Energía

Naturgy se blinda del ruido sobre el equilibrio de poderes

La compañía envía un mensaje de estabilidad con la reordenación del consejo de administración y la renovación de Francisco Reynés

Act. hace 26 min

MadridNaturgy –la antigua Gas Natural– no quiere ruido que la distraiga de su gestión, y en estos últimos años ya ha tenido suficiente. Desde la entrada repentina del fondo australiano IFM en 2021, cuando lanzó una oferta pública de adquisición (opa) no solicitada por el 22,69% del capital social por 5.060 millones de euros, la música en torno al accionariado y la cúpula de la gasista no ha dejado de sonar, si bien de sonido, a los recientes movimientos de uno de sus principales accionistas: GIP, hoy BlackRock, que a finales de 2025 vendió de forma acelerada un 7% de su capital a la compañía.

La empresa, que tiene por delante un 2026 "desafiante", ha querido lanzar un mensaje de estabilidad que suponga situar el foco en el negocio y la estrategia, y no en la gobernanza. ¿Cómo? Reordenando el consejo de administración y ampliando hasta 2030 el mandato de su presidente ejecutivo Francisco Reynés, de los pocos directivos del Ibex 35 que aglutina todo el poder de su compañía. Ambas cosas permiten "cortar de raíz", en palabras de un miembro de la casa, cualquier distracción.

Cargando
No hay anuncios

Aunque el propio Reynés afirmaba esta semana que "se ha escrito sobre tensiones que no hemos tenido [en Naturgy]" y sacaba pecho de la "unanimidad" de las últimas decisiones, la pipa de la paz no siempre ha sido encendida dentro de la compañía por los intereses cruzados entre los principales accionistas: CriteriaCaixa; el fondo australiano IFM, cuyo aterrizaje inicial no gustó al brazo inversor de la Fundación La Caixa, pero ahora con proyección de permanencia dentro de la gasista; y los fondos CVC y BlackRock-GIP, marcados ambos por la idea de una operación salida con plusvalías, y que incluso Criteria trató de resolver, aunque sin éxito, con la posible entrada del grupo multienergético TAQA. A todo ello no ha ayudado el hecho de que Naturgy no sea una empresa cualquiera, sino una compañía estratégica –es la primera gasista y tercera eléctrica en el Estado– y regulada y, por tanto, bajo la atenta mirada del gobierno español.

Y ahora, ¿cómo queda todo esto?

De entrada, los últimos cambios suponen que Reynés pueda llegar a presidir a Naturgy durante doce años –entró en el 2018 en sustitución de Isidre Fainé, actual presidente de Criteria–. De hecho, Reynés, hombre de confianza de Fainé, se ha hecho fuerte también en el holdingde la Fundación, donde es vicepresidente primero desde abril de 2025, aunque no recibe remuneración alguna. El presidente de Naturgy, en relación a esta doble función, aseguró que "lo puede compaginar". "Mi vinculación es con Naturgy", reiteró esta semana.

Cargando
No hay anuncios

La ampliación de su mandato ha llegado antes de lo previsto –tocaba decidirlo en el 2027– y por eso hay quien leyó como un cambio de cromos con que IFM, bajo la batuta de Jaime Siles, lograra una silla más en el consejo de administración. Criteria, que no ha dudado en salir siempre en defensa de Reynés -el último gran ejemplo fue cuando se puso sobre la mesa la posibilidad de fichar a un consejero delegado–, ha mirado de reojo cada vez que la distancia en el capital entre ella e IFM se reducía.

Cargando
No hay anuncios
Consell d'administració de Naturgy

"En modo alguno tiene una cosa que ver con la otra", insiste el directivo. El propio Reynés lo desvinculó en rueda de prensa esta semana: "Quiero que quede claro que nada tiene que ver", afirmó. De hecho, Reynés lo vinculó exclusivamente al incremento de peso de IFM dentro del accionariado (15,5%), lo que le sitúa como segundo accionista por detrás de Criteria (26%). En representación en IFM, que ahora ha pasado de tener dos a tres sillas en el consejo, están Jaime Siles –también renovado como consejero hasta el 2030–, Lars Bespolka y Nicolás Villén. Mientras que por parte de Criteria los consejeros son: Ramón Adell, también renovado hasta 2030; Isabel Estapé Tous e Isabel Gabarró Miquel.

Cargando
No hay anuncios

Más allá del hecho de haber comprado participaciones con cuentagotas, el motivo por el que IFM es hoy el segundo accionista es por la reciente desinversión de BlackRock-GIP, que al quedarse con sólo un 11,4% del capital social ahora pierde una silla. El resto de capital se reparte entre la firma de capital riesgo británica CVC, que con un 13,8% del capital tiene tres consejeros –hay que sumar los derechos adquiridos por el capital que controla directamente la Corporación Financiera Alba, un 5%– y Sonatrach, la energética estatal argelina con la que Naturgy tiene una relación comercial desde hace más de 40 años. La compañía también ha logrado aglutinar tras una autoopa un capital flotante –el número de acciones de la empresa que se compran y venden en bolsa– del 23,3%, como le exigía desde hace tiempo la CNMV.

Con todas las piezas a priori en su sitio, Reynés dijo que la empresa pasaría a ser "aburrida". Pero una silla vacía en el consejo de administración –el accionista mayoritario podría reclamarla–, y más movimientos de los fondos que quieren salir podrían subir, de nuevo, los decibelios.