La crisis de la vivienda

La regulación de los alquileres beneficia a quien tiene más poder adquisitivo, según Amat Immobiliaris

Los inquilinos son cada vez mayores y se dispara el número de extranjeros

BarcelonaLa regulación de los alquileres actual está beneficiando a la gente de mayor poder adquisitivo. Ésta es una de las conclusiones del informe anual que elabora la compañía Amat Immobiliaris, basado en sus propios datos de alquiler y compraventa de vivienda en los mercados en los que actúa –básicamente, el área metropolitana de Barcelona, ​​especialmente la capital catalana, Sant Just Desvern y Sant Cugat del Vallès–. "Quien capitaliza la regulación es quien tiene más poder adquisitivo", ha indicado Guifré Homedes, director general del grupo, porque "si un piso se alquila a 1.000 euros, es más posible que acceda quien puede pagar 1.200".

El informe deja claro que el problema más importante del alquiler es la falta de oferta y, a pesar de valorar la iniciativa del Plan 50.000 del Gobierno para promover vivienda de alquiler asequible en Cataluña con colaboración público-privada, esto no dará resultados palpables, como mínimo, hasta el año 2030, ha o no. Amat Immobiliaris asegura que la oferta del mercado de alquiler no se está recuperando y se está "polarizando", desplazándose hacia pisos mayores, una tendencia que acaba elevando el precio de los arrendamientos de su cartera pese al tope de rentas en vigor en las zonas tensionadas.

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Por otra parte, los datos del grupo también muestran que, por segundo año consecutivo, disminuye el porcentaje de contratos formalizados por perfiles jóvenes, y que el inquilino local se sitúa en la franja de los 40 a los 60 años. "El inquilino joven lo tiene muy difícil", afirmó Homedes.

A consecuencia de todo ello, la repercusión media ha pasado de 15,09 euros el metro cuadrado por mes en 2024 a 16,45 euros el metro cuadrado por mes en 2025, un incremento del 8,9%. De la misma forma, la renta media absoluta del alquiler también creció de 1.384 euros a 1.482 euros al mes, un 7,1% más.

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Además, según Guifré Homedes, se está produciendo un efecto que distorsiona el mercado, porque hay propietarios que no quieren vender, pero lo acaban haciendo, y inquilinos que no querrían pasar a ser propietarios, pero acaban renunciando al alquiler y se compran un piso. En el mercado del alquiler, Amat constata, por un lado, que cada vez hay menos promotores que quieren invertir en Catalunya para levantar inmuebles de alquiler y, por otro, que la oferta que viene de la rotación de viviendas que ya existen, pero no de la inversión en nuevos inmuebles.

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De hecho, el informe constata que los pocos inversores activos en el mercado que han decidido continuar se han orientado preferentemente hacia el alquiler de temporada. En este sentido, Amat asegura que no se observa "ningún signo de debilitamiento de la demanda", que mayoritariamente viene de estudiantes o de médicos que vienen a realizar estancias. En este caso, el 64% de los contratos los firman extranjeros, lo que confirma el carácter internacional de ese mercado.

Cambio en los inquilinos y los propietarios

Según Homedes, el informe también deja claros unos cambios de perfil en los inquilinos y en los propietarios. Por un lado, cada vez hay más extranjeros entre los inquilinos. Los extranjeros firmaron un 58% de los contratos gestionados por Amat en Barcelona, ​​un incremento sustancial respecto al 15% que representaba al colectivo antes de la pandemia de la cóvida. En Sant Cugat y Sant Just los extranjeros ya representan el 48% de las firmas, acercándose a la mitad. Por otra parte, los compradores de viviendas son cada vez mayores. Que el dinamismo del mercado se concentre cada vez más en segmentos de edad avanzada no es un indicador especialmente positivo en términos de vitalidad económica y social, apunta el informe.