De toda la vida

Historia viva del alicatado

Cerámicas Coral fue fundada por Josep Coral Guasch en 1890

16/07/2026

Barcelona“Esto son arrimaderos”, explican Montserrat Coral y Òscar Vidal, madre e hijo, tercera y cuarta generación de Ceràmiques Coral. Arrimaderos, sí, las composiciones cerámicas que llegan hasta media pared y que son decoraciones muy típicas de la época modernista. ¿Pero cómo se llaman en catalán? 'Arrambadors' no suena especialmente bien, parece un castellanismo, pero, sí, así se llaman. En Ceràmiques Coral tienen unos cuantos arrimaderos expuestos y se han hecho auténticas harturas de restaurarlos, de sustituir piezas originales por réplicas modernas muy bien hechas. También son expertos en mosaico hidráulico, este elemento tan y tan identificado con los suelos de casas y pisos de principios de siglo. Me enseñan un par de baldosas antiguas que tienen a punto para enviar al taller: el cliente necesita reproducir un metro cuadrado de embaldosado, que equivale a unas veinticinco baldosas aproximadamente. Una baldosa la utilizarán para analizar los colores que necesitan y la otra servirá de modelo para la composición y la cenefa. Un encargo costoso, no tan habitual. Lo más habitual que reciben es el embaldosado de suelos o paredes con baldosa moderna. ¿Reformas en casa? ¿Reforma integral para una nueva residencia? Pues muy probablemente se necesitarán los servicios de una empresa como Coral.

Fundada en 1890 en la calle Aribau por Josep Coral Guasch, emprendedor con visión de futuro que vio claro que valía la pena apostar por la construcción y los cimientos. Pronto se trasladaron a la ronda de Sant Antoni y, en 1932, se mudaron a su emplazamiento actual, en la Gran Vía 549. Desde un principio, la especialización fue por el camino de la cerámica. Tanto funcional –suelos y paredes– como decorativa –platos, tiestos, mosaicos, plafones– y publicitaria, aquellas composiciones de baldosas para los míticos y hoy muy preciados anuncios de Michelin, Anís del Mono, Cinzano, Pirelli... Josep Coral i Casant continuó con el negocio familiar y Montserrat, su hija, desde 1975 hizo lo mismo. Hoy es su hijo Òscar quien comanda el negocio, siempre fiel a algo innegociable, la calidad de los materiales, una cuestión esencial teniendo en cuenta la competencia –como en tantos otros territorios comerciales– que hacen las grandes superficies como Leroy Merlin y Bauhaus, por ejemplo, que tocan muchas otras teclas además del embaldosado.

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Los encargos de particulares son, claro, lo más habitual. Las instalaciones y reformas con el amplísimo muestrario de propuestas que ofrecen. También tocan mucho la sustitución de piezas antiguas en edificios emblemáticos. Como por ejemplo, las baldosas hexagonales del tejado de La Pedrera. Elementos cerámicos de la casa de Pau Casals en El Vendrell. Y también en joyas arquitectónicas tan relevantes como el Cau Ferrat y el Palau Maricel de Sitges. Impresiona pensarlo. Pero no siempre los encargos institucionales han sido exitosos. No entra en detalles pero alguna vez, con el presupuesto ya entregado, el ayuntamiento de turno ha optado por elementos de producción industrial. Incontables producciones publicitarias y audiovisuales han contado también con los servicios de Coral. ¿Ejemplos? La saga REC, Zipi y Zape, Nit i dia, Estació d’enllaç e incluso una superproducción de Hollywood como Wall Street. Hoy ya no se trabaja mucho con producción manual. Los costes son muy elevados y no todo el mundo se puede permitir optar a un trabajo tan artesanal y con tal valor añadido. Lo que domina en la cerámica es la impresión digital, capaz de imitar con gran exactitud y calidad la estética antigua. “El mercado y el consumo han cambiado mucho”, recalca Òscar. Antes los muebles eran casi para toda la vida y los electrodomésticos, si se estropeaban, los hacías arreglar. “Hoy vamos a Ikea cada cinco años y si se estropea alguna cosa sale más barata comprarla nueva que hacerla arreglar”.

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Montserrat y Òscar nos dejan dar una vuelta por su almacén. Un recorrido por miles de baldosas, algunas reliquias y muchísima historia. Seguro que recordáis una casa familiar donde, en la entrada o quizás en la cocina, había una baldosa con un porrón de vino, un bodegón o una frase hecha de la cultura popular. Es muy probable que saliera de Cerámicas Coral.