Finanzas personales

A largo plazo, la bolsa siempre gana

Un estudio demuestra que las acciones han mantenido en España una prima media del 2% sobre los bonos y letras del Tesoro en los últimos 126 años

Aspecto del panel de la Bolsa de Madrid
08/03/2026
3 min

BarcelonaSi el inversor tiene paciencia y no se deja llevar por el nerviosismo cuando caen o disparan las cotizaciones, las acciones son el activo financiero que da mayor rendimiento. Desde 1900, las participaciones en empresas en la bolsa española han sumado un 2% de media más que los bonos y la deuda pública a largo plazo, según el estudio Global investment returns yearbook 2026 (Anuario de rendimientos de inversiones globales 2026) que publica el banco suizo UBS en colaboración con el profesor Paul Marsh y el doctor Mike Staunton (London Business School) y el profesor Elroy Dimson (Universidad de Cambridge) con datos de 35 países.

Rendiments anualitzats en percentatge per tipus d'actiu
Variació en diferents períodes fins al 2025

La prima del 2% respecto a los bonos "se encuentra por debajo del resto de países que se analizan en el estudio" en el caso español, y la razón, a pesar de mantenerse al margen de la Primera y Segunda Guerra Mundial, es que los mercados se cerraron durante la Guerra Civil, de 1936 a 1939. Y, además, con el retorno de la democracia cuadruplicar su precio y entonces el país tenía una dependencia del 70% para cubrir su energía. También se sufrieron los efectos de la crisis financiera de 2008. El retorno a un ritmo importante de crecimiento se produjo a partir de 2014 y, de hecho, el año pasado el Ibex 35, la principal referencia bursátil en España, lideró la rentabilidad entre los grandes mercados de renta variable del mundo, con casi el 50%, según su grupo suizo Six. Actualmente, este índice seguía marcando récords hasta que estalló la guerra en Oriente Medio.

En todo caso, da igual el período largo que se compare, tanto en España como en el resto de países, que las acciones siempre dan más rendimientos reales, una vez se descuenta la inflación. Por ejemplo, según recoge el estudio, de 1900 a 2025, el rendimiento de las acciones en España fue de un promedio del 3,7% frente al 1% de los bonos, y el rendimiento negativo, del 0,2% de las letras (las letras nacieron en 1987; antes estaban los pagarés y, antiguamente). De 1976 a 2025, fue el 4,9% frente al 2,6% de la deuda a largo plazo y el 1% de la de corto; y de 2006 a 2025, el 4,4%, frente al 1,3% y un rendimiento negativo del 1%, respectivamente.

De un dólar a 124.854

El estudio recoge datos de más de un siglo que permiten concluir que las acciones son el activo financiero con mejor rendimiento. Desde 1900 han superado los bonos, las letras del Tesoro y otros instrumentos de deuda a corto plazo y la inflación en todos los países analizados. Según los autores, un dólar invertido en acciones en 1900 situaría su valor a finales del pasado año en 124.854 dólares. En el caso de los bonos, ese mismo dólar se convertiría en 284 y las letras del Tesoro y los instrumentos de financiación pública a corto plazo, en 69. Uno de los elementos esenciales para obtener rendimientos reales es la inflación. En el caso de EE.UU., aunque el índice general de los precios desde 1900 ha sido del 2,9%, un nivel más moderado que otros países, un dólar de hace 126 años equivaldría a 38 dólares de hoy.

En este largo período de tiempo que se estudia, el perfil de los mercados ha cambiado mucho. De una distribución muy repartida en 1900 se ha pasado al dominio total de los mercados de renta variable de EE.UU., que supone alrededor del 62% del valor total de las bolsas mundiales. También existe una gran modificación en cuanto a los sectores. En 1900, el 80% del valor de la bolsa recaía en industrias que hoy son pequeñas o ya no existen, como las compañías ferroviarias, textiles, hierro, carbón o metales. En cambio, en la actualidad, las actividades tecnológicas y relacionadas con la salud, que hace 126 años eran prácticamente inexistentes, ocupan ahora buena parte del total.

Otro patrón que destacan los autores es que las nuevas tecnologías no siempre generan burbujas y que éstas no siempre provocan rentabilidades débiles a largo plazo. Como ejemplo, ponen a las empresas ferroviarias, que fueron revolucionarias en 1900, que dominaban el mercado y cuando hoy suponen menos del 1% de la bolsa en EEUU. Y sin embargo consiguieron superar el conjunto del mercado durante el tiempo. Muchos años después, las empresas tecnológicas, pese al estallido de la burbuja de las puntcom a principios de los años 2000, han registrado rendimientos superiores a los del mercado de EE.UU.

Y otro de los patrones detectados por estos estudiosos es que los riesgos económicos superan históricamente a los geopolíticos. Aunque los eventos geopolíticos extremos han coincidido con algunos de los peores resultados del mercado desde 1900, la mayoría de las grandes caídas bursátiles en tiempo de paz fueron provocadas por factores económicos y no geopolíticos. Por eso recomiendan a los inversores "mirar más allá del ruido geopolítico a corto plazo".

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