El empresario que inspiró al personaje de James Bond
Stephenson se convirtió en espía británico y convenció a las autoridades americanas para crear la CIA
Existe una leyenda urbana que dice que el autor de novelas de espías Ian Fleming reconoció públicamente que para crear a su personaje se basó en la vida del canadiense William Stephenson, espía, empresario, militar e inventor. El hecho es que si tiramos del hilo para contrastar esta afirmación, de manera indefectible llegamos al prólogo del libro Room 3606, escrito por el mismo Fleming. Buena parte de las fuentes que aseguran que el escritor afirmó de manera inequívoca que Bond es Stephenson se basan en versiones alteradas del texto real. Es cierto que Fleming fue amigo del canadiense y que lo puso de ejemplo de gran espía, como también lo es que aseguraba que su personaje es una mezcla de muchas personas, entre las cuales seguro que estaba Stephenson.
Sir William Stephenson Empresario
- (1897-1989)
Más allá de hipótesis, la verdad es que nuestro protagonista fue un personaje excepcional que sobresalió en todo lo que se propuso. Con solo cuatro años perdió a su padre, así que la madre tuvo que dejar al pequeño William a cargo de otro matrimonio, los Stephenson, de quienes tomó el apellido (él, en realidad, se llamaba William Samuel Clouston Stanger). Cuando terminó la escuela no continuó estudiando, sino que entró a trabajar en un almacén de madera, como su padrastro, y después repartió telegramas en la Great North West Telegraph, una compañía local. El mundo de la transmisión de información inalámbrica sería, más adelante, muy importante en su vida.En 1916 entró de voluntario al ejército, justo en medio de la Primera Guerra Mundial. A pesar de que su físico no era nada poderoso (medía 1,57 metros), fue enviado al Reino Unido y de allí al frente francés, donde fue herido por un ataque con gas. Durante la recuperación se formó en aeronáutica y poco después ya estaba pilotando un biplano y había sido ascendido a sargento. Tras diversas acciones heroicas a bordo de su Sopwith Camel –se dice que derribó entre doce y dieciocho aviones alemanes– a finales de julio de 1918 fue herido y capturado por el enemigo, de modo que acabó encerrado en un campo de prisioneros. Hay diferentes versiones sobre cómo salió de allí, si escapándose o siendo liberado. Con este historial, es lógico que terminara la guerra con ascensos y condecoraciones.Una vez finalizada la guerra y establecido de nuevo en Canadá, comenzó una nueva etapa, ahora como emprendedor. El primer negocio que montó fue la producción y distribución de abrelatas y otros artículos de ferretería, pero las cosas no fueron bien y tuvo que viajar precipitadamente a Inglaterra huyendo de los acreedores. Allí todo cambió, porque inventó un mecanismo para enviar fotografías a distancia sin cables, inspirado en lo que había visto cuando trabajaba en la Great North West Telegraph. Fue un éxito y los royalties de la patente no dejaron de brotar durante mucho tiempo. Con el dinero que ingresó, creó una empresa para fabricar radios, la General Radio Company, justo en un momento (1923) en el que la radiodifusión comenzaba a ponerse de moda entre el gran público. También invirtió en un fabricante de aviones, la General Aircraft y, junto con otros socios, tomó el control de la compañía cementera Alpha Cement, una de las principales compañías inglesas de su sector. En la década de los años treinta, viendo lo que suponía el boom del cine en los Estados Unidos, decidió poner un pie en la industria, y creó la productora Sound City y los estudios Shepperton, los más grandes del mundo fuera de Hollywood. También en esta época entró a formar parte del consejo de administración de Pressed Steel Company, el gran fabricante inglés de carrocerías.Poco antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial empezó a facilitar información confidencial al gobierno británico sobre la situación en Alemania, lo que fue su puerta de entrada a los servicios de inteligencia del Reino Unido. Incluso presentó un plan para asesinar a Hitler un año antes del estallido del conflicto bélico. Durante la guerra se instaló en Nueva York, donde coordinó la defensa británica (BSC), además de asesorar al presidente Roosevelt. Desde el BSC, dirigió las actividades de espionaje en el exterior del Reino Unido, operaciones donde él también actuaba como espía con el nombre en clave de Intrépido. Al terminar la guerra, convenció a las autoridades americanas para que crearan la CIA. A finales de los sesenta se jubiló y desde entonces se dedicó a gestionar sus negocios, primero desde Jamaica y más tarde desde Bermudas, donde murió.