Endesa, ¿más italiana que nunca?
Con la salida de José Bogas, la matriz Enel sitúa a un hombre cercano a Giorgia Meloni en la cúpula de la energética
MadridCuando José Bogas fue nombrado consejero delegado de Endesa en el año 2014 tenía una misión: diseñar un nuevo plan industrial y de inversión en España, un mercado que conocía de primera mano porque hasta entonces era director general del negocio en el Estado y en Portugal. Bogas ejercía el cargo con una Endesa ya en manos de la italiana Enel, que hoy controla el 70% del capital social. Y lo hacía, precisamente, después de que a la energética le quedaran pocos activos más allá de los de la península Ibérica: Enel acababa de hacer que su actividad llegara a América Latina, algo que se leyó como un primer paso para adelgazar Endesa.
A pesar de la italianización de la compañía, el encargado de gestionar Endesa y de hacer de interlocutor con el gobierno todavía era un directivo español. El 28 de abril, sin embargo, esto se acabará. La junta general de accionistas votará un nuevo consejero delegado, el italiano Gianni Vittorio Armani. Endesa iniciará así una nueva etapa con una cúpula que tiene Roma como epicentro: Juan Sánchez-Calero Guilarte, el presidente de Endesa, es italiano, y también lo es el director financiero, Marco Palermo.
Gianni Vittorio Armani no es un directivo cualquiera. Es un hombre cercano a la primera ministra italiana, Giorgia Meloni –hay que recordar que el gobierno italiano es el primer accionista de Enel con casi un 24% del capital social–. Hasta ahora ocupaba el cargo de director general de Enel Grids e Innovation, una posición a la que escaló en julio de 2023, pocos meses después de la revolución en la cúpula de Enel. El mismo gobierno de Meloni –elegida primera ministra de Italia seis meses antes del terremoto en la energética– decidió prescindir del entonces consejero delegado de Enel, Francesco Starace, a quien había colocado el gobierno socialdemócrata de Matteo Renzi, y lo sustituyó por Flavio Cattaneo. "[Francesco Starace] no tenía el apoyo del círculo íntimo de la primera ministra", informó la agencia Reuters, que afirmó que una de las intenciones de Meloni era, precisamente, "imponer su sello a las principales empresas estatales italianas".
Además de una persona, el cambio de Starace por Cattaneo, le supuso revivir la italianización de Endesa –el gobierno español de José María Aznar (PP) comenzó a privatizar la eléctrica el año 1997 y Enel la absorbió el 2009 después de una batalla desatada por la opa de Naturgy a la eléctrica–. A José Bogas lo había escogido el directivo cesado por Meloni, cosa que llevó a especular sobre una salida precipitada.
Nuevo interlocutor
Durante los últimos doce años, Bogas ha sido el encargado de la relación directa con el gobierno español y en particular con el ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. El final de su mandato –se jubila con 71 años– ha estado marcado por diferentes frentes que lo han llevado al contacto permanente, en algunos casos incluso al choque, con el ejecutivo de Pedro Sánchez: la crisis energética sin precedentes del 2021, la aprobación del impuesto extraordinario al sector, la retribución de la red eléctrica, la prórroga de la vida útil de las centrales nucleares o el apagón eléctrico masivo del 28 de abril del año pasado. Según publicó Expansión, en la Moncloa, donde estaban avisados del cambio en Endesa, habrían preferido un directivo español. Fuentes gubernamentales han declinado comentar esta información.
Bogas acometió la "transformación" de una Endesa más pequeña que debía mantener el "liderazgo" del sector eléctrico en el Estado y centrarse en el negocio de las renovables y la descarbonización apostando por la electrificación, la digitalización y la movilidad eléctrica, destacan desde la compañía. Todo ello se recoge en el plan estratégico 2026-2028 que Endesa lanzó hace poco más de un mes y que entre otras cosas contempla una inversión de más de 10.600 millones para la red eléctrica.
Ahora, esto lo tendrá que continuar haciendo Vittorio Armani. Una de las carpetas más urgentes es la de mantener el pulso para prorrogar la vida útil de las centrales nucleares, como defendía Bogas y quieren en Roma. En el caso de la central de Almaraz, en Extremadura, la solicitud para que se amplíe el calendario está hecha. En Cataluña tendrá que tener el debate con Ascó I, Ascó II y Vandellós II. Endesa tiene la mayor parte de la propiedad de las dos primeras, mientras que en Vandellós II es compartida con Iberdrola.
Con todo, hay que tener en cuenta que la nueva dirección de Enel es más próxima al ideario del gobierno actual italiano, que además de las nucleares ha mostrado especial interés en reforzar el sector gasista del país. Y no solo eso, sino que uno de los caballos de batalla de la compañía italiana –y gran reto de la nueva cúpula de Enel– es la deuda y cómo se puede sanear, cosa que hace revivir la idea del adelgazamiento de Endesa. En términos financieros, la eléctrica cerró el año con unos beneficios de 2.200 millones de euros, y la deuda neta se sitúa en 10.110 millones de euros, un 9% más que en el año 2024.