Cuentas públicas

La defensa ya copa un tercio de los grandes contratos públicos en el Estado

La escalada bélica internacional reorienta el flujo de dinero hacia gigantes del armamento como Indra y Airbus

Roger Hernández Pujol
10/04/2026

BarcelonaEn un escenario internacional marcado por la inestabilidad geopolítica, la administración pública española ha reorientado su músculo financiero hacia sectores que garantizan la resiliencia estratégica. El último informe publicado por la plataforma Licitaciones.io sobre el ejercicio del año 2025 dibuja una realidad incontestable: la seguridad y la defensa han pasado a ser la prioridad de la inversión institucional. Según los datos analizados, el sector de la defensa y la aeronáutica ya representa el 31,2% del volumen adjudicado a las diez principales empresas del Estado.

La fotografía de quién recibe el dinero público en España es la de un club selecto y cerrado. Aunque el ranking general lo encabeza Iberdrola Clientes S.A. con una adjudicación récord de 6.629 millones de euros fruto de la crisis energética y la transición verde, el peso combinado de la industria militar es el que define realmente la fotografía del 2025.

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Indra Sistemas S.A. –el gigante especializado en tecnología militar y sistemas de defensa– se ha consolidado en la segunda posición con 4.677 millones de euros. De cerca la sigue Airbus Helicópteros España S.A.U., que ha recibido 4.255 millones. Si también sumamos los 3.825 millones de euros que se ha llevado la división de Airbus Defence and Space, el resultado es claro: el flujo de dinero público se ha reorientado en favor del rearme, donde las corporaciones que fabrican tecnología militar cogen peso ante la escalada bélica internacional.

El 0,2% lo decide todo

Unos de los datos más punzantes del informe, sin embargo, no es quién recibe el dinero, sino cuántos pocos se lo reparten. En 2025 un total de 59.745 empresas consiguieron algún contrato público. Parece una cifra alta, pero es un espejismo de pluralidad. La realidad es que el sistema se ha convertido en un embudo donde casi todo va a parar a las mismas manos: solo un centenar de compañías (el 0,2% del total) acaparan el 53% del volumen adjudicado. Si ampliamos más la lupa, las diez empresas más grandes controlan por sí solas el 28% del presupuesto total.

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Alejandro Navas, portavoz de Licitaciones.io, es claro en su diagnóstico: "El sistema tiende a premiar a quien ya está dentro". La experiencia previa y la solvencia financiera que se pide para los grandes contratos actúan como "barreras de entrada" que expulsan a las pymes de la competición real.

Más allá de la defensa: salud y energía

Aunque los helicópteros y los sistemas de defensa dominan el debate, el informe también detecta otros polos de concentración. El sector de la tecnología sanitaria ha ganado un peso estratégico: Siemens Healthcare S.L. y GE Healthcare España SAU ya forman parte del grupo de los diez más grandes, que suman conjuntamente un 4,5% de las adjudicaciones.

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En el campo de la energía, la dependencia de la administración es total. Después de Iberdrola, aparecen gigantes como Gas Natural Comercializadora con adjudicaciones por valor de 4.199 millones de euros y Endesa Energía con 4.173 millones para cerrar un grupo que gestiona los servicios más básicos del Estado.

¿Una cuestión de salud democrática?

Este escenario de gigantismo empresarial abre un debate necesario sobre la eficiencia y la equidad del sistema español. Por un lado, es cierto que las grandes corporaciones aportan solvencia y la capacidad técnica imprescindibles para asumir proyectos de una complejidad extrema. Por otro lado, esta baja diversidad de proveedores actúa como un muro que limita la innovación y deja a miles de pequeñas empresas fuera de un mercado que en 2025 movió 113.462 millones de euros.