El largo y sinuoso camino hacia el banco público catalán

BarcelonaUna de las canciones de la etapa final de los Beatles fue The long and winding road (El largo y sinuoso camino), en el disco Let it be, el último publicado, aunque se grabó antes de Abbey Road. Seguro que a la consejería de Economía de Alícia Romero le vienen a la cabeza el título y partes de la letra: "Me dejaste aquí plantado. Hace mucho, mucho tiempo. No me dejes esperando. Guíame hacia tu puerta". No solo por las dificultades que tiene para aprobar los primeros presupuestos de la legislatura de Salvador Illa, que también, sino por las trabas para conseguir otro objetivo perseguido por los diferentes gobiernos catalanes, que es hacer del Institut Català de Finances (ICF) un verdadero banco público para cubrir espacios a los que las entidades financieras privadas no llegan, o a duras penas.

El verano pasado, el gobierno autorizó la futura constitución de una sociedad mercantil por parte del ICF. Digo futura porque está pendiente de la decisión del Banco Central Europeo (BCE), que tiene la última palabra y que es poco partidario de permitir crear nuevas entidades, no solo públicas sino de dimensiones reducidas. A pesar de contar con un Banco de España más cómplice que en anteriores ocasiones, con José Luis Escrivá como gobernador, el organismo supervisor europeo, la autoridad definitiva, podría tener menos sintonía con los intereses catalanes, ya que prefiere grandes entidades y, si puede ser, apuesta por las fusiones entre las de diferentes países europeos.

Cargando
No hay anuncios

El paso que el ejecutivo catalán dio el verano pasado suponía cumplir otra de las condiciones reclamadas por ERC, como en su día lo fue la recaudación del 100% de los impuestos, empezando por el IRPF –que de momento ha quedado en un cajón–. La posibilidad de obtener la ficha bancaria también es una incógnita, aunque desde el Govern mantienen la esperanza.

Una de las ventajas de obtener la ficha bancaria es poder diversificar la financiación. Actualmente, todo depende de la voluntad del Banco Europeo de Inversiones (BEI), presidido por la exvicepresidenta económica del gobierno socialista Nadia Calviño. Y el objetivo es poder recurrir a los mercados y al mismo BCE, por ejemplo. Esto dotaría al ICF de más músculo para dar apoyo al tejido empresarial y social de Cataluña y a actuaciones estratégicas en áreas como la vivienda social, la transición verde o la apuesta por la industria. Dentro de unos meses, el BCE determinará si el camino se alarga y, como dice la canción, la Generalitat continúa "esperando aquí".