Hablemos de dinero

Ramon Canela: “Nunca imaginé que DIR se convertiría en lo que es ahora”

El fundador de los centros deportivos DIR explica su relación con el dinero y el trabajo

Júlia Riera Rovira
20/02/2026

El empresario y fundador de los gimnasios DIR, Ramon Canela, creció en una familia dedicada al alquiler de coches y los taxis de lujo. En casa le hicieron estudiar comercio, y pronto empezó a trabajar en un taller mecánico de coches. "Tanto mi padre como el encargado eran estrictos, y quedé muy marcado por ello", explica en declaraciones alEmpresas.

Después de unos años en la empresa familiar, decidió dar un giro y encaminarse hacia el sector de la fotografía. Se formó y buscó referentes internacionales: "Quise saber dónde estaba la mejor feria de fotografía del mundo", explica, estaba en Colonia. Su espíritu inquieto le llevó a innovar también en el modelo de negocio: "Rompí la forma que tenían los fotógrafos de cobrar con el dinero de los restaurantes". Sustituyó el pago por banquete por un sistema por comensal y revolucionó el sector: "Llegamos a hacer unas mil bodas al año". Y llegó a tener "15 o 16 empleados". "Empezamos a vender fotos porque nunca se había hecho, y eso hizo que ganara bastante dinero", recuerda.

Cargando
No hay anuncios

El vicepresidente, durante unos años, de la fundación del Barça no se considera ambicioso: "Veo las oportunidades", matiza. Y, un día haciendo un curso de vela con un amigo tuvo una nueva intuición: "Vimos unas instalaciones deportivas muy grandes y pensamos: ¿y si tuviéramos esto en nuestro barrio, en el paseo Maragall?". El proyecto no fue fácil. "Con las licencias y todos los inconvenientes que salieron, muchos nos costó casi un año", asegura. Pero la apuesta funcionó. Más adelante abrieron un segundo centro con 16 pistas de squash: "Fue un éxito", dice. Su socio se marchó y Canela quedó al frente con participaciones minoritarias, pero "salimos adelante": "Nunca imaginé que se convertiría en lo que es ahora".

La curiosidad le ha llevado siempre a mirar más allá. En una visita a Chicago, después de recorrer clubs deportivos y una fábrica de maquinaria, tuvo una revelación: "Cuando nos enseñan la fábrica, digo esto es definitivo. Esto cambia todo". Esa visión implicaba una inversión fuerte en bicicletas y cintas para sus centros, financiadas con renting a cuatro años. Consciente del riesgo, decidió formarse, cursó control de gestión en Esade para reforzar la profesionalización de la empresa.

Cargando
No hay anuncios

El crecimiento fue exponencial. Llegaron a tener 22 centros. "Con la pandemia, dos los cerramos". Los problemas, dice, son inevitables en cualquier trayectoria empresarial. Uno de los momentos más delicados es cuando surgieron problemas técnicos en una piscina, al romperse un cristal: "Lo pasas fatal. Porque ves lo que te estás jugando". En estos momentos hace falta filosofía: "Ha tardado más o menos, pero siempre has encontrado las soluciones".

Invertir, no derrochar

En el ámbito personal, no le gusta el alarde. "Hay gente que te dice: ¿por qué no te compras un Aston Martin? Pues porque me harán rayadas el coche cuando vaya no sé dónde. No, no hace falta". Su relación con el dinero es pragmática: invertir en buenas oportunidades sí, pero derrochar no.

Cargando
No hay anuncios

Admite que el trabajo ha sido absorbente: "Yo vivo muy profundamente las cosas. Y cuando tienes responsabilidades, no aflojas. Intentas cuidar todos los detalles". Esta dedicación ha tenido costes personales, pero también ha definido su estilo de liderazgo.

Como aprendizaje, tiene clara la gestión del relevo generacional: "A los hijos debes enviarlos a buenas universidades y después de que se busquen trabajo donde esté, que estén cuatro o cinco años fuera". Después de trabajar con ellos considera que puede traer problemas. Hoy, sus hijos gestionan las franquicias bajo una sociedad propia, con licencia de uso de la marca DIR, pero sin vinculación económica directa con el grupo.

Cargando
No hay anuncios

Actualmente impulsa un nuevo concepto deportivo. La primera materialización es DIR Tuset, un espacio de 5.000 metros cuadrados con áreas diferenciadas por disciplinas –yoga, pilates, piscina y entrenamiento funcional– donde se ha cuidado cada detalle, desde la distribución de los espacios hasta el ambiente en cada sala, con fotografías de Barcelona y rotulación en catalán. Una evolución coherente con su forma de entender el negocio y su compromiso.