De toda la vida

Boileau, tesoro musical barcelonés

La editorial de música de Barcelona que ha editado partituras desde los clásicos hasta Rosalía o Taylor Swift

11/06/2026

En la calle de Provenza, casi haciendo esquina con Roger de Lluria, hay un tesoro. Un tesoro barcelonés que tiene más de cien años. Es la editorial Boileau, la editorial musical más antigua en activo del Estado. Toda una institución, un referente y una garantía de calidad tanto en la edición como en la divulgación de la música para todo tipo de públicos. Entrar en su tienda es dar un auténtico salto en el tiempo. Inaugurada en el año 1939 y proyectada siguiendo la inspiración del movimiento GATCPAC de arquitectura, se conserva igual que el primer día.

Con el mobiliario original, los suelos y la decoración. Toda una declaración de principios, de una personalidad empresarial comprometida tanto con su propio patrimonio –la edición musical– como con el patrimonio común, la ciudad, el comercio y la calidad del legado que este deja en la ciudad. Nos lo enseñan Yolanda Guasch y sus dos hijas, Marta y Mariona Aramburu, representantes de la tercera y la cuarta generaciones de un negocio familiar que se ha mantenido activo durante más de un siglo.

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Impresiona sobre todo el precioso mueble de cajones con los tiradores en forma de corchea. Están llenos de antiguas partituras. En el cristal de la puerta de entrada se puede ver representado el pentagrama, igual que en el suelo, embaldosado también de época. Todo huele a autenticidad y, sobre todo, a estima por la profesión. La profesión que inició su fundador, Alessio Boileau –el abuelo de Yolanda Guasch–, que vino a Barcelona desde Italia y abrió un pequeño taller de grabado y estampación de partituras. Era el año 1904. Era un negocio enfocado a los profesionales, que querían tener estampada su música en partituras.

Yolanda nos enseña unas cuantas piezas de aquella época que tienen expuestas y museizadas. Un lujo. Pero el negocio enseguida fue evolucionando. Las partituras editadas podían no servir tan solo para sus compositores sino que también podían servir para estudiantes y particulares que quisieran aprender a tocar. Así nació, en 1913, la editorial Boileau, y con ella la posibilidad de hacer tiradas más amplias y llegar al máximo de público posible. Y un tercer paso fue la apertura de la tienda. Proyectada en 1935, tuvo que esperar unos años por culpa del estallido de la Guerra Civil, hasta 1939, cuando se inauguró. Y hasta hoy.

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En el mismo lugar del Ensanche. Boileau puede explicar toda una historia de la música en casa nuestra. Y no solo porque conservan como mínimo un ejemplar de toda la música que han editado a lo largo de las décadas, unas 4.500 partituras aproximadamente. También porque han atestiguado la evolución de los gustos, las tendencias, los estudios y la clientela que han tenido. Desde los estudiantes de conservatorio hasta particulares autodidactas, profesores, familias acomodadas que deseaban inculcar estudios musicales a sus hijos y, singularmente, a sus hijas. Yolanda explica que durante muchos años, el público femenino era muy relevante. Los primeros tiempos, música para músicos solistas o para formaciones pequeñas –dúos, tríos o cuartetos– y una gran revolución, a mediados de siglo, con la aparición de la música para orquesta y para grupos. Toda una variedad, desde música para pequeño formato hasta mediano y gran formato. El legado del fundador lo continuaron sus hijas, Mercedes, Rosario y Elvira, la madre de Yolanda.

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Y hoy? Pues en Boileau ofrecen su variadísimo catálogo editorial, que venden online a todo el mundo –al por menor y como distribuidores para tiendas y librerías– y que incluye tanto sus partituras clásicas de siempre como música moderna, ediciones pedagógicas, divulgativas e infantiles. También venden ediciones ajenas que pueden estar sujetas a las modas del momento: partituras de Rosalía, Billie Eilish, Taylor Swift, Bad Bunny o Lady Gaga. Ejemplos a raudales. Para todos los gustos y necesidades. Hoy los tiempos están muy marcados por las facilidades digitales que permiten un acceso muy fácil a los materiales, lo que implica escaneos fraudulentos y descargas ilegales. “Esto va en detrimento de la calidad de la gramática musical, lo que comporta la degradación de la misma música”, explica Yolanda. Por este motivo, la venta online de Boileau asegura que no se haga ningún mal uso de los materiales originales.

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Yolanda, Marta y Mariona conservan la memoria y el legado de Boileau con la ilusión y perseverancia heredadas del fundador y las continuadoras. Desearían que desde las administraciones se tuviera más conciencia de la necesidad de protección eficaz del comercio emblemático y los negocios familiares de toda la vida. No desfallecen.