La Comisión Europea también ha propuesto este viernes que la UE fije un objetivo de electrificación para 2040 y que, al menos, un 46% del consumo energético de los europeos provenga de la electricidad. A día de hoy, sin embargo, Bruselas admite que el bloque europeo lleva estancado en el mismo porcentaje, el 23%, una década, y avisa que se deben incrementar los esfuerzos para poder alcanzar el hito climático. En este sentido, el ejecutivo comunitario pide a los estados miembros que tomen medidas para hacerlo realidad, como subir los impuestos al consumo derivado de los combustibles fósiles y que, en ningún caso, las tasas que gravan la energía limpia sean más altas que las de las más contaminantes. También se muestra contraria a las subvenciones que aún muchas administraciones estatales y regionales de la UE dan a los combustibles fósiles.De esta manera, Bruselas pretende reducir la contaminación y, a la vez, las dependencias que tiene con países terceros por el elevado consumo de combustibles fósiles del bloque europeo. De hecho, para la Comisión Europea, la transición energética no solo es una cuestión medioambiental, sino sobre todo para ganar autonomía.Según los datos que ha dado en rueda de prensa el mismo comisario europeo de Energía y Vivienda, Dan Jorgensen, los estados miembros de la Unión Europea se han gastado más de 50.000 millones de euros adicionales en importaciones de combustibles fósiles por la guerra del Próximo Oriente y la crisis de precios energética que se ha derivado. De hecho, la Comisión Europea estima que si el bloque europeo consiguiera doblar la tasa de electrificación, tal como plantea el ejecutivo comunitario, ahorraría hasta 260.000 millones de euros anuales.Por otro lado, la Comisión Europea también se ha mostrado partidaria de sustituir poco a poco las calderas de gas por bombas de calor, cosa que calcula que reduciría hasta un 60% la factura de la luz del global de los hogares europeos y ayudaría a enfriar las casas durante las altas temperaturas del verano. En la misma línea, Bruselas ha vuelto a señalar como una prioridad impulsar el uso del coche eléctrico en detrimento de los vehículos de combustión.
Bruselas quiere permitir que la industria contamine más a cambio de inversiones verdes
La Comisión Europea plantea frenar el ritmo de reducción de emisiones contaminantes
BruselasNueva reforma de Bruselas que rebaja las ambiciones ecologistas. La Comisión Europea ha propuesto este viernes que la industria europea pueda rebajar las emisiones contaminantes a un ritmo más lento del que está previsto en la legislación vigente. Eso sí, a cambio, estas fábricas deberán incrementar las inversiones verdes y de descarbonización.
El ejecutivo comunitario propone revisar una de las medidas ecologistas más destacadas de la Agenda Verde de la Unión Europea, lo que se conoce como el sistema de comercio de las emisiones (ETS, en sus siglas en inglés). La normativa europea establece que las empresas tengan que pagar por las emisiones de dióxido de carbono que lanzan a la atmósfera y, de esta manera, contribuyan en parte a la lucha contra el cambio climático.
Ahora bien, el plan de la Unión Europea es que estos derechos de emisiones se vayan reduciendo de manera progresiva, lo que sube el precio de las compensaciones y, además, obliga a las fábricas europeas a acelerar su descarbonización y reducir las emisiones contaminantes. La normativa vigente establece que cada año se reduzcan los derechos de emisiones en un 4,4%, hasta 2039, cuando se dejarían de conceder este tipo de créditos. De esta manera, el bloque europeo prevé conseguir sus objetivos climáticos para 2030: reducir las emisiones de dióxido de carbono en un 55% respecto a los niveles registrados en 1990.
Sin embargo, ante la presión de la industria y de buena parte de los estados miembros, la Comisión Europea plantea ahora rebajar esta ambición y reducir el ritmo de reducción de créditos por emisiones contaminantes. En concreto, Bruselas propone disminuir estas tasas hasta el 3,5% a partir de 2030 y al 1,7% a partir de 2036.
Por otro lado, la Comisión Europea también ha propuesto incluir en la obligación de pagar los derechos de emisiones contaminantes a todo tipo de vuelos privados, y no solo a los comerciales. "No tiene sentido que una familia que, por ejemplo, vuela de Bruselas a Benidorm tenga que pagar los derechos de emisión de dos adultos y dos niños, mientras que alguien que vuela en un jet privado puede ir y volver sin pagar ni una sola vez. Se tiene que acabar", ha dicho en rueda de prensa el comisario europeo del Clima, Wopke Hoekstra.
La división de la UE
La lucha contra el cambio climático ha dejado de ser una prioridad de consenso en la Unión Europea. Cada vez son más los dirigentes comunitarios y los estados miembros que piden rebajar los requisitos medioambientales a las empresas, y hace meses que piden para diluir el sistema de ETS. Algunos países, sobre todo Alemania e Italia, consideran que estas ambiciones climáticas ahogan la industria europea, la cual consideran que se encuentra en un momento de crisis de competitividad.
Por el contrario, hay otros socios europeos, como España o Dinamarca, que se oponen a la rebaja de ambiciones climáticas que está impulsando la Comisión presidida por Ursula von der Leyen y hacen presión para evitar que, por ejemplo, se frene el ritmo de reducción de emisiones contaminantes. Por ello, se prevé que las negociaciones del Consejo de la UE –el organismo que representa a los estados miembros– y el Parlamento Europeo sobre la propuesta presentada este viernes por la Comisión Europea sean duras y largas. De hecho, la batalla entre los dos grupos de países ya hace meses que ha comenzado.