Macroeconomía

España ya tiene un fondo soberano: ¿qué quiere hacer ahora Pedro Sánchez?

El presidente español defiende la nueva palanca de inversión como una vía para lograr una mayor autonomía estratégica

17/02/2026

MadridLos fondos soberanos internacionales –fondos de inversión de capital público– no son desconocidos en España. De hecho, como muchos países que sufrieron los estragos de la crisis financiera, el Estado los abrazó como estabilizadores de la economía: la liquidez exterior ha sido (y sigue siendo) un preciado recurso ante la insuficiencia de recursos propios. Y durante años, el déficit democrático de algunos de los países que controlan estos fondos soberanos –la gran mayoría nacen de la producción de petróleo y gas– no ha parecido perder el sueño de los gobiernos, a pesar de las reiteradas advertencias de la necesidad de control de sus movimientos.

Pero hoy el tablero de juego del orden mundial tal y como lo conocíamos se está erosionando con cuentagotas y el Estado, también Europa en general, ha entrado en la carrera de fondos para lograr una mayor autonomía estratégica, pero también competitiva, y resolver las deficiencias a través de recursos propios. En este contexto nace el fondo soberano del Estado, o así lo ha bautizado Pedro Sánchez, pese a que su peso en términos estrictamente financieros está en las antípodas de los fondos soberanos por excelencia (algunos equivalen a una gran economía sólo por detrás de la de Estados Unidos y China).

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Las alarmas del capital extranjero

El gobierno español ha explicado que lo utilizará para financiar cuestiones vinculadas a la transición energética, la digitalización, la reindustrialización, las infraestructuras, la vivienda o la seguridad. Asimismo, sectores clave en los que la reciente entrada, precisamente, de capital extranjero ha hecho saltar las alarmas: tras el desembarco de la operadora saudí STC en Telefónica estaba el fondo soberano Public Investment Fund, una operación que provocó que se deshiciera parcialmente la privatización de la empresa con la entrada del Estado en el capital. Se rompió, por tanto, un tabú. Pero el gobierno español también quiere que el fondo sirva para ocupar los agujeros de la economía que no llenan otros actores: la banca tradicional, por ejemplo, se resiste a financiar promociones de pisos de alquiler asequible y social, lo que el gobierno pretende revertir a través de ese fondo.

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Sánchez detalló este lunes que a través del ICO, organismo que depende del ministerio de Economía, el gobierno español ansía tener, gracias a esta palanca inversora, una oportunidad para inyectar financiación en áreas productivas y competitivas, en consecuencia no poco sensibles, y desatascar ciertos males endémicos –la falta de parque público de alquiler–. Pero también ansía impulsar la autonomía como estado.

La transparencia, el punto clave

Teniendo en cuenta que soberano y público van de la mano, Sánchez ha prometido una gobernanza del fondo "transparente y rigurosa". También "rendir cuentas ante la población", aunque no ha precisado cómo, ni cuándo. Será imprescindible si se quiere evitar el lamento, precisamente, que han sufrido algunos gobiernos con la sensación de que durante años se han pedido pocas explicaciones en el capital extranjero. Pero sobre todo para evitar dar el mensaje de que la ciudadanía está madura para aceptar que se canalice dinero público a proyectos privados, pero no para asumir el debate de qué rol debe tener el Estado, sobre todo en este camino hacia la autonomía estratégica española y europea. "España necesita un fondo que lo que hace es apostar por el futuro de Europa [...]. Y a diferencia de lo que piensan algunos, Europa es una apuesta ganadora para el país", dijo Sánchez este lunes. Ahora tendrá que demostrarlo.