Innovación

La alternativa catalana a los generadores diésel que "vende resiliencia" contra los apagones

La 'start-up' Atom H2 ofrece una tecnología de hidrógeno disruptiva que genera y almacena energía para dar soporte a infraestructuras estratégicas

04/07/2026

BarcelonaEl apagón general de abril de 2025, como todos los acontecimientos traumáticos para la población, cambió muchas cosas. Las infraestructuras estratégicas españolas, desde torres de comunicaciones hasta plantas energéticas, pasando por servicios esenciales como los hospitales, se han esforzado en buscar alternativas para mantenerse en pie cuando no hay luz. La mayoría de estos puntos calientes cuentan con generadores diésel tradicionales, que cubren sus necesidades a corto plazo, pero que también ponen límites logísticos a la actividad. Eliminar estos obstáculos es la razón de vida de Atom H2, una de las emergentes más laureadas del ecosistema catalán, que cierra la herida eléctrica con generación renovable y una tecnología de hidrógeno patentada. "Queremos ser el nuevo estándar para los generadores", afirma, en conversación con el ARA, Anna Martín, una de las cofundadoras del proyecto.

Atom H2 nació cuando sus ideólogos aún iban a clase, en el grado de diseño industrial de la escuela Elisava de Barcelona. Entonces, como explica el también cofundador Marcel Rovira, quisieron atender esta necesidad para empresas estratégicas. "Un generador diésel es como un coche: hay que cambiarle el aceite, hay que ponerle gasolina, pero aquí es el taller quien tiene que ir al motor", explica. En redes muy distribuidas, como las torres de telecomunicaciones, el simple hecho de llegar para hacer el mantenimiento es "un dolor logístico" para los operadores. Es por esta rendija por donde se cuela el producto de Atom: un contenedor de ocho pies que integra placas solares, baterías de litio y su sistema de hidrógeno, el núcleo innovador de la empresa.

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El producto es más que disruptivo: la electricidad generada por las placas solares sirve para hacer funcionar el dispositivo estratégico al que está enchufado. El excedente energético carga primero las baterías de litio y, una vez están completas, activa un electrolizador que separa las moléculas de agua en hidrógeno y oxígeno, el proceso central de la creación de hidrógeno verde.

Con su tecnología, este hidrógeno se almacena en estado sólido, más eficiente que el formato tradicional, a altas presiones o bajas temperaturas. Como demanda mucho menos espacio, el aparato "puede ser instalado en lugares donde el hidrógeno tradicional nunca podría llegar", explica Rovira. Más adelante, cuando es necesario, se vuelve a convertir en electricidad mediante una pila de combustible, y puede dar energía al aparato al que esté conectado. Según el cofundador, "cada una de las tecnologías cumple un rol": las placas y las baterías tradicionales sirven para usos inmediatos, mientras que el hidrógeno es más útil para la conservación a largo plazo. "Es una tecnología sostenible, pero nosotros vendemos resiliencia", afirma.

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Reconocimiento inmediato

Según explica Martín, la acogida que la iniciativa ha tenido en el mercado ha sido de lo más efusiva. Todavía en estadios iniciales, la empresa ya ha hecho pruebas piloto con empresas estratégicas del nivel de Cellnex o Indra, con resultados satisfactorios. El ecosistema innovador también los ha reconocido: ya en 2022, poco después de nacer, la emergente ganó el imaginPlanet Challenge, que les permitió incubarse en Silicon Valley. Más adelante, en 2024, Atom H2 se llevó el segmento nacional del prestigioso premio de diseño industrial James Dyson. Este año ha sido galardonada con uno de los premios EmprènXXI, que entrega el segmento de start-ups de CaixaBank, Day One. Además, la revista Forbes ha incluido a los fundadores en su lista de los 100 más creativos del mundo de los negocios, y han participado en el programa de aceleración DIANA de la OTAN para tecnologías con potencial uso dual.

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Estas distinciones les han llevado a conseguir diversas ayudas europeas, estatales y catalanas, y están inmersos en una ronda de inversión de fase inicial de 2,5 millones de euros que servirá para ampliar la plantilla y preparar el salto definitivo al mercado. El mundo inversor ha mostrado, celebran, un importante apetito por Atom H2, en un momento en que, en palabras de Martín, "el hardware vuelve a ser sexi". Los fondos institucionales y el capital riesgo temen que la IA erosione parte del negocio de las empresas digitales, pero ningún chatbot "puede sustituir el hardware". "Muchos inversores explican que las valoraciones de la IA están por las nubes, y eso hace que no tengan liquidez para entrar. Con empresas como la nuestra, pasa al revés", añade Rovira.

Los cofundadores, hay que decir, son conscientes de las capacidades iniciales de la empresa, y se han mostrado cautos respecto a sus aspiraciones a muy corto plazo. "Tenemos que intentar no morir de éxito", dice bromeando Rovira: en un primer momento, Atom preparará 10 instalaciones para "asegurar el funcionamiento, dar soporte a los emplazamientos y demostrar la fiabilidad del producto". Una vez en marcha, sin embargo, acelerarán con fuerza: en el año 2028 la empresa espera movilizar un centenar de unidades de su generador, y aspiran a llegar a 700 operativas en el año 2030.

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También buscarán el mercado norteamericano a partir de 2028, visto el potencial de su negocio: a pesar de que comenzarán dirigiéndose solo a infraestructuras estratégicas, principalmente de telecomunicaciones, Martí espera que la tecnología tenga un "alcance más amplio". "Subiendo la potencia, podríamos ir a muchos entornos: estaciones base de satélites, hospitales, infraestructura de defensa", enumera. La fabricación de los aparatos se ha diseñado conjuntamente con la vallesana Idneo, que ofrece servicios de ingeniería y manufactura para empresas con necesidades industriales. Con sus capacidades actuales, detalla Rovira, pueden producir un centenar de aparatos cada año.