El alemán que aprovechó el telégrafo (y las palomas) para hacer correr las informaciones
Julio Reuter creó la que actualmente es una de las agencias de noticias más importantes del mundo
Si hablamos de Israel Beer Josaphat es probable que este nombre no nos diga nada, pero si hacemos referencia a Paul Julius Reuter –su otra identidad– el apellido nos sonará. En efecto, el judío alemán Reuter fue el fundador de la agencia de noticias que lleva su nombre y que hoy en día es una de las más importantes del mundo. Hijo de un rabino local de Kassel, antes de los treinta se convirtió al cristianismo y se casó con la hija de un banquero berlinés. Previamente a todo esto, ya había tenido su primera experiencia bancaria cuando la familia lo envió a Göttingen para trabajar en una entidad financiera propiedad de su tío. El trabajo en el banco no le satisfacía mucho, pero, si más no, la presencia en la Baja Sajonia le serviría para conocer a un personaje fascinante como era Carl Friedrich Gauss, conocido como el Príncipe de las Matemáticas, pero también físico y experimentador en transmisión de impulsos eléctricos. De momento, este último ámbito fue solo una curiosidad, pero la semilla había sido sembrada.
Paul Julius Reuter Empresario de la información
- 1816-1899
En 1847, ya instalado en Berlín, convertido al cristianismo y casado, se asoció con Joseph Stargardt para quedarse con la propiedad de una librería que incluía una pequeña editorial. En esta aventura tuvo el apoyo financiero de su suegro banquero. Poco después, durante la Revolución de Marzo alemana (1848-1849), la editorial publicó algunos textos con tendencias democráticas que no gustaron mucho al poder, unos hechos que desembocaron en una persecución legal y la huida hacia París. En la capital francesa, Reuter encontró trabajo en la agencia de noticias –la primera del mundo– que había montado en 1835 el escritor y traductor Charles-Louis Havas. Esta agencia primigenia evolucionaría más tarde hacia la central de medios Havas y también hacia la prestigiosa agencia France Presse.
Después de trabajar un año en Havas, Reuter pensó que ya había aprendido lo suficiente y, cuando se enteró de que en Prusia se había inaugurado una primera línea telegráfica entre Berlín y Aquisgrán –una de las pioneras del continente–, le faltó tiempo para volver a su país y organizar su propia agencia de noticias. El recuerdo de lo que había aprendido de Gauss sobre impulsos eléctricos le permitió comprender que la telegrafía sería el futuro en el mundo de la información. Poco después, en 1850, en Francia inauguraron una línea entre París y Bruselas, y Reuter pensó que le sería muy útil para ampliar la base de clientes –por el momento, la mayoría ubicados en Aquisgrán, donde tenía la sede.
El problema para hacer efectivo su propósito era que entre su ciudad y Bruselas no existía ningún tipo de comunicación telegráfica, de modo que tuvo que idear cómo cubrir este hueco. La respuesta vino de los métodos tradicionales, de modo que estableció un puente de comunicación entre las dos ciudades a través de un equipo de cuarenta y cinco palomas mensajeras. Las palomas eran tan eficientes que las informaciones que transportaban llegaban antes que las del tren correo, y esto suponía una ventaja crítica cuando se trataba de cotizaciones de la Bolsa de París. En los años posteriores, Europa se fue llenando de cables y las posibilidades de Reuter se multiplicaron; uno de aquellos enlaces fue clave, porque unió el continente con las Islas Británicas.
Una de las principales compañías fabricantes de líneas telegráficas era la Telegraphenbauansalt von Siemens & Halske, una firma que había puesto en marcha Werner von Siemens (de quien hablamos hace poco más de cuatro años), y que más tarde se transformaría en la multinacional conocida por todos. Fue precisamente Siemens quien recomendó a Reuter instalar en Londres el centro neurálgico de sus negocios de comunicaciones. Fruto de este consejo, nuestro protagonista creó la firma Telegraphic Office, que después pasaría a llamarse Reuter's Telegram Company (1865). Si inicialmente se dedicó a los telegramas comerciales, muy pronto ampliaría sus servicios a la distribución de noticias que hacía llegar al continente europeo.
El volumen que adquirió la agencia le permitió, en 1869, tirar su propio cable transoceánico, para no depender de infraestructuras de terceros. Esta iniciativa fue fundamental para conquistar el mercado americano. Hasta el momento de su muerte no dejó de reinar en el mundo de las comunicaciones. Hoy en día, la agencia que fundó Reuter forma parte del conglomerado Thomson-Reuters, tiene sede en Nueva York y en Londres e ingresa anualmente unos 7.500 millones de dólares (todo el grupo).