Unión Europea

Bruselas quiere permitir que la industria contamine más a cambio de inversiones verdes

La Comisión Europea plantea frenar el ritmo de reducción de emisiones contaminantes

Una planta de carbón en Polonia.
17/07/2026
2 min

BruselasNueva reforma de Bruselas que rebaja las ambiciones ecologistas. La Comisión Europea ha propuesto este viernes que la industria europea pueda rebajar las emisiones contaminantes a un ritmo más lento del que está previsto en la legislación vigente. Eso sí, a cambio, estas fábricas deberán incrementar las inversiones verdes y de descarbonización.

El ejecutivo comunitario propone revisar una de las medidas ecologistas más destacadas de la Agenda Verde de la Unión Europea, lo que se conoce como el sistema de comercio de las emisiones (ETS, en sus siglas en inglés). La normativa europea establece que las empresas tengan que pagar por las emisiones de dióxido de carbono que lanzan a la atmósfera y, de esta manera, contribuyan en parte a la lucha contra el cambio climático.

Ahora bien, el plan de la Unión Europea es que estos derechos de emisiones se vayan reduciendo de manera progresiva, lo que sube el precio de las compensaciones y, además, obliga a las fábricas europeas a acelerar su descarbonización y reducir las emisiones contaminantes. La normativa vigente establece que cada año se reduzcan los derechos de emisiones en un 4,4%, hasta 2039, cuando se dejarían de conceder este tipo de créditos. De esta manera, el bloque europeo prevé alcanzar sus objetivos climáticos para 2030: reducir las emisiones de dióxido de carbono en un 55% respecto a los niveles registrados en 1990.

Sin embargo, ante la presión de la industria y de buena parte de los estados miembros, la Comisión Europea plantea ahora rebajar esta ambición y reducir el ritmo de reducción de créditos por emisiones contaminantes. En concreto, Bruselas propone disminuir estas tasas hasta el 3,5% a partir de 2030 y al 1,7% a partir de 2036.

Por otro lado, la Comisión Europea también ha propuesto incluir en la obligación de pagar los derechos de emisiones contaminantes a todo tipo de vuelos privados, y no solo a los comerciales. "No tiene sentido que una familia que, por ejemplo, vuela de Bruselas a Benidorm tenga que pagar los derechos de emisión de dos adultos y dos niños, mientras que alguien que vuela en un jet privado puede ir y volver sin pagar ni una sola vez. Se tiene que acabar", ha dicho en rueda de prensa el comisario europeo del Clima, Wopke Hoekstra.

La división de la UE

La lucha contra el cambio climático ha dejado de ser una prioridad de consenso en la Unión Europea. Cada vez son más los dirigentes comunitarios y los estados miembros que piden rebajar los requisitos medioambientales a las empresas, y hace meses que piden diluir el sistema de ETS. Algunos países, sobre todo Alemania e Italia, consideran que estas ambiciones climáticas ahogan la industria europea, la cual consideran que se encuentra en un momento de crisis de competitividad.

Por el contrario, hay otros socios europeos, como España o Dinamarca, que se oponen a la rebaja de ambiciones climáticas que está impulsando la Comisión presidida por Ursula von der Leyen y hacen presión para evitar que, por ejemplo, se frene el ritmo de reducción de emisiones contaminantes. Por ello, se prevé que las negociaciones del Consejo de la UE –el organismo que representa a los estados miembros– y el Parlamento Europeo sobre la propuesta presentada este viernes por la Comisión Europea sean duras y largas. De hecho, la batalla entre los dos grupos de países ya hace meses que ha comenzado.

Nuevo objetivo de la UE: casi un 50% de electrificación

La Comisión Europea también ha propuesto este viernes que la UE fije un objetivo de electrificación para 2040 y que, al menos, un 46% del consumo energético de los europeos provenga de la electricidad. A estas alturas, sin embargo, Bruselas admite que el bloque europeo lleva estancado en el mismo porcentaje, el 23%, una década, y avisa de que se deben incrementar los esfuerzos para poder alcanzar el hito climático. En este sentido, el ejecutivo comunitario pide a los estados miembros que tomen medidas para hacerlo realidad, como subir los impuestos al consumo derivado de los combustibles fósiles.De esta manera, Bruselas pretende reducir la contaminación y, a la vez, las dependencias que tiene con países terceros por el elevado consumo de combustibles fósiles del bloque europeo. De hecho, para la Comisión Europea, la transición energética no es solo una cuestión medioambiental, sino sobre todo para ganar autonomía.

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