Virtudes y vigencia de la bombilla de incandescencia
Radio Fabregat acumula aparatos eléctricos y mucha historia
Puede que entres en Radio Fabregat (Rosellón 292) a comprar un par de bombillas y salgas cargado con una buena lección de historia. Pero no la historia de los libros, no, la historia que contienen los objetos, la vida cotidiana encarnada en trastos caseros que contienen memoria. Pero, claro, debe haber alguien capaz de interpretarla y transmitirla. Este alguien se llama Antoni Fonoll y es el alma del negocio desde 1992, cuando el fundador, Antoni Fabregat, se jubiló y él se le quedó para mantener sus esencias intactas hasta el día de hoy. Tiene la tienda repleta de género.
El punto fuerte son las bombillas, como siempre, de todo tipo, y todo lo que se asocia: cables, enchufes, interruptores, regletas y luces de todo tipo. Pero también pequeños electrodomésticos –tostadora, batidora, ventilador plancha, cafetera, licuadora...– y relojes, tijeras, pilas, pegamento, calculadoras, linternas, despertadores... Conservan el servicio de arreglar antiguas radios de válvulas, también las lámparas pero ya no los pequeños electro. En las baldas, entre los aparatos y productos actuales, hay hábilmente colocadas muestras del pasado, esa memoria encarnada en los objetos que a Antoni le sirve para exprimir la suya y para estimular la de los compradores –grandes o jóvenes– que visitan su sensacional tienda.
¿Cómo eran antes los hábitos cotidianos, la electrónica, la iluminación? ¿Dónde se fabricaban los materiales? ¿Qué piezas están todavía buscadas? Entender el presente a través del pasado. En el almacén todavía conserva stocks de interruptores de los años sesenta y setenta que tanto pueden servirle a un cliente del Pirineo que desea renovar la instalación de la masía, como a un responsable de dirección artística de una producción audiovisual que desea ser cuidadoso al máximo con la recreación del pasado. Las posibilidades, entre las paredes de Ràdio Fabregat, son casi infinitas.
Para encontrar los orígenes de la tienda debemos remontarnos a 1951, cuando la funda Joan Fabregat. Estaba especializado en instalar altavoces por fiestas mayores y se decidió a poner negocio propio de venta y de instalaciones. Bombillas de todo tipo, radios, y fabricación de transistores –Antoni aún tiene hoy uno expuesto–. Fabregat conocía al padre de Antoni y cuando tenía 14 años le cogió de aprendiz. Esto era en 1965, cuando los tranvías 47 y 45 pasaban por delante, por la calle de Rosselló. Cuando todavía existía la vecina –e histórica– fábrica de aviones Elizalde. Y hasta la fecha. Antoni trabaja con su hijo y con un empleado de tardes. Y mantienen viva la llama de un negocio que no hace falta ser ningún águila para darse cuenta de que tiene un punto de militancia y también de fascinación.
En Ràdio Fabregat puedes encontrar todos los modelos de bombillas que quieras. Un millar muy bien. Las led, que hoy reinan, pero también las de incandescencia, que permiten algo tan simple como subir y bajar la intensidad de la luz. Un requisito que, todavía hoy, mucha gente desea tener. Antoni nos da una clase magistral sobre las bondades de unas y las rémoras de otras. Las Led son de bajo consumo, por supuesto, y por eso están tan promocionadas y recomendadas. Pero, en cambio, no son ecológicas, ya que reciclarlas muy complicado debido a los materiales plásticos de los que están fabricadas. Las de alambrada, o incandescencia, en cambio, son ecológicas, hechas con vidrio y metal degradable y 100% reciclable. "¡Las led son más caras y nada ecológicas!", exclama Antoni. Una Led vale 6 euros y una incandescencia, 2 euros. Quien lo desee puede llevarles las bombillas fundidas y ellos se encargan de reciclaje.
Globo por luces de techo, un tocadiscos de maleta, un contador de escalera, un péndulo minutero para controlar a los alumbrados, una radio de galena de la Guerra Civil... No todo está en venta, ¿eh? El escaparate y las estanterías –y vete al almacén!– de Ràdio Fàbregat son cajas de sorpresas. Una tienda que es un contenedor de historias y de historia. Qué suerte tenerla entre nosotros.