A pesar de que no sean nombrados en círculos eclesiásticos, hay que tener en el radar a los otros obispos en ejercicio que son catalanoparlantes ante eventuales sorpresas. Son el de Sevilla, Josep Àngel Sáiz, exobispo de Terrassa, que tiene 70 años y se vería internamente como un movimiento poco comprensible y muy improbable –aunque el clérigo nacido en Cuenca gusta a los sectores más españolistas–; el obispo de Rabat, Cristóbal López, andaluz formado en Cataluña y muy progresista, pero al que solo le quedan doce meses para cumplir 75 años y tener que presentar la renuncia; el obispo de Ibiza, Vicent Ribas, que está ejerciendo en su diócesis, como el obispo de Menorca, Gerard Vilallonga, muy consolidados; y el obispo de Santander, el valenciano Arturo Pablo Ros, que había sido obispo auxiliar de Valencia. Todos estos serían movimientos extraños.
La Iglesia catalana abre la caja de los truenos: ¿quién relevará a Omella?
Valencia y Aragón son dos canteras clave para relevar a Omella como arzobispo barcelonés, pero hay otras vías como la tortosina
BarcelonaLa visita del papa León XIV a Catalunya es la antesala de los relevos de obispos en el Principado. Barcelona es el más importante, pero también queda por renovar Terrassa y, en el resto de los Países Catalanes, Mallorca. Joan Josep Omella, aragonés de la Franja, aterrizó en noviembre de 2015 en el arzobispado de Barcelona con la mitra puesta desde Calahorra. Con 80 años, con cinco años más de lo normal en el cargo, dejará de ser el arzobispo y el relevo se concretará este verano, después de la visita del pontífice. Aquí entra la Operación Barcelona: ¿quiénes son los nombres mejor posicionados? ¿Qué papel tendrán Omella y el Papa?
Omella tendrá un peso decisivo. Forma parte de la Congregación para los Obispos, que selecciona los nombres antes de la aprobación papal, si bien en la tarea de consultas también es fundamental el nuncio, Piero Pioppo. Pero León XIV será clave: "Es un nombramiento muy importante, la última palabra la tendrá el Santo Padre", recalcan en el ARA múltiples voces eclesiales. Omella se ha alineado con el reformismo del papa Francisco, pero no ha cuajado en una parte de la Iglesia de tendencia más catalanista –por la falta de visión nacional catalana y por su uso del castellano en citas destacadas, alternado con el catalán.
¿Cómo debe ser el relevo de Omella? "Una persona comprometida con la sinodalidad, sensibilizada socialmente, con flexibilidad y cintura para ser un punto de comunión", resumen algunas fuentes. De hecho, puede haber una operación similar a la que impulsó Omella. Ahora bien, si se materializa, hay un consenso unánime de que la nueva figura debe "hablar catalán". El catalanismo, además, pide también que sea del país. Los nombres mejor posicionados responden a la vía valenciana, la aragonesa o la catalana. La premisa de "queremos obispos catalanes" no se ha impuesto últimamente y los valencianos "han tenido mucha presencia en Catalunya porque saben que no se apuntarán a tesis independentistas o nacionalistas", apuntan diversas fuentes. De los últimos cuatro obispos de Barcelona, hay uno de valenciano, uno de aragonés y dos de catalanes.
Solsona y Tortosa
el encarnizamiento de la extrema derecha españolista para los pequeños pasos para normalizar el catalán en las misas, aunque todavía es residual. En el proceso de consulta sobre el futuro obispo, se pide a obispos y algunos presbíteros y laicos destacados su opinión a través de una terna en la que aconsejan tres nombres para un obispado o se les pregunta en abstracto por las cualidades que encajarían en una diócesis.
Otros nombres de Aragón y Valencia
Un nombre que también ha sonado con fuerza y que sería muy parecido a Omella es el aragonés Florencio Roselló, arzobispo de Pamplona. No es de la Franja, pero domina el catalán por su formación y residencia en Cataluña varios años. Solo hace dos años que es obispo de Pamplona, donde se ha mostrado sensible al euskera. A pesar de su compromiso social, la falta de arraigo en Cataluña genera dudas.
Enric Benavent, arzobispo de Valencia, también suena en entornos eclesiales desde hace casi un año. Valenciano con trayectoria juvenil muy catalanista, ha tenido problemas en su episcopado por el ensañamiento de la extrema derecha españolista por los pequeños pasos para normalizar el catalán en las misas, aunque todavía es residual. Ha nadado y guardado la ropa con el gobierno valenciano a raíz de la dana. Conciliador, solo hace cuatro años de su episcopado, después de haber sido obispo de Tortosa.
Del factor Planellas a la sorpresa
Diversas voces eclesiales avisan que se han publicado nombres sobre posibles relevos en Omella "para quemarlos" con campañas negativas como contra el arzobispo de Tarragona, Joan Planellas. El blog integrista Germinans Germinabit lo ha alimentado, ya que Planellas es la voz de la Iglesia catalanista y firme contra la extrema derecha. Su paso sorprendería, pero no es descartable: en 2004 el catalanista Lluís Martínez Sistach ya desembarcó en Barcelona desde Tarragona.
Por otra parte, los obispos auxiliares de Barcelona, David Abadías y Javier Vilanova, tienen renombre. Sobre todo Abadías, que es doctor y se destaca su intelecto. Es extraño pasar de auxiliar a titular del obispado, pero ya pasó con Daniel Cobo en Madrid. En todo caso, uno de los auxiliares apunta más bien a Tarrasa.
Y hay que tener cuidado con el "factor sorpresa", según las fuentes, que ya se vio con los nombramientos recientes como Octavi Vilà en Girona, que era abad de Poblet. En este sentido, algunos citan al abad de Montserrat, Manel Gasch. Al mismo tiempo, la buena consideración de mosén Jordi Bertomeu en la lucha contra la pederastia lo ha hecho el catalán más querido en el Vaticano y hay quien piensa en él, pero sería un giro inesperado. El tortosino está en Perú actuando contra el Sodalicio.