Un año del 'no' del Sabadell al BBVA: de opa fallida a final feliz

Las dos entidades crecen en bolsa y reparten generosos dividendos doce meses después del fin de la oferta

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Carlos Torres del Bbva y Josep Oliu del Sabadell

BarcelonaEl 16 de octubre del año pasado, el Banco Sabadell y el BBVA enterraron de forma definitiva cualquier posibilidad de fusión. Tras 17 meses de guerra abierta y de estira y afloja, un comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) lo confirmaba. La oferta de la entidad presidida por Carlos Torres había conseguido tan solo un 25% de aceptación por parte del capital del banco vallesano, por debajo del tope mínimo del 30% que había fijado el grupo de origen vasco para continuar con la operación. El grupo presidido por Josep Oliu había ganado la batalla. Pero doce meses más tarde, con el tiempo ha quedado demostrado que, tras la opa fallida, el desenlace final ha resultado feliz para ambos.

La prueba más evidente es la evolución en bolsa de los dos bancos desde su ruptura. En el momento en que se consagró el divorcio, la acción del Sabadell cotizaba a 3,23 euros, un importe que al cierre de la sesión de este viernes se situaba en los 3,62 euros. Una revalorización del 12,1% a la que se le debe añadir un importante matiz. Cabe recordar que, el pasado 27 de mayo, los títulos del banco catalán pasaron de valer 3,44 euros a 2,91. La bajada respondía al reparto de un dividendo de 50 céntimos por acción como resultado de la venta de su filial británica TSB por unos 3.300 millones de euros al Banco Santander. Lejos de estancarse, los títulos del Sabadell consiguieron remontar y sobrepasar el valor previo al desprendimiento de su gran activo en el Reino Unido.

"Quienes anticipaban que la cotización se hundiría tras la opa o el reparto del dividendo se equivocaron. La acción no solo se mantiene fuerte, sino que se ha revalorizado, y las perspectivas de los analistas siguen siendo positivas", señalan fuentes financieras cercanas a la entidad con sede en Sant Cugat del Vallès.

El rechazo de la opa también parece haber favorecido la marcha del BBVA, que desde el rechazo del Sabadell ha preferido centrarse en programas propios, crecimiento orgánico y la remuneración al accionista. A lo largo de los últimos doce meses, los títulos del grupo se han revalorizado más de un 47%, pasando de los 15,7 euros por título a los 23,18 euros actuales. Durante el último año, la entidad de Carlos Torres ha anunciado dos programas extraordinarios de recompras de acciones por casi 6.000 millones de euros –un primero de 3.960 millones completado este pasado mes de agosto y un segundo de 2.000 millones iniciado este verano– y ha repartido dividendos nunca vistos. En 2025, el banco compensó a los accionistas con 92 céntimos por acción –desembolsando 5.200 millones de euros– y este 2026 ha abonado el mayor dividendo a cuenta de su historia, entregando un total de 2.000 millones de euros.

Beneficios récord

A pesar de adoptar caminos por separado, tanto el Sabadell como el BBVA continúan impulsando su actividad comercial, incrementando los ingresos derivados de la actividad crediticia –un 5,5% interanual en el caso del Sabadell y un 17,7% en el caso del BBVA– y mejorando las ratios de rentabilidad. Todo ello se ha traducido en unos beneficios récord para la entidad con sede en Madrid: este primer semestre se alcanzó la cifra de 6.051 millones de euros, un 10% más respecto al mismo periodo del año pasado.

En cuanto a la entidad presidida por Josep Oliu, las ganancias sufrieron una ligera caída del 0,5% en comparación a los seis primeros meses del año pasado. Entre enero y junio, el Sabadell obtuvo un beneficio de 971 millones de euros, muy cerca del récord del año anterior, mientras al mismo tiempo anunciaba una nueva recompra de acciones por 331 millones de euros.

Si bien parte de la causa de la buena marcha del sector se atribuye a un contexto favorable marcado por la subida de los tipos de interés por parte del Banco Central Europeo (BCE), el profesor del departamento de Economía y Empresa de la Universidad Pompeu Fabra (UPF), Albert Banal-Estañol, concluye que adoptar caminos por separado "ha reforzado" a ambas entidades. Si bien es complicado aventurar qué habría pasado en caso de que la oferta del BBVA hubiera prosperado, el académico pone en duda su hipotético éxito. "El mercado español ya está muy consolidado", señala, y cita precisamente la evolución en bolsa de los dos bancos como argumento de peso. "Los mercados interpretaron que era una buena noticia [descartar la opa]", dice,

Un nuevo socio para el Sabadell

A las puertas del primer aniversario de la opa fallida, el Sabadell anunció la entrada del grupo francés BPCE en su accionariado, el cual agrupa a otras entidades como Banque Populaire y Natixis. Con una participación alrededor de un 7%, el banco de Josep Oliu detalló que la operación se acordó "de manera amistosa" y que la intención de la compañía gala pasaba por no superar el umbral del 9,9% del capital.

Además de blindarse de cara a futuras opas, el movimiento es un win-win en toda regla, según los expertos. Para Banal-Estañol, la operación combina "la parte positiva de una fusión con el BBVA" –como sería la entrada de un socio para explorar nuevos mercados y segmentos de negocio y reforzar su estrategia– y, a la vez, "deja de lado la parte negativa" de la opa, que habría comportado una pérdida de competencia en el Estado. En paralelo, el Sabadell mantiene su estructura y su centro de decisión en Catalunya y reivindica el peso de los accionistas minoritarios. "Desde el principio se dijo que eran el núcleo duro más potente [los minoritarios], y siguen siéndolo, muchos de ellos como clientes", remarcan fuentes financieras cercanas al grupo.

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