comatosa. Un placer descubrir lo que fue el punto de partida para La vida de Brian. La podéis encontrar en Filmin.

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