El magnate de la prensa a quien secuestraron un nieto
Axel Springer creó un imperio mediático en la Alemania de la posguerra
Noche del 20 al 21 de enero de 1985. Localidad de Zuoz, en el cantón suizo de los Grisones. Dos sombras se desplazan en silencio por una de las habitaciones del internado Lyceum Alpinum, donde estudian los hijos de las grandes fortunas de centro-Europa. Los dos hombres enmascarados despiertan a un joven de diecinueve años que dormía plácidamente y lo convencen de acompañarlos cuando le enseñan una pistola. Después de horas de viaje en coche confinado al maletero, lo encierran en una habitación y le obligan a grabar un mensaje destinado a su familia en el que pide un rescate de 15 millones de marcos alemanes, toda una fortuna (unos 825 millones de pesetas de aquel momento, o casi 5 millones de euros).
Axel Cäsar Springer Empresario alemán del sector de la comunicación
- 1912-1985
¿Quién era este joven por el cual los secuestradores esperaban sacar tanto dinero? Su nombre era Axel Sven Springer y era el nieto preferido del gran magnate de la prensa alemana, Axel Springer, un hombre rico y poderoso.
La historia empresarial de su abuelo comenzó cuando, después de curtirse trabajando en el negocio editorial de su padre y en una agencia de noticias, decidió dar el salto para montar su propia empresa. Esto sucedía en 1946, justo al acabar la Segunda Guerra Mundial cuando el país estaba devastado y bajo el control de las fuerzas aliadas. En estas condiciones, y después de dos años haciendo tareas publicitarias, consiguió sacar a la luz su primer diario, el Hamburger Abendblatt.
En 1952 crearía su segunda cabecera, el Bild-Zeitung, destinado a un público de perfil bajo y que conseguiría ser el diario más vendido de Europa, superando los cinco millones de ejemplares. Era lo que los británicos llaman tabloide. Muchos años más tarde, Springer llegó a decir que le resultaba muy angustioso leer este diario, un producto elaborado con lavadero, sexo, crímenes y deporte a partes iguales.
Prensa popular aparte, ya en sus primeros años como editor se empezaron a vislumbrar lo que serían sus pilares ideológicos: anticomunismo, defensa de Israel y de los Estados Unidos, liberalismo económico y voluntad de reunificación de Alemania. Para dejar patente esto último, en 1959 trasladó la sede de la empresa a Berlín, justo al lado del muro que partía en dos la ciudad. El otro gran diario que adquirió a principios de los cincuenta fue Die Welt, que tenía como objetivo ser una lectura de calidad.
Desde entonces, el imperio Springer no dejó de crecer y se convirtió en el grupo de medios más influyente del continente. Su visión derechista de la actualidad lo puso en el punto de mira de la izquierda alemana del momento, que organizó actos contra las cabeceras que controlaba. El momento más álgido del conflicto llegó el 19 de mayo de 1972, cuando el grupo terrorista Fracción del Ejército Rojo —también conocido como Baader Meinhof por los apellidos de sus ideólogos— atentó contra la imprenta del Bild, con el resultado de 17 heridos.
En la década de los cincuenta también adquirió la editorial Ullstein Verlag, de gran prestigio, y el diario Berliner Morgenpost, ambos de origen judío. Un crecimiento tan rápido en plena posguerra despertó ciertas sospechas en el sentido de que detrás de Springer estaba la financiación de unos Estados Unidos deseosos de modelar la opinión de los alemanes. Unas sospechas que parecían tener cierta verosimilitud.
Una vida complicada
Su vida personal también fue agitada, con cinco matrimonios —el último, con la cuidadora de sus hijos, treinta años más joven— y, por encima de todo, por el suicidio del heredero, Axel, que se disparó un tiro en la cabeza en medio de una gran depresión cuando tenía treinta y ocho años. Para redondearlo, alguien prendió fuego a dos de las propiedades del magnate alemán.
Por cierto, ¿cómo acabó el secuestro del nieto? La imposibilidad de cobrar el rescate desembocó en que los secuestradores lo dejaran ir a los pocos días de haberlo retenido.
Inicialmente, la policía alemana sospechó que se trataba de una simulación perpetrada por el mismo Axel Sven, pero al final resultó que los secuestradores eran dos jóvenes exalumnos de la misma escuela donde él estudiaba y que lo habían planeado durante unos días que pasaban en el hotel Ritz de París.
Escasos meses después de todo este asunto, en septiembre de 1985, el magnate alemán murió víctima de problemas respiratorios que arrastraba hacía tiempo. En el momento de la muerte, uno de cada tres periódicos que se vendían en Alemania salía de su factoría. Hoy en día, el conglomerado Axel Springer SE tiene unos ingresos anuales superiores a los dos mil millones de euros y es titular de cabeceras como las mencionadas Bild y Die Welt, además de Business Insider, Politico y Fakt.