'La Odisea': ¿dónde está la riñonera impermeable de Ulises?
Este verano he querido llenar mis lagunas cinematográficas (Ben Hur; E.T., el extraterrestre; Terminator; Una rubia muy legal…) para curar mi FOMO en diferido. Pero recientemente me he visto obligada a ir a una sala a ver una película sin personajes femeninos interesantes en la que un hombre torturado se esfuerza por volver a casa; es decir, la última de Nolan. Porque el FOMO cinematográfico es mejor atacarlo cuando está fresco y reciente y no está sepultado por treinta y cuatro FOMO más frescos y recientes. Hasta ahora estaba extrañamente conectada con las personas griegas de antes de Cristo que no sabían nada de la Odisea y oían hablar de ella constantemente.
¡Pero se ha acabado! Ya la he visto. Apuntes de mi visionado de la Nolisea:
- En mi experiencia de ir al cine me siento profundamente identificada con Ulises. No porque fuera sola después de haberle sido infiel a mi pareja y dando vueltas para no volver a casa, que también hay gente que va así, sino porque llegué con la película empezada unos minutos (podríamos exagerar y decir que in medias res), después de haber chapoteado trabajosamente por aguas extranjeras (aquagym), soportando condiciones climáticas adversas (el aire acondicionado a toda pastilla), y lo más importante de todo: cuando llegué, mi asiento… estaba ocupado. ¡Mi sitio legítimo, mi trono de terciopelo! ¡Usurpado! ¿Antínoo, eres tú? Me preparé para batirme en duelo tan pronto se encendieran las luces de la sala, lanzando de vez en cuando miradas de recelo y de anhelo de venganza. (No.)
- Por el rostro de Helena yo no haría zarpar barcos, ¿pero por la carita de perrito de Argos? Que sean dos mil. A todo gas.
- El indomable soldado Bourne se pasa la peli atormentado por su bodycount (lo reprobable; no con cuántas personas te has acostado sino a cuántas personas te has cargado). Él cometió atrocidades en Troya, sí. ¿Sabéis qué no hizo? Rodar en territorios ocupados. Nolan no puede decir lo mismo.
- Resulta que Atenea no es ni Atenea, sino que es la proyección de su propio remordimiento. Su papel se limita a mirárselo como miras a tu amiga hablando animadamente con su ex tóxico. Pues vaya.
- Muy original cambiar la varita de Circe por su taller de cerámica Casa Tarradellas.
- La armadura de Agamenón, uau. ¿Se ha llamado a los lestrigones? Todo el mundo con armadura de lata y este tío parece un Lexus. Francamente divertido.
- Revisa el riego, Calipso. Creo que tu isla debía ser exuberante y tal. ¿Un par de aspersores, quizás? Diría que han hecho la isla más seca que un bocadillo de aspirinas porque de alguna manera podamos compadecer a nuestro héroe. Si no, que se pase siete años comiendo droga y enrollándose con una Charlize Theron que está a punto de perder la cabeza por él parece bastante apetecible.
- Ulises se pasa veinte años arriba y abajo con el broche de Penélope y el bastoncito de Sinón: una década de guerra y aún otra de batallas, naufragios y mil situaciones en las que sería comprensible perderlo todo. Yo mientras escribo estas palabras he perdido la llave de la bici. Dentro de mi casa. De verdad, ¿cómo puede conservarlas? ¿Dónde está la riñonera impermeable de Odiseo? ¿Dónde las ha guardado todos estos años? Claramente dentro del culo. Y ni así me parece plausible.
- Helena tiene el rostro más excelso que irradia belleza de calidad divina y bla-bla-bla. No sé cómo me sentiría si fuera Clitemnestra, es decir, su hermana gemela, y nadie me hiciera caso. Si hasta las hace la misma actriz.
- Ahora la gente puede arrugar la nariz y decir “Pues a mí me gustó más el libro” (¿qué edición? ¡Ah, hay más que estrellas!) y también “Pues a mí me gustó más la canción”. El underground tiene un subsuelo.
Veredicto: me lo pasé bien durante tres horas, pero mi corazón continúa prefiriendo el Hércules de Disney.