Bruselas prevé una votación "muy luchada" en el Parlamento Europeo para ratificar el acuerdo del Mercosur
La Comisión Europea dice que el texto provisional en vigor no caería de forma inmediata si la Eurocámara se acaba posicionando en contra
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BarcelonaLa Comisión Europea prevé que la futura votación en el Parlamento Europeo para ratificar el acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur (conformado por Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) sea "muy reñida". Si bien todavía no hay una fecha definida para que la Eurocámara emita su posicionamiento –se calcula que al menos tardará un año, a la espera de una resolución judicial del Tribunal de Justicia de la Unión Europea–, fuentes del ejecutivo comunitario destacan la fuerte "carga política" del debate y apuntan que habrá "muchos factores" que podrán entrar dentro de la ecuación.
En cualquier caso, las mismas fuentes indican que un hipotético voto en contra del Parlamento Europeo no haría decaer el texto provisional actualmente en vigor. Cabe recordar que la Comisión Europea anunció el pasado febrero la aplicación temporal e inmediata del acuerdo comercial, después de que los cuatro Parlamentos americanos y una mayoría de países de la UE le dieran luz verde. A ojos de Bruselas, se espera que la aplicación provisional del pacto aporte suficientes argumentos para demostrar que el acuerdo "funciona" y que las quejas procedentes de sectores como el agrícola y el ganadero han sido abordadas. Pese a todo, el voto en contra de una mayoría de eurodiputados también generaría una situación compleja que requeriría "alguna acción política" por parte de la Comisión Europea y el conjunto de los estados miembros, tal como sostienen las fuentes comunitarias.
La materialización de este supuesto escenario dejaría a las instituciones europeas en terreno prácticamente desconocido, ya que la fórmula para avanzar en acuerdos de esta clase se ha basado en el entendimiento entre los colegisladores. Solo un caso similar se dio a principios de la década de 2010, cuando la Unión Europea estudiaba firmar el tratado comercial antifalsificación (ACTA, por sus siglas en inglés). Entonces, y pese a los esfuerzos de la Comisión Europea –junto con otros países como EE. UU. y Australia– de presentar un texto que satisficiera a los estados miembros, el Parlamento Europeo lo rechazó ante las numerosas interpretaciones que se podían desprender. Con el posicionamiento contrario de la Eurocámara y también de una buena parte de los países, Bruselas apartó definitivamente el texto.
Mensaje al sector agrícola
Durante las negociaciones del pacto y también después de la aplicación del acuerdo provisional, el sector agrícola y ganadero ha advertido que la apertura de nuevos mercados pone en riesgo su viabilidad económica, además de denunciar "competencia desleal" y la imposición de unos controles sanitarios a países terceros que consideran "ineficaces". Desde Bruselas, en cambio, sostienen que las salvaguardas incluidas en el acuerdo –estas aprobadas por el Parlamento Europeo– son las adecuadas para evitar desajustes en los mercados comunitarios.
Según las fuentes de la Comisión Europea, el ejecutivo no ha detectado, por ahora, la necesidad de activar ningún mecanismo para hacer frente a desviaciones inusuales de precios y producción. Tal y como fija el acuerdo, Bruselas abrirá una investigación sobre un producto determinado si observa una caída del precio de las importaciones superior al 5% y un aumento en el volumen de las importaciones de más de un 5%.
Al mismo tiempo, la Comisión sostiene que el porcentaje de productos alimentarios exentos de aranceles es "muy limitado", insuficiente para que los precios en la UE se vean afectados. A modo de ejemplo, las fuentes insisten en que las cuotas libres de aranceles de carnes como el pollo o el vacuno procedentes del Mercosur apenas representan un 1% del consumo en el conjunto de la Unión Europea.
De hecho, Bruselas quiere poner énfasis en las "oportunidades" que ofrece el acuerdo a las empresas exportadoras del Viejo Continente, especialmente las vinculadas al sector alimentario. Según los últimos datos actualizados hasta julio, durante los seis primeros meses desde la aplicación provisional del acuerdo, las ventas de productos como vinos y licores europeos al Mercosur se han incrementado un 18% respecto al mismo periodo del año pasado.
Mirando hacia Brasil y Argentina
En un contexto marcado en Brasil por el posible retorno de la extrema derecha de la mano de Flávio Bolsonaro, Bruselas no teme que el resultado de las elecciones influya en el desarrollo del acuerdo. Las fuentes consultadas recuerdan que el país sudamericano ya ratificó el pacto y, por lo tanto, las políticas vinculadas al desarrollo sostenible y respeto a los derechos laborales se seguirán cumpliendo.
En la misma línea, la Comisión reconoce que la actitud de Argentina, presidida por un Javier Milei que ha exhibido sintonía con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, es la adecuada. "Hay diferencias entre sus pronunciamientos políticos y sus acciones", apuntan desde la Comisión Europea, que ven en el acuerdo del Mercosur un marco de gran relevancia para abordar políticas en materia de derechos laborales o sobre el medio ambiente.