Finanzas

Cómo explicar (y hacer atractivo) el euro digital

El Banco de España cierra unos ciclos para reivindicar la necesidad de un sistema de pago no dependiente de los EE. UU.

BarcelonaEl proyecto del euro digital hace unos años que está en boca de todas las instituciones europeas. Ya desde que se planteó en el año 2020, el Banco Central Europeo (BCE) reivindicaba la importancia de implementarlo, tanto para agilizar pagos entre estados en un entorno cada vez más digitalizado, como para reforzar la independencia estratégica de la Unión Europea. Pero seis años después, el desconocimiento del proyecto entre la ciudadanía continúa siendo elevado. Según una encuesta de la Fundación de las Cajas de Ahorro (Funcas) publicada en febrero, tan solo uno de cada cuatro españoles entiende en qué consiste.

Uno de los símiles que más funciona es Bizum"El objetivo es que el ciudadano se vaya con una idea clara de qué es, cómo utilizarlo y qué ventajas comporta", explica la experta en sistemas de pago del Banco de España, Esther Barruetabeña. Uno de los símiles que más funciona es Bizum, la plataforma desarrollada por la banca española que permite enviar dinero de forma inmediata sin depender de empresas extranjeras. "Que Bizum sea tan conocido y utilizado facilita mucho la comprensión del euro digital: el euro digital también implicará tener una cuenta única europea [...] y que podrá estar asociada al teléfono", comenta el director de la sucursal del Banco de España en la capital catalana, Luis Expósito.

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desbloquear la carpeta cuanto antes mejorDeberes en Bruselas

La propuesta normativa de la Comisión Europea para impulsar el euro digital –es la institución encargada de dar el primer paso para poner en marcha toda la maquinaria– se dio a conocer en verano de 2023. En esencia, el texto debe autorizar al BCE a emitir dinero digital, tal como lo hace con el dinero físico. A lo largo de los últimos años los diversos bancos centrales de la UE han avanzado de forma conjunta hacia la consolidación del proyecto, así como los estados miembros, que en diciembre de 2025 adoptaron una posición sobre la moneda digital y el rol del efectivo.

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Las negociaciones interinstitucionales, sin embargo, se encuentran todavía encalladas en el Parlamento Europeo, que todavía debe fijar su posición. En este sentido, desde el Banco de España instan a los representantes de la Eurocámara a desbloquear la carpeta cuanto antes mejor. "Para poder emitir euros digitales necesitamos la normativa", reivindica Barruetabeña. "Estamos intentando avanzar lo más rápido posible porque el proyecto tiene una gran envergadura [...], pero dependemos de Bruselas, y las cosas no son tan rápidas como desearíamos", lamenta.

Diferencias con las criptomonedas estables

El euro digital es el gran proyecto abanderado por el BCE en un entorno financiero cada vez más digitalizado. Su implementación, sin embargo, tendrá que esperar al menos hasta 2029, una fecha en la que el organismo monetario confía estar preparado para la emisión a la espera de un acuerdo entre los colegisladores europeos -el Parlamento Europeo y el Consejo de la UE- a lo largo de 2026.

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Ante estos plazos, las entidades privadas han optado por otra vía y han impulsado las criptomonedas estables, también denominadas stablecoins. El euro digital y estos nuevos productos tienen sus diferencias, tanto por quién es capaz de emitirlos como por sus posibles usos.

Con el euro digital, el deudor será el BCE, que tiene capacidad de emitir monedas y no puede quebrar. Es el equivalente electrónico a los billetes y monedas. En general, las llamadas monedas digitales de banco central (CBDC, por sus siglas en inglés). Son como un billete en el móvil, que se utilizará más para hacer la compra o para pagar un café y gastos cotidianos y tendrán un límite que podría ser de 3.000 euros diarios para evitar la huida de depósitos tradicionales y la inestabilidad financiera.

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Por su parte, surgieron las stablecoins, criptomonedas vinculadas a un activo, como el euro, que están dominadas por entidades privadas que pueden tener problemas de liquidez a diferencia del BCE, aunque las más fiables están sometidas a la normativa europea sobre criptoactivos (MiCA). Son criptomonedas como el bitcoin, pero, a diferencia de este, se vinculan a un activo como el euro para evitar cambios abruptos de valor. Sería el equivalente a un vale o un saldo disponible. Están pensadas más para empresas que para particulares, que ya tienen el Bizum. En Europa se constituyó el consorcio Qivalis, del cual forman parte 37 entidades financieras de quince países, siete de las cuales españolas (CaixaBank, BBVA, Sabadell, Bankinter, Abanca, KutxaBank y CecaBank).

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El mercado de las stablecoins, que en 2024 era de unos 160.000 millones de dólares, supera hoy los 300.000 millones. Su volumen de transacciones diarias y anuales ha superado los de una red como la de Visa. De ahí la inquietud de los reguladores. En general, las stablecoins existentes actualmente, que también se pueden vincular a materias primas u otras criptomonedas entre otros activos, las promueven empresas privadas, como Tether (USDT), la principal, o Circle (USDC).