La Cámara cifra en 142.000 el déficit de viviendas en Cataluña
La Memoria de Cataluña destaca el cambio de modelo económico con mejora de la productividad y el tejido empresarial
BarcelonaCataluña tiene un problema de oferta de viviendas. Así lo ha destacado la economista Carme Poveda, directora de la Memoria Económica de Catalunya 2025, un estudio que desde hace 61 años elaboran las cámaras de comercio catalanas. Este año la memoria incluye un monográfico sobre vivienda con artículos de nuevos expertos. Según Poveda, "hay consenso" en que hay un problema de oferta. En este sentido, ha destacado que desde 2021 en Cataluña se han creado 200.000 nuevos hogares, mientras que solo se han terminado 62.000 nuevas viviendas.
En este sentido, la economista ha indicado que hay cuellos de botella que dificultan la creación de nuevas viviendas. Entre estos problemas ha destacado la falta de mano de obra en el sector de la construcción, la lentitud administrativa, la regulación urbanística, el aumento de los costes de la construcción o la escasez de suelo disponible. El presidente de la Cambra de Barcelona, Josep Santacreu, por su parte, ha reclamado abordar "de forma urgente" el problema de la vivienda, porque la falta de pisos "afecta a la sociedad, especialmente a los más vulnerables".
En la clausura del acto de presentación de la Memoria, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha reconocido que en Cataluña "la desigualdad es básicamente el acceso a la vivienda", y ha calificado como "la política más ambiciosa de las comunidades autónomas españolas" su plan para construir 50.000 pisos de protección oficial, y ha recordado que su Govern quiere movilizar suelo para hacer 200.000 viviendas.
El déficit de vivienda es la mancha en una evolución bastante positiva de la economía catalana, según se recoge en la Memoria. En este sentido, Carme Poveda ha destacado dos aspectos clave: Cataluña crece por encima de la media europea y, sobre todo, reduce el gap de productividad con los países del entorno. Algunos datos lo avalan. El PIB por habitante ha crecido un 1,6% –supera el 1,1% de media de la zona euro–, y la productividad por hora trabajada ha aumentado un 1,1% en 2025, frente al 1% de la zona euro. Este doble impulso se produce desde el año 2023. Además, la diferencia de productividad por hora respecto a la media de la eurozona ha pasado del -12% al -7%, en paridad de poder adquisitivo. Una mejora de la productividad que, además, se produce en un momento de máxima creación de empleo.
Otro aspecto positivo que destaca la Memoria es el máximo histórico en la inversión productiva por trabajador, hecho que anticipa una mejora futura de la productividad. De hecho, la inversión productiva en 2025 fue el componente más dinámico del PIB, con un crecimiento del 6,9%. En cambio, la inversión en I+D disminuyó en 2024 tras tres años muy positivos. No obstante, según Carme Poveda, este indicador debería revertirse en el cómputo de los años 2025 y 2026 por la aceleración de la ejecución final de los fondos Next Generation.
Mejora empresarial
El catedrático de la Pompeu Fabra Oriol Amat ha expuesto la parte de la Memoria referente a las empresas. Crece el número de empresas grandes, que se caracterizan por una productividad más alta y mejores salarios. Aun así, en comparación con otras economías europeas, las empresas catalanas todavía tienen una dimensión menor, lo que limita su potencial de crecimiento y productividad.
Amat, sin embargo, ha destacado el crecimiento en facturación y resultado de las empresas catalanas. "La cuenta de resultados presenta una evolución muy favorable", ha dicho, y ha destacado también la robustez del balance. En 1983, ha recordado, el patrimonio neto de media de las empresas catalanas era del 38%, y esto se pagó con la desaparición de muchas cuando llegó la gran recesión. En cambio, en 2024 el patrimonio neto era del 56% de media. "Las empresas están menos endeudadas y más capitalizadas, el balance está muy saneado", ha remachado.
Vulnerabilidad de las familias
A pesar de los buenos datos de la economía, la Memoria también destaca algunos aspectos negativos, especialmente los que hacen más vulnerables a las familias. Así, el salario nominal ha crecido un 20% en el acumulado entre 2021 y 2026, pero la inflación ha crecido un 18% en el mismo período. Y en el caso de los alimentos, el crecimiento ha sido del 30%. Este aumento de precios, junto con la crisis de la vivienda, hace a las familias más vulnerables, especialmente aquellas que se sitúan en la franja de ingresos más baja, así como las que tienen hijos y las monoparentales.
Ante estos datos, el presidente de la Generalitat ha indicado que "queda claro que la situación económica de Cataluña es buena o muy buena", pero ha reconocido que "hay que repartir la prosperidad mejor". Illa no ha dudado en señalar como factores que ayudan a la mejora económica la recuperación de la confianza, la estabilidad institucional y la colaboración entre administraciones, que es más beneficiosa que la confrontación.