La aventura de mi vida

Sergi Unanue: convivir con el miedo y la belleza en el corazón del Himalaya

Este periodista de Banyoles lo dejó todo para ver mundo, cruzando a pie todo el Himalaya en solo 99 días

17/08/2026 - 13:01 h.

BarcelonaSergi Unanue (Banyoles, 1993) no podía quejarse de la vida que tenía. Hacía de periodista en Betevé, tenía amigos, vivía en un piso en Barcelona... pero algo no acababa de funcionar. “Siempre había querido explicar historias y por eso había estudiado periodismo. De joven quería hacer radio y acabé en una televisión. Me lo pasaba bien. En la sección de informativos, cada día es diferente. Estaba a un paso de tener estabilidad laboral y económica, pero soñaba con hacer un gran viaje. Tenía que decidir si dejaba aquella vida estable que estaba construyendo y daba el gran salto. Y lo hice sin billete de vuelta”. Era el año 2018 y comenzaba una aventura que lo llevaría a cruzar caminando todo Nepal.

De pequeño, Sergi era un niño que leía Tintín. “Y tenía unas enciclopedias infantiles donde aprendía sobre volcanes, dinosaurios, historia... Mis padres ya eran muy viajeros y me condicionaron positivamente. Ellos en parte son los culpables de la vida que llevo y también las víctimas, ya que les hago sufrir un poco cuando paso meses viajando por lugares remotos”, explica este joven que dio un salto al vacío sin mirar atrás. “¿Si fui valiente? Depende. Yo entiendo la valentía como ser capaz de tomar una decisión o hacer una acción cuando hay algo que te da miedo. Y cuando di el paso no sentía miedo”, explica. “Pero durante el viaje sí que pasé miedo, ¿eh?”, puntualiza recordando cuando subía cimas y glaciares a seis mil metros. Cuando en 2018 salió de casa, no sabía que haría aquellas cosas. “La idea era viajar solo por tierra, sin coger aviones e intentando gastar 10 euros al día. Quería ir hacia Moscú y allí coger el tren Transiberiano, que era un sueño que siempre había tenido. Y así fue. Salí de Banyoles, unos amigos me llevaron hasta la frontera y allí empecé a hacer autoestop. Era el inicio de un viaje donde haría 30.000 kilómetros, la mayor parte haciendo autoestop. Vi que esta manera de viajar me permitía conocer mejor los lugares por donde pasaba. Aprendía más con un siberiano loco que me invitaba a su dacha, las casas que los rusos tienen en los bosques, donde producía una especie de vodka casero un poco ilegal, que no mirando un documental”, recuerda.

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Los caballos de Mongolia

El viaje lo llevó a Mongolia. Y allí, conoció a Dani Benedicto, otro joven que llevaba muchos meses viajando. “Juntos decidimos hacer una primera gran aventura que consistía en comprarnos unos caballos en Mongolia y estar unas semanas viajando para conocer la vida de los pastores nómadas. Fue bonito, ya que en Mongolia la cultura del caballo es increíble. Yo no sabía nada de caballos, más allá del típico día que en la escuela te llevan a dar vueltas con un caballo pequeño. Pero fui aprendiendo. Hacerlo nos dio energía para nuevos retos”, explica.

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Después de cruzar Mongolia a lomos de un caballo, ambos separaron caminos. Sergi pasaría por Vietnam y China, y Dani contactaría con él desde Nepal. “Le habían hablado del Great Himalaya Trail, una red de caminos que permite unir un extremo de Nepal con el otro”, dice. Un recorrido que tiene más de 1.700 kilómetros con diferentes variantes. “Me apunté e inconscientes como somos, cogimos la variante que se conoce como la ruta extrema, aquella que permite cruzar las montañas más altas del mundo. Hay 8 montañas de más de 8.000 metros en este tramo”, explica. “Bromeo diciendo que somos inconscientes, pero en verdad éramos conscientes de lo que queríamos hacer. Y de lo que implicaba. Sabíamos el riesgo. Lo que fue una sorpresa fue que llegáramos al final. Porque lo que suele pasar es que la gente normalmente acaba dejándolo correr a medio camino. Porque es que pueden pasar muchas cosas. Te puedes torcer un tobillo, puedes pillar tormentas... y ya está. Pero acabamos en 99 días y nos convertimos en los más jóvenes en conseguirlo”, recuerda. El viaje lo ha explicado en el libro El Sendero de las Nubes (Península), donde narra aquel periplo “que era una sonda enviada para ver exactamente dónde estaban mis límites físicos o mentales. Fue un punto de inflexión muy importante en mi vida”, razona.

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Durante aquellos 99 días vieron de todo. “Sufrimos congelaciones y subimos cimas sin saber si había camino detrás. Vio cómo el turismo de masas lo destroza todo en la zona del Everest. Pero también cómo los efectos del turismo ya llegan a zonas aisladas, creando diferencias sociales. Vimos cómo todo cambia cuando llega internet a los pueblos. En cuanto llega internet, los jóvenes dejan de sentir orgullo por la cultura de sus padres y quieren aquello que ven en las pantallas. Nos costó poder crear vínculos con la población local, pero lo conseguimos. El Himalaya es una zona que tiene mucha variedad cultural. Hay diferentes etnias, la más famosa son los sherpas, pero hay otras, como los tibetanos”, recuerda.

La magia del Himalaya es su gente y cómo no, la naturaleza. “Hay una máxima, que dice que cuanto más sufrimiento hay, más bonita es la recompensa. Y cuando pudimos ver salir el sol a cinco mil metros, con el hielo deshaciéndose, fue inolvidable. La imagen que la gente tiene del Himalaya es una gran montaña nevada, pero haciendo el Gran Camino del Himalaya pasamos de los 100 metros sobre el nivel del mar a los 6.000. Imagina toda la escala cromática y de paisajes que hay. Selvas, campos de cultivo, pastos, diferentes tipos de bosque, ríos, lagos, de todo”, recuerda emocionado un joven que ahora ha abierto una agencia de viajes donde acompaña a gente que quiere ver mundo haciendo de guía. Un guía que ya espera el momento para volver al Himalaya, mientras sigue descubriendo nuevos rincones del planeta.

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El niño que quería esconderse como Wally

Para entender lo que hacemos, muchas veces hay que recordar nuestra infancia. Los viajes de Sergi comenzaron cuando era un gran lector de las aventuras de Tintín. Pero había un segundo personaje que le fascinaba: “En Wally, aquel libro donde tenías que buscar a ese personaje. ¿Y qué le pasaba a Wally? Que estaba siempre muy bien camuflado. Bien integrado en esos lugares tan diferentes que visitaba. Creo que quería ser como él, mezclarme con la gente por el mundo”, explica Sergi. De hecho, cuando creó su canal de Youtube lo bautizó como “Los Viajes de Walliver”, mezclando el nombre del personaje de los libros con Gulliver.