Alimentación

Las martingalas del presunto fraude del vino con D.O.

Reserva de la Tierra se las habría ideado para comercializar millones de botellas con engaños a cinco denominaciones catalanas y a los consumidores

BarcelonaLas trampas que se pueden llegar a hacer con el vino han salido a la luz a partir del caso de Reserva de la Tierra. El juzgado de instrucción número 3 de Reus (Baix Camp) ha citado a declarar para el 21 y el 22 de septiembre a seis responsables de este grupo empresarial investigados por el presunto fraude del vino con denominación de origen en el que se han visto afectadas cinco D.O. catalanas: Terra Alta, Tarragona, Catalunya, Montsant y DOQ Priorato. En el auto, el juez revela algunas de las martingalas que habría ideado la compañía para comercializar millones de botellas de vino con distintivos de D.O. falsos, que a menudo también transgredían las normas en cuanto a la crianza, llevaban menciones fraudulentas en concursos y medallas, y se vendían a unos precios tan bajos que, según el magistrado, los elaboradores de "vinos auténticos" no pueden competir.

De 2019 a 2021, Reserva de la Tierra habría comercializado más de 40 millones de botellas de las cinco D.O. afectadas y el juez detalla cuál podría ser la magnitud del fraude en los dos primeros años del citado periodo. La D.O. Terra Alta sería la más perjudicada en volumen, puesto que Reserva de la Tierra comercializó casi 22,4 millones de botellas, cifra que multiplica por 13 el vino que había autorizado la D.O. y supera en cinco millones de botellas la producción total del conjunto de bodegas de la denominación. En cuanto a la D.O. Tarragona, fueron 6,3 millones las botellas comercializadas, que multiplican por 25 el vino autorizado y casi triplican la producción de toda la denominación. Respecto a la D.O. Catalunya, el vino comercializado por Reserva de la Tierra (2,7 millones de botellas) multiplica por 2,8 lo que le fue autorizado; a la DOQ Priorat (1,3 millones) el multiplicador es de nueve, y a la D.O. Montsant (27.408 botellas), de cuatro.

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La investigación del caso partió de una denuncia inicial de DOQ Priorat, D.O. Montsant y D.O. Terra Alta, y el juez cree que los hechos podrían constituir delitos contra la propiedad industrial, estafa, publicidad engañosa y falsedad documental o de certificados. En total, los Mossos calculan que los vinos fraudulentos habrían reportado a la empresa unos ingresos de unos 20 millones de euros cada año, que equivaldrían a un 50% de entre los 30 y 35 millones de botellas anuales que ponía al mercado Reserva de la Tierra, comercializadora principal de los vinos y socia única de Viña Tridado, que se ocupaba en la mayoría de los casos de elaborarlos o embotellarlos, mientras que los distintivos falsificados se encargaban en Adhesivos Orcajada de Murcia.

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Los vinos se habrían vendido a través de cuatro cadenas de supermercados (Mercadona, Lidl, Charter-Consum y Aldi). Se habrían distribuido en España, pero también en toda la Unión Europea y en países como Estados Unidos, China y Brasil, así como por internet. El juez precisa que, por ahora, no hay ningún indicio que indique de forma clara que los súper conocían el presunto fraude. Según el juez, del vino fraudulento "se desconoce la procedencia y calidad", pero apunta que Reserva de la Tierra disponía de cisternas externas de alquiler y adquiría millones de litros cada año de proveedores, sobre todo en la Mancha y a bajo coste. Había vinos que se clasificaban como crianza, reserva o gran reserva sin serlo, y se han localizado algunos etiquetados como si fueran de una D.O. para exportar –de más difícil control– con marcas no notificadas a las denominaciones, como Valentía Simba Lion Crianza o Vega del Origon.

Revelaciones de los correos de la empresa

El auto hace mención a correos internos de la empresa. Uno contiene instrucciones para evitar ser pillada en futuros controles del consorcio de inspección, como por ejemplo, según el magistrado, "que se oculte el almacén principal como si fuera otra empresa" o que se escondieran determinados vinos y etiquetas. En otro correo, se detalla que hay que diferenciar entre tres tipos de muestras de vino: las de stockel que se embotella–, las mejoradas –que necesitan pasar el filtro de compradores más profesionales– y las de concurso –"son los vinos que tienen que ser preparados expresamente para sacar puntuación", se indicaba en las comunicaciones internas–.

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També se produjeron "problemas de calidad", advierte el juez: el "más grave" fue en julio de 2020, cuando "después de una serie de quejas reiteradas Reserva de la Tierra propuso a Lidl destruir un lote entero". A raíz de otro problema con un vino sin alcohol, la empresa planteó vaciar las botellas, añadir un aditivo desinfectante y volverlas a embotellar, mientras que para poder exportar unos vinos a Japón planteó eliminar del listado de aditivos aquellos que no están autorizados en el país asiático, en vez de modificar la elaboración del vino. La justicia tendrá que determinar si el fraude está suficientemente probado.