De toda la vida

¿Quieres ser más paciente? Haz puzles

La pandemia disparó las ventas de Puzzlemania

Puzzlemanía
04/06/2026
3 min

Los primeros pasos que das cuando entras en Puzzlemania es pisar un puzle expuesto en el suelo donde se representa una selección de los monumentos más populares del mundo. ¡Un puzle que tiene 42.000 piezas! Lo hizo la prima de Caroline Bellés, la propietaria, y tardó un año y medio en completarlo. Entrar en esta tienda de la calle Diputació tocando a Enric Granados es como entrar en un museo, ves una selección del mejor arte del mundo, paisajes de todas partes, escenas fantásticas y animales, muchos animales. Todo en formato puzle, puedes escoger entre unas seis mil posibilidades, una selección realmente espectacular. Y todos los puzles están expuestos, como si fueran cuadros, cosa que se agradece mucho, ya que en la mayoría de grandes almacenes y tiendas de juguetes, están de lado y los tienes que sacar del estante para ver si te gustan o no. Es la ventaja del espacio grande del local y de una especialización que dura ya tres décadas de vida.

Caroline nos explica cuáles son los puzles que más se venden. Los que más los de Barcelona, paisajes, lugares emblemáticos, modernismo, Gaudí, etc. Después, las obras de arte. A la gente le ilusiona tener en casa un puzle que es su cuadro preferido. Opciones a raudales. Desde la famosa ola de Hokusai, a La noche estrellada de Van Gogh –o unos cuantos otros del genio neerlandés– con 1.500 piezas, el reloj deshecho de Dalí (1.000 piezas) o El Jardín de las delicias de El Bosco (1.500). Pronto tendrán una novedad impactante: la posibilidad de construir el Guernica de Picasso con 13.200 piezas.

Pero, a ver, ¿qué es lo más habitual cuando uno acaba de hacer un puzle tan largo? Deshacerlo o conservarlo. Caroline lo tiene claro. En un 80% conservarlo hecho. Para eso venden una cola especial que permite hacerlo sin excesiva complicación. Entonces es fácil de guardar o de colgar en la pared. También ofrecen un servicio para enmarcar y venden una tela verde adherente que permite enrollar el puzle a medio hacer tantas veces como se quiera. Y así se resuelve el eterno problema del espacio.

Y otro interrogante que genera curiosidad. ¿Cuál es el perfil más habitual del aficionado a hacer puzles? “En general, la gente los hace para relajarse, para fundamentar la paciencia. Suelen ser personas nerviosas o estresadas que buscan un espacio de relajamiento”. Tienen toda clase de clientes, de todas las franjas de edad. Es curioso saber que hay mucha gente joven que hace puzles porque está hasta las narices de las pantallas y necesita este espacio, físico pero sobre todo mental, libre de ordenadores y de móviles.

En Puzzlemania también ofrecen puzles personalizados sobre todo para hacer regalos especiales: una foto de un familiar, de su moto, de su familia, de su mascota, etc. Y hablando de mascotas, tiene gracia la moda de los puzles de animales. Mejor dicho, de los animales humanizados. Un león que sopla las velas de cumpleaños, un burro con gafas, un zoo entero posando para una foto, un grupo de perros amigos tomando el sol en la playa, tres gatos desayunando... “Los fabricantes buscan temas que estén de moda y hoy está muy de moda la humanización de los animales, las redes sociales van llenas de ello”, relata Caroline.

Puzzlemania

Nos enseña también la pequeña sección de puzles para niños, que no es la especialidad de su negocio. Por un motivo muy simple, porque de estos se pueden encontrar en todas partes y, en cambio, para adultos no. Un dato interesante. Durante el confinamiento se disparó exponencialmente la venta de puzles. La gente tenía mucho tiempo libre que ocupar. Salieron muchos fabricantes nuevos y la oferta se más que duplicó. El año 2020 es, con diferencia, el mejor año de ventas de Puzzlemania en los más de treinta de historia. Es un negocio muy singular. Creen que no hay ningún otro igual, el 100% especializado, en todo el Estado.

¿Qué pasó en 1995 para decidirse a abrir la tienda? El padre de Caroline venía del mundo del juguete y tenía tienda propia. Siempre que dedicaban un monográfico a los puzles funcionaba muy bien y tuvieron el buen ojo clínico de detectar este nicho de mercado para abrir un comercio con tanta pericia. Organizaron el primer concurso de puzles que se hizo en el Estado y aún hoy organizan concursos y colaboran con iniciativas y entidades: fiestas de barrio, escuelas, centros cívicos... También aceptan donaciones de puzles antiguos a los que inyectar nueva vida cediéndolos a bibliotecas, asociaciones, centros penitenciarios... “Te harías cruces de la cantidad de gente que va a la biblioteca a desconectar y la mejor manera de conseguirlo es haciendo un puzle”.

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