¿Qué se juega Catalunya en el nuevo choque comercial entre España y los EE. UU.?
Diferentes expertos son prudentes sobre la orden de Trump de cortar el comercio porque supondría desafiar a toda Europa
MadridEn el marco de un nuevo choque entre Donald Trump y el gobierno español en la cumbre de la OTAN, marcada por la guerra contra Irán y las exigencias norteamericanas en lo que respecta al gasto militar, el presidente de los EE. UU. ha ordenado cortar de manera "inmediata" el comercio y las relaciones bilaterales con el estado español, tal como ya había amenazado anteriormente.
Más allá del recorrido real que pueda tener esta decisión -la regulación del comercio con los EE. UU. depende de la UE-, la relación económica entre España y Cataluña y los Estados Unidos es relevante tanto en el ámbito comercial como en el de las inversiones. Así pues, ¿qué hay realmente en juego?
Exportaciones e importaciones
En el caso de las ventas y las compras, el mercado norteamericano no es de los más significativos si se compara con otras regiones. Por ejemplo, los Estados Unidos suponen solo un 4,3% de las exportaciones españolas. En términos monetarios, el año 2025, las ventas españolas alcanzaron los 16.716 millones de euros, un 8% menos en comparación con 2024. Un descenso resultado de la política arancelaria y la incertidumbre generadas, precisamente, por la nueva administración de Donald Trump. Las importaciones de bienes y servicios de los EE. UU. sumaron 30.174 millones, un 7% más, lo que deja un déficit comercial de 13.458 millones de euros.
Ahora bien, también es cierto que las exportaciones a EE. UU. están muy marcadas por la territorialidad, de manera que el choque no afecta de la misma manera a todas las comunidades. Cataluña es, de hecho, una de las zonas más sensibles a Estados Unidos, aunque se trata de su quinto mercado y queda muy por detrás de Alemania o Francia. En concreto, el 25,2% de las exportaciones de España a Estados Unidos del año 2025 fueron catalanas (4.205 millones de euros), y el 17,5% de las importaciones de EE. UU. al Estado las hacen empresas también catalanas (5.034 millones), según datos de Acció consultados por el ARA.
Al mismo tiempo, hay productos concretos que dependen mucho del mercado norteamericano. En el caso catalán, son sobre todo los farmacéuticos, la maquinaria y los perfumes y cosméticos, pero también productos alimentarios como el vino. Cuando se mira al conjunto del Estado, a la lista se añade el aceite de oliva.
En cuanto a las importaciones, el grueso recae en los productos energéticos. En este sentido, Estados Unidos fue el segundo proveedor de gas natural de España, solo por detrás de Argelia: entre enero y diciembre de 2025, el 30% del gas que llegó al Estado (111.660 GWh) provenía de EE. UU. en forma de gas natural licuado (GNL). Pero no todo es para el consumo propio, sino que después España reexporta a otros países, hasta el punto de que se ha convertido en una puerta de entrada del gas natural norteamericano para otros socios europeos. Con todo, supone casi el doble del gas natural proveniente de EE. UU. que se recibió en 2024 (56.435 GWh de enero a diciembre). Esta es una de las debilidades españolas, pero también europeas.
El peso de la inversión
El otro pilar del pajar de la relación comercial –si no el más importante– son las inversiones. Los Estados Unidos son el primer destino de la inversión española, con un acervo de inversiones de más de 91.000 millones de euros en 2025. También son el principal inversor en el Estado (el año pasado, el acervo fue de 117.127 millones de euros). "Los dos países se necesitan", indicaba Marta Blanco, presidenta de CEOE Internacional, en una conversación con el ARA.
La regulación norteamericana y el boom inversor por el auge de las licitaciones públicas en sectores estratégicos como las infraestructuras o la energía han empujado a grandes empresas cotizadas como el Banco Santander, Iberdrola, Ferrovial o ACS a continuar creciendo en el mercado norteamericano, donde han encontrado en Donald Trump un aliado. La empresa española ve en el America first de Trump (tener industria propia en inteligencia artificial o medicamentos) una oportunidad de negocio.
¿Qué puede hacer Trump?
A la espera de cómo avance el nuevo ataque de Trump a España, las amenazas en anteriores ocasiones han quedado en papel mojado. Sin ir más lejos, en la cumbre de la OTAN de hace un año, celebrada en La Haya, el mandatario nor-americano ya aseguró que subiría los aranceles a los productos españoles, cosa que no pasó.
Aplicar aranceles solo a España choca con una "barrera", tal como explicaba hace unos meses a el ARA el profesor de economía e investigador en EsadeGeo, Omar Rachedi, que es la de no discriminación y que rige la legislación de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Esta regla dice que no se puede aplicar unos aranceles peores a un miembro si el producto que vende es similar al de otros países –de hecho, el arancel se aplica sobre el producto–. Además, hay que argumentar una causa jurídica, como por ejemplo el derecho antidumping.
La otra vía que podría explorar Trump es la aplicación de la ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA), cosa que le permitiría, después de declarar una "amenaza externa inusual y extraordinaria", restringir o bloquear transacciones económicas de un país, en este caso España. Esto quiere decir desde congelar activos bajo jurisdicción norteamericana hasta prohibir pagos o aplicar sanciones, entre otras represalias. "Sería extraordinario hacerlo en España por el paraguas jurídico-político de justificar una emergencia así sobre un aliado", dice Rachedi.
Con todo, atacar solo a España es "difícil de sostener", a juicio del investigador, porque el núcleo regulador de muchos ámbitos está en Bruselas. Una visión que comparte el profesor de la UOC, Carles Méndez: "La política comercial española es competencia europea, [...] todo ello derivaría en una guerra comercial transatlántica", afirmaba en marzo en declaraciones a la ACN.
Algunas compañías españolas con fuertes intereses en EE. UU. no dudaron entonces en reaccionar a las amenazas de Trump: "Estoy segura de que las relaciones volverán a ser excelentes pronto", dijo la presidenta del Banco Santander, Ana Botín, en una entrevista a Bloomberg. La entidad financiera no solo tiene un grueso de su negocio en Estados Unidos, sino que acababa de llegar a un acuerdo para comprar un banco norteamericano. También en aquel momento, la cooperativa española Dcoop, principal productora mundial de aceite de oliva y muy expuesta al país, decidió suspender la compra del 100% de la empresa norteamericana Pompeian, de quien ya controla un 50%.
De hecho, Méndez cree que la hostilidad de Washington sí que podría hacer tambalear las inversiones, también las de Estados Unidos en España. Pone de ejemplo el acuerdo bilateral entre Boeing y Vueling, aquí en Cataluña, y que supone la compra masiva de aparatos de Boeing 737, o la reciente inversión millonaria de Amazon anunciada en el marco del MWC.