Knock Out

Comentar las confesiones más secretas de los lectores de diario

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Periodista i crítica de televisió
3 min

Una de las secciones más entretenidas y comentadas del New York Times es el consultorio del filósofo Kwame Anthony Appiah. En su columna semanal, The Ethicist, el profesor de la Universidad de Nueva York da respuesta a los lectores que le piden consejo sobre las situaciones más delicadas de la vida y los dilemas morales que les puedan surgir: "Después de 35 años, ¿todavía tengo que cocinar para mi marido?", "Una vieja amiga mía se está muriendo. graves problemas, ¿se haga una vasectomía?", "Mis hijos ya son adultos. ¿Puedo dejar de esconderles qué pienso de su padre?", "¿Debería decir a mi familia que nuestra querida historia de origen es falsa?"

Appiah (Londres, 1954) escribe esta columna desde 2015. Aborda los problemas cotidianos desde una ética nada dogmática y antiesencialista. Parte de lo que él llama cosmopolitismo práctico, aceptando que en ocasiones las personas no compartimos valores pero que esto no nos exime del respeto, la conversación y la responsabilidad mutua. Evita juicios contundentes y directrices categóricas. Prefiere subrayar los autoengaños e intentar rebajar la culpa, que a menudo es el ruido de fondo que se repite en los conflictos que le plantean. Es habitual que los dilemas morales de los lectores sean más divertidos que las respuestas, que pueden ser algo frustrantes para quienes esperan una solución. Pero lo más entretenido son las contribuciones que realizan el resto de lectores en la sección de comentarios. Cuentan experiencias personales similares, las decisiones que tomaron y si fueron acertadas o no. Son aportaciones revisadas, seleccionadas y contrastadas por el departamento de verificación del New York Times y, por tanto, se aseguran que de cada dilema resulta un debate que desemboca en historias aún más curiosas y reflexiones sobre la sociedad actual.

En una de las últimas columnas, un lector explicaba que había dado permiso a su mujer para serle infiel, pero que ahora que la relación de la mujer con el amante había terminado no tenía claro si debía consolarla o no. Hacía muchos años que estaban casados ​​y él aseguraba que seguía amando profundamente a su mujer. Cuando ella le expuso la necesidad de tener una aventura con un hombre que había conocido, el lector entendió sus razones y estuvo de acuerdo porque la mujer le aseguró que esa relación no supondría ningún riesgo para el matrimonio. "Aunque me gustaría haber podido gestionar mejor una situación que racional y éticamente considero aceptable, entraba en conflicto con algo más profundo dentro de mí que no puedo cambiar fácilmente", admitía el lector. Ahora que la mujer había puesto punto y final al asunto, ella estaba muy triste, pero él se sentía aliviado. Y por eso preguntaba al profesor Appiah si debería consolar a su mujer por su duelo. El filósofo, en buenas palabras, le recordaba que no podemos tener un control voluntario sobre nuestras respuestas emocionales. Valoraba la capacidad de la pareja para respetar las decisiones del otro y le exponía una serie de frases efectivas para gestionarlo mejor y, finalmente, le sugería que ambos juntos consultaran a un profesional para tener un espacio donde expresarse, curar las heridas y mantener la conexión. Al final, estas consultas son cómo comprar un mueble de Ikea al que le falta una pieza. Las instrucciones son insuficientes para resolver el problema y debes volver a la tienda y acabar pagando a un profesional para que lo solucione. Pero los comentarios de los lectores son para mojar pan. En este caso concreto, hay más de trescientos. Las valoraciones son mucho más incisivas e irónicas que los razonamientos equilibrados del filósofo. Más aún, antes de consultar con un especialista, leer los mensajes puede convertirse en una especie de terapia colectiva muy efectiva y divertida.

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