Elma Saiz y la técnica del regate con la inmigración
BarcelonaHabía expectación este jueves en el Círculo de Economía para escuchar a la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y portavoz del gobierno español, Elma Saiz, ya que hablaba de un tema que genera polémicas políticas y demagógicas: la inmigración. Precisamente este foro de opinión presidido por Teresa Garcia-Milà emitió hace unos días una nota de opinión en la que reclamaba modular la llegada de inmigrantes y alinearla a un nuevo modelo económico basado en una mayor productividad. Y exigía también una "verdadera política de inmigración". Saiz, acostumbrada a difundir las consecuciones del ejecutivo de Pedro Sánchez (incluso se lo hizo venir bien para acabar las declaraciones a los periodistas antes de entrar con un No en la guerra), no satisfizo por completo cuando le hicieron preguntas.
En algunos casos, como cuando se le planteó si el gobierno español pensaba revisar el mecanismo del arraigo, que a pesar de ser concebido como excepción, se ha convertido en la vía más ordinaria de acceder a la residencia y al trabajo, practicó la técnica del regate, como al fútbol. En algún momento de la conversación con Garcia-Milà pareció que se producía el efecto del teléfono estropeado: uno pregunta una cosa y el otro responde otra, como en la comedia de 1989 No me grites que no te veo, en la que Richard Pryor hacía de ciego y Gene Wilder, de sordo.
La ministra venía con un mensaje claro. Nada nuevo, por otra parte, en muchos de estos actos. Afirmó con vehemencia que la inmigración es imprescindible para la prosperidad, dado el envejecimiento de la población autóctona. Además, la regularización extraordinaria prevista de más de 500.000 personas tiene legitimidad al continuar con los procesos anteriores, proviene de una iniciativa legislativa popular (ILP) y cuenta con apoyo empresarial.
Es extraordinaria, pero no inhabitual. Desde los años 80 se han realizado seis regularizaciones que han beneficiado a 1,2 millones de personas. Las tres primeras fueron por parte de Felipe González (PSOE) en 1986, 1991-92 y 1996, con 38.180, 114.423 y 21.294 personas. José María Aznar (PP) hizo dos: en el 2000, con 264.153 personas y en el 2001, con 239.174. Y José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE) hizo a la más numerosa, en el 2005, con 576.506 personas.
El Círculo de Economía, que no discrepa en muchas de las cuestiones, seguro que esperaba más concreciones. Y, sobre todo, algún mensaje sobre que la regularización, que también ve necesaria, debería ir acompañada de una política migratoria, que, por cierto, el gobierno español considera que ya existe.